En las oficinas centrales de X (anteriormente conocida como Twitter) en Madrid se vivió el sábado pasado una de las concentraciones más controvertidas del año en el ámbito digital español. Cientos de activistas pertenecientes a la FIESTA (Fundación de Influencers Españoles para la Supresión Total del Anonimato) se manifestaron enérgicamente contra lo que califican como una purga masiva de cuentas secundarias que, según denuncian, ha dejado a miles de usuarios sin herramientas esenciales para ejercer su labor de vigilancia cívica en la red.
La protesta, que se prolongó durante más de cuatro horas bajo una lluvia intermitente, reunió a influencers, creadores de contenido y usuarios habituales de perfiles alternativos que aseguran haber perdido entre 15 y 35 cuentas cada uno en las últimas semanas. Fuentes cercanas a la organización hablan de un impacto que podría superar las 120.000 cuentas afectadas solo en territorio español desde la entrada en vigor de las nuevas directrices de autenticidad de la plataforma en enero de 2026.
El detonante: la aplicación estricta de las políticas de autenticidad
La Fundación FIESTA, fundada en 2022 con el objetivo declarado de erradicar el anonimato tóxico en las redes sociales, ha sido durante años una de las voces más activas a favor de la identificación obligatoria de usuarios en plataformas como X. Sus miembros han impulsado campañas para que las empresas tecnológicas exijan verificación real de identidad y limiten la creación de perfiles secundarios o “cuentas fantasma”.
Sin embargo, la ironía del momento actual no pasa desapercibida para los propios manifestantes. Las nuevas actualizaciones de las políticas de autenticidad de X, reforzadas tras los cambios en los términos de servicio de enero de 2026, han empezado a aplicarse de manera sistemática contra cuentas que incumplen los límites técnicos de creación (máximo diez perfiles por usuario verificado con propósitos no duplicados) o que muestran patrones considerados inauténticos.
Expertos consultados por este medio explican que la plataforma ha intensificado el uso de sistemas automatizados para detectar y suspender perfiles que operan en paralelo a cuentas principales ya sancionadas por violaciones previas, especialmente aquellas relacionadas con discurso de odio, acoso organizado o incitación a acciones extrajudiciales. En muchos casos, las suspensiones se extienden automáticamente a cualquier cuenta vinculada por IP, dispositivo o patrones de comportamiento similares.
Testimonios directos de los afectados
Varios asistentes a la concentración, que prefirieron no mostrar su rostro ni facilitar su identidad real por motivos de seguridad, compartieron con Diario ASDF sus experiencias. Uno de ellos, que responde al nick @JusticiaDigital_87 en su cuenta principal (actualmente restringida), declaró:
“¿Ahora cómo voy a ponerle a los acosadores los puntos sobre las íes? Me han cerrado todas las cuentas que abrí tras el cierre de mi principal por supuesta incitación al odio. Eran perfiles necesarios para documentar y responder a los mensajes de odio que recibo a diario. Esto no es protección del usuario, es censura selectiva contra quienes defendemos la verdad en redes.”
Otro manifestante, visiblemente indignado, añadió:
“He perdido más de veinticinco cuentas en dos meses. Algunas las usaba solo para responder a hilos de odio sin contaminar mi perfil principal. Ahora no puedo ni crear una nueva sin que me pidan verificación biométrica inmediata. Se suponía que esto era para joder a los fachas y a los odiadores, ¿no? ¿Por qué nos afecta precisamente a nosotros?”
Un tercer participante relató una situación aún más grave:
“Incluso hemos recibido denuncias presentadas ante los juzgados con toda nuestra información. Esto es peligroso e indignante. Ahora cualquiera puede tener nuestros datos reales con solo decir a la plataforma que quiere interponer una denuncia. Y denuncia falsa, porque decir a mis seguidores que vayan a pintar insultos en el local donde trabaja uno de mis haters no es delito de acoso ni nada de lo que se me acusa. Es libertad de expresión vigilante.”
Reacciones institucionales y del sector tecnológico
Desde la FIESTA han emitido un comunicado oficial en el que exigen a X una moratoria inmediata en la aplicación de las reglas de autenticidad para perfiles secundarios creados con fines de “activismo cívico”. Su presidente, el influencer conocido como @NoMasAnonimatoES, afirmó en rueda de prensa improvisada frente a las oficinas:
“Exigimos que se distinga entre el anonimato malintencionado y el uso legítimo de cuentas alternativas para proteger la integridad de los defensores de la transparencia. No podemos permitir que la herramienta que nosotros mismos impulsamos se vuelva en nuestra contra.”
Por su parte, fuentes cercanas a la dirección europea de X han confirmado que la plataforma no contempla excepciones para colectivos activistas. Un portavoz anónimo señaló:
“Las reglas son iguales para todos. La integridad de la plataforma depende de limitar la proliferación de cuentas duplicadas o evasivas. Quien ha sido sancionado en una cuenta principal no puede eludir las consecuencias creando perfiles paralelos indefinidamente.”
Instituciones como la Agencia Española de Protección de Datos y el Instituto Nacional de Ciberseguridad han recibido ya varias consultas sobre el aumento de filtraciones de datos personales derivadas de denuncias cruzadas en la plataforma, aunque por el momento no han emitido pronunciamiento oficial.
Un antes y un después en la lucha contra el anonimato
Diversos analistas consultados coinciden en que el episodio marca un punto de inflexión histórico en el debate sobre anonimato digital en España y Europa. La paradoja es evidente: la misma Fundación que durante años exigió el fin del anonimato ahora se ve limitada por las consecuencias de sus propias reivindicaciones.
El catedrático de Derecho Digital de la Universidad Complutense de Madrid, el profesor Emilio Garrido, explicó:
“Estamos ante una aplicación literal de las normas que se pedían a gritos. Lo que se exigía para combatir el odio anónimo ahora afecta a quienes lo combatían desde el anonimato táctico. Esto podría alterar el equilibrio de poder en las redes durante las próximas generaciones, comparable en magnitud al impacto que tuvo la aprobación del RGPD en 2018 o la irrupción de la verificación obligatoria en plataformas asiáticas.”
Otros expertos van más lejos y comparan la situación con hitos como la caída del Muro de Berlín —pero en versión digital— o el fin de la era de los foros anónimos de los años 90. “Es el ocaso del pseudónimo como herramienta de activismo”, sentencia un informe preliminar del Observatorio Europeo de Desinformación Digital.
Consecuencias a largo plazo y perspectivas inciertas
La concentración del sábado no parece haber modificado la postura de X, que mantiene su calendario de refuerzo de autenticidad. Fuentes internas hablan de una próxima fase en la que se exigirá verificación facial para cualquier cuenta que supere las tres suspensiones previas, medida que podría entrar en vigor antes del verano de 2026.
Mientras tanto, los afectados aseguran que no cesarán en su lucha. “Si nos quitan las cuentas secundarias, encontraremos otras vías”, advierten. Algunos ya exploran plataformas alternativas con menor control, aunque reconocen que ninguna ofrece la misma visibilidad que X.
Lo que está claro es que este conflicto ha puesto de manifiesto una contradicción profunda en el ecosistema digital actual: la exigencia de transparencia total choca frontalmente con la necesidad de herramientas discretas para quienes se sienten amenazados. El resultado podría redefinir no solo las reglas de una plataforma, sino el propio concepto de activismo en internet para las próximas décadas.
Queda por ver si la purga de cuentas secundarias terminará fortaleciendo o debilitando definitivamente la causa que la FIESTA defendió durante tanto tiempo. Por ahora, la incertidumbre reina en las redes.
