¿Qué pasa el 13-E y por qué Twitter está tan nervioso?
Por Diario ASDF

Desde hace unos días, Twitter (ahora X, pero ya nos entendemos) tiene ese ambiente raro que solo aparece cuando nadie sabe nada y todo el mundo cree saberlo. Silencios repentinos, mensajes crípticos, bromas nerviosas, risas forzadas y una palabra que empieza a repetirse más de lo normal: 13-E.

Algunos usuarios han compartido —con mayor o menor entusiasmo— cédulas de citación judicial en calidad de testigo, fechadas para el día 13 de enero. No una. No dos. Varias. Y, como suele ocurrir en estos casos, lo interesante no es tanto lo que se dice, sino lo que nadie quiere aclarar.

Las versiones se multiplican.

Unos aseguran que la gran Patrona de Twitter, conocida por manejar un enjambre de cuentas y por su supuesta relación con la ya legendaria trama Manacor, con el ya famosísimo JMD, visitador frecuente de la CSMR, habría activado la maquinaria judicial para seguir sosteniendo su emporio digital. Otros apuntan a que algunos pajaritos rojos —los mismos que llevan años trinando en grupo— estarían empezando a pasar por los juzgados, y que no todos cantarían la misma canción.

Y ahí es donde el ruido empieza a perder sentido.

Porque mientras unos trinan sin parar, repiten consignas, suben el tono y aseguran que todo es un montaje, hay un pajarito rojo que no dice nada. No desmiente. No ironiza. No entra al choque. No se suma al coro. Sigue en el nido, sí, pero ha bajado el volumen. Mucho.

No es una desaparición repentina ni un retiro dramático. Es algo más sutil. El pájaro sigue ahí, pero elige cuidadosamente cuándo y cómo trinar. Ya no muerde con la misma alegría. Ya no revolotea en todas las broncas. Observa más de lo que habla. Y cuando habla, mide. Como quien no quiere llamar la atención innecesariamente.

Ese silencio es el que más incomoda.

Porque en un nido acostumbrado al trino constante, callar es un gesto demasiado elocuente. Más aún cuando alrededor todo el mundo parece nervioso. El día 9 se comenta, se exagera, se niega, se convierte en chiste o en amenaza, según convenga. Del día 13, en cambio, apenas se dice nada. Se pasa por encima. Se evita. Se cambia de tema.

Y sin embargo, el 13-E sigue ahí.

Las notificaciones existen. Las fechas también. Y aunque nadie confirme nada públicamente, hay movimientos pequeños que no pasan desapercibidos: cambios de tono, prudencia repentina, cierta necesidad de seguir formando parte del nido sin destacar demasiado. Como si a alguien le interesara más seguir dentro que demostrar valentía fuera.

No sería la primera vez que un pájaro decide que cantar a tiempo es mejor que enfrentarse al silencio de una sala. No sería la primera vez que el trino público se apaga mientras la voz se afina en privado. Y desde luego, no sería la primera vez que el pájaro que más calla es el que mejor sabe lo que se le viene encima.

Desde el Diario ASDF no afirmamos nada. No señalamos nombres. No aseguramos quién va ni quién no va el día 13. Pero observamos, y lo que observamos es simple: cuando todos gritan y uno guarda silencio, ese silencio no suele ser prudencia; suele ser cálculo.

Porque en Twitter se puede gritar mucho sin consecuencias. Se puede acusar, exagerar, montar relatos y sostenerlos durante años. Lo que no se puede hacer tan alegremente es hablar cuando hay papeles, fechas y sellos de por medio. Ahí el trino cambia. Ahí el pico se cierra. Ahí el pájaro más listo deja que canten los demás mientras él se limita a seguir en el nido, discreto, obediente, sin molestar demasiado.

No sería la primera vez que alguien decide que es mejor no hacer ruido cuando se está pensando en cantar en otro sitio. No sería la primera vez que el pájaro que más ha acusado acaba afinando la voz en privado. Y tampoco sería la primera vez que el silencio no es lealtad, sino una forma anticipada de salvarse.

Quizá el 13-E no pase nada. Quizá no haya juicio. Quizá todo se quede en un susto colectivo y en un nuevo capítulo de paranoia compartida. O quizá el 13-E no haga falta juicio alguno porque alguien haya entendido que cantar a tiempo evita escenarios peores.

Mientras tanto, el nido rojo seguirá trinando como si nada.
Y el pajarito que no dice nada seguirá ahí, muy quieto, esperando el momento exacto para abrir el pico donde de verdad importa.

Y cuando eso ocurre, conviene recordarlo:
el trino más peligroso nunca es el más ruidoso, sino el que llega cuando ya no hay público.


Posdata ASDF:
En caso de que el 13-E no ocurra absolutamente nada, este diario se compromete a no sorprenderse en exceso. Ya sabemos que en Twitter los milagros se anuncian, los desmentidos se coordinan y las casualidades se repiten con una puntualidad admirable. Si, por el contrario, ese día alguien decide afinar la voz en un entorno menos ruidoso, tampoco diremos que lo vimos venir. Diremos, simplemente, que el silencio llevaba días ensayando.

Porque en esta red hay pajaritos que cantan para el público, pajaritos que cantan para gustar… y alguno que solo canta cuando ya no hay aplausos.

Seguimos escuchando.

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