Madrid, 31 de diciembre de 2025 – Mientras los españoles preparan sus uvas, afinan sus pajaritos rojos y revisan que los drones de Año Nuevo no caigan sobre las cabalgatas, el Diario ASDF hace un repaso de un año que ha sido una mezcla de comedia, política, conspiraciones y fenómenos inexplicables. En 2025 España se convirtió en un lugar donde lo imposible parecía cotidiano y lo absurdo, obligatorio.
Enero: nieve en julio y Reyes Magos digitales
El año comenzó con un titular que nadie esperaba: “Los Reyes Magos repartirán regalos por sorteo electrónico”. La Moncloa confirmó que la magia debía ser digital y que el camello eléctrico sería obligatorio para repartir los paquetes. Esto generó protestas en 3.472 pueblos, principalmente porque los camellos eléctricos necesitaban enchufes y Wi-Fi.
Pero eso no fue todo: un fenómeno climático hizo que en pleno julio cayera nieve en Alicante. Los meteorólogos no sabían si era un error del clima global o un complot de las neveras inteligentes. Los habitantes locales aprovecharon para hacer muñecos de nieve en la playa y subirlos a TikTok.
Febrero: auditorías invisibles y PSOE fantasmal
Febrero trajo la política con sabor a ciencia ficción. La auditoría del PSOE pasó de ser “fake” a “fantasmagórica” cuando un asesor económico de Sánchez y un candidato de Podemos al CGPJ firmaron documentos que… nadie podía encontrar. El caso se volvió viral cuando algunos investigadores aseguraron que los papeles eran invisibles a simple vista y que, para leerlos, había que usar gafas con lente de “realidad política aumentada”.
El presidente, sorprendido, comentó: “No puedo opinar, no veo nada”, mientras los ciudadanos debatían si el problema era falta de transparencia o exceso de invisibilidad.
Marzo: NFTs comestibles y pajaritos rojos
Marzo fue el mes de los pajaritos rojos y su colección de NFTs comestibles. Cada token podía canjearse por una croqueta virtual que nadie podía comer. Los coleccionistas reportaron efectos secundarios, incluyendo ansiedad por digestión emocional y sueños con croquetas voladoras. Algunos intentaron pagar impuestos sobre croquetas que no existían físicamente, lo que provocó reuniones de Hacienda con realidad virtual.
Mientras tanto, en los colegios, los niños aprendían a diferenciar entre un NFT comestible y uno comestible de verdad, lo que se convirtió en el nuevo reto de moda en Instagram.
Abril: peluches luminosos en lugar de balizas
En abril, la DGT sorprendió a todos al deshomologar las balizas V-16, afirmando que los triángulos de emergencia eran “vintage”. La reacción de los conductores fue inmediata: empezaron a sustituir los triángulos por peluches luminosos, luces de discoteca y hasta muñecos de Star Wars. Las calles de Madrid se llenaron de coches que parecían fiestas móviles, y la Guardia Civil emitió un comunicado que decía: “No sabemos si multar o aplaudir, pero al menos hay ritmo”.
Las redes sociales se inundaron de memes: desde coches con Minions hasta sedanes con flamencos fosforescentes. Algunos ciudadanos organizaron competiciones nocturnas de luces, comparando quién tenía el peluche más brillante.
Mayo: diarrea crónica en los pajaritos rojos
Mayo trajo una noticia científica revolucionaria: los Pajaritos Rojos sufrían diarrea crónica. Los afectados alegaron que esto era un efecto secundario de las “intensas sesiones de canto y danza obligatorias”. Los hospitales implementaron protocolos de atención con pequeños dispensadores de toallitas y un tutorial de baile para mitigar los síntomas.
La noticia se volvió viral y algunos ciudadanos hicieron apuestas sobre cuántos pajaritos rojos podrían sobrevivir a la temporada navideña sin incidentes gastrointestinales. El ASDF decidió cubrirlo con humor, creando gráficos de croquetas voladoras y pajaritos con pañales.
Junio: Yolanda Díaz y la jornada laboral de 4 horas
En junio, Podemos propuso reducir los lunes a 4 horas de trabajo para mejorar la salud emocional tras el fin de semana. Los entornos de Sumar criticaron la medida, calificándola de populista e improductiva. Padres y madres improvisaron “mini guarderías laborales” para que los niños sobrevivieran a la jornada de 4 horas de sus progenitores.
Los economistas dijeron que la productividad caería, pero la felicidad aumentaría, aunque medir la felicidad en euros sigue siendo imposible. Algunos trabajadores, en un acto de rebeldía, empezaron a usar las 4 horas libres para aprender a tocar la gaita gallega y hacer podcasts de crítica política absurda.
Julio: Dalas y la censura de YouTube
YouTube decidió ocultar casi por completo el canal de DalasReview, mientras recomendaba videos críticos hacia él. Dalas organizó una rueda de prensa en su sótano lleno de luces de neón, y la Moncloa afirmó: “Estamos siguiendo el caso con ojos invisibles”.
Los internautas debatieron si esto era censura, magia tecnológica o simplemente un error del algoritmo. Algunos intentaron comunicarse con Dalas enviándole mensajes en botellas de plástico, que fueron interceptadas por influencers con drones.
Agosto: Víctor Egio se muda a Andorra
En agosto, el diputado de Podemos Víctor Egio anunció su mudanza a Andorra para convertirse en “probador oficial de coches”. La noticia alegró a los ciudadanos españoles, que celebraron la marcha del político, mientras el gobierno andorrano reflexionaba sobre la expulsión por repulsión.
Egio prometió enviar un informe mensual sobre el rendimiento de los vehículos, aunque se descubrió que lo escribía en clave de emojis y gifs de gatos, generando confusión internacional.
Septiembre: las uvas y los memes
Septiembre fue un mes de preparación para las uvas de Nochevieja, con supermercados llenos y ciudadanos haciendo filas kilométricas. Este año, cada uva venía con instrucciones de uso y un código QR que enlazaba a memes de todo 2025, desde croquetas voladoras hasta balizas que brillaban como discotecas.
Los historiadores coincidieron en que era la primera vez que la tradición navideña estaba tan vinculada al humor digital, y los nutricionistas recordaron que comer 12 uvas no sustituye el desayuno del día siguiente.
Octubre: conspiración Unga Unga
En octubre, la UCO descubrió un supuesto pacto entre la Fiscalía y el ejército Unga Unga para desestabilizar al gobierno. El plan incluía flashmobs sorpresa en plazas y ejercicios de baile sincronizado que confundieron a los ciudadanos.
Expertos en seguridad dijeron que “era más entretenido que peligroso”, y la Moncloa emitió un comunicado diciendo: “No entendemos nada, pero parece divertido”. Algunos españoles empezaron a aprender los bailes para participar en futuros flashmobs gubernamentales.
Noviembre: la fontanera del PSOE
Leire Diez publicó su libro “La fontanera del PSOE: Istorias de mi bida”, con el título mal escrito a propósito. Se convirtió en fenómeno viral, siendo usado como manual de supervivencia política con humor.
Librerías vendieron todas las copias junto con gafas de sol y auriculares para bloquear los llantos políticos, y algunos lectores empezaron a organizar clubes de lectura donde se contaban las anécdotas del libro mientras se imitaban los diálogos del PSOE.
Diciembre: el cierre del año
El año 2025 termina con más preguntas que respuestas: los pajaritos rojos siguen cantando, los NFTs comestibles siguen siendo solo virtuales, y España se prepara para otro año lleno de titulares imposibles.
Desde ASDF celebramos la resiliencia del ciudadano medio, capaz de reír, llorar y sacar conclusiones improbables al mismo tiempo. Algunos expertos incluso sugirieron que 2025 debería considerarse un año bisiesto de absurdos, con 366 días para poder procesar todo lo ocurrido.
Conclusión: 2025 ha sido un año absurdo, divertido y a veces desconcertante, donde la política, la tecnología y la tradición se mezclaron en un cóctel imposible de digerir. Pero España lo ha vivido con pasión, memes y sentido del humor, y esperamos que 2026 traiga aún más risas, menos auditorías invisibles y quizás… balizas que realmente brillen.
