SEVILLA — Diario ASDF.
La vida cultural sevillana ha experimentado esta semana un terremoto inesperado, de esos que sólo pueden ocurrir cuando se juntan tres elementos peligrosos: una biblioteca pública, un escritor que habla claro y un partido político con sensibilidad inflamable. El resultado ha sido un episodio tan surrealista que ni Valle-Inclán, en sus mejores días de ayuno y absenta, habría podido imaginar.

Todo empezó cuando la Biblioteca Pública Infanta Elena programó un acto con el escritor y periodista Juan Soto Ivars, quien iba a presentar una charla titulada “Denuncias falsas: mitos, realidades y cómo no perder la cordura debatiendo en redes”. Una charla aparentemente académica, tranquila y bien intencionada, de esas que buscan aportar matices en tiempos donde los matices están en peligro de extinción.

Pero ahí entró en escena Adelante Andalucía, ese partido que tiene el don singular de convertir cualquier evento cultural inocente en una batalla épica por la justicia universal, los unicornios inclusivos y la hegemonía moral permanente. Apenas supieron del acto, convocaron una rueda de prensa urgente —urgente de verdad, de esas en las que uno imagina que anunciarán la caída de un meteorito— y denunciaron el evento por considerarlo “una irresponsabilidad institucional”.

Y aquí empieza lo divertido.


UNA REACCIÓN TAN DRAMÁTICA QUE NI SHAKESPEARE SE ATREVERÍA A REESCRIBIRLA

Al parecer, según declaró una portavoz de Adelante Andalucía, “permitir que un escritor hable de denuncias falsas es abrir las puertas del infierno patriarcal”. Una afirmación contundente, sin duda, especialmente teniendo en cuenta que en la biblioteca ni había puertas al infierno ni patriarcas, salvo quizá un par de jubilados que esperaban tranquilamente el turno para devolver un libro de Ken Follett.

La formación política ha acusado al autor de “propagar un discurso peligroso que alimenta teorías reaccionarias”. Lo curioso es que ninguno de los dirigentes que hicieron estas declaraciones había asistido a la charla. Ni la habían visto. Ni habían leído el guion. Ni habían leído un artículo suyo. Ni habían leído, según confesaron después, un libro desde aproximadamente 2017, pero dijeron que estaban “absolutamente seguros” de que no les iba a gustar.

Las redes sociales ardieron, porque siempre arden, pero esta vez con un combustible especialmente inflamable: la indignación pre-instalada, esa que se activa antes incluso de saber de qué va el tema.


EL COMUNICADO OFICIAL MÁS DISPARATADO DE LA SEMANA

El comunicado de Adelante Andalucía es ya material de museo. Entre otras cosas, afirma:

  • Que la biblioteca pública “no puede prestarse a debates donde quepan visiones que contradigan la verdad institucional”.
  • Que hablar de denuncias falsas “pone en riesgo la convivencia social”.
  • Que permitir el acto “es como invitar a dar una conferencia sobre nutrición a un señor que desayuna doritos”.

El símil fue muy comentado, en parte porque nadie entendió qué tenía que ver una cosa con la otra, y en parte porque la portavoz de Adelante Andalucía fue fotografiada minutos después saliendo de un supermercado con tres bolsas repletas de doritos. Sabor Tex-Mex, para más señas.


LA BIBLIOTECA REACCIONA: “NO SABÍAMOS QUE ERA ILEGAL HABLAR DE COSAS”

La dirección de la Biblioteca Pública Infanta Elena respondió con un comunicado más corto y más sensato: “Aquí se viene a leer, a escuchar y a debatir. No sabíamos que ahora también teníamos que pedir permiso para hablar de cosas”.
El comunicado incluía además un postdata, poco institucional pero muy humano: “De verdad, ¿no tienen ustedes problemas más importantes?”

La pregunta no parecía retórica.


EL PÚBLICO DEL ACTO, SORPRENDIDO POR EL DRAMA

A pesar de la polémica, la charla de Soto Ivars se celebró con normalidad. Los asistentes —unas 140 personas, según fuentes oficiales; unas 12.000 según los propios asistentes; y “dos gatos mal contados” según Adelante Andalucía— describieron el acto como “tranquilo”, “interesante” y “demasiado normal para tanto escándalo”.

Una señora de 72 años que estaba en primera fila resumió el ambiente con precisión quirúrgica:
“Yo venía a escuchar cosas y aprender. Si eso está mal, que venga Dios y lo vea. Bueno, o que venga quien sea, pero que venga ya y ponga orden”.

Otra asistente, visiblemente irritada por el revuelo, comentó:
“Me he enterado de la polémica al salir de la biblioteca. Si me dicen antes que era un acto prohibido por Adelante Andalucía, vengo con palomitas.”


SOTO IVARS: EL ÚNICO QUE NO PARECÍA ESCANDALIZADO

El escritor, lejos de sorprenderse, confesó a Diario ASDF que le parecía “entrañable” que hubieran intentado cancelar un acto antes de saber de qué iba.

“No tengo ningún problema en que me critiquen”, dijo, “pero al menos que se lean el título entero. A veces creo que si escribo ‘Cómo mejorar el debate público’, alguno lee solo ‘Cómo empeorar’ y se indigna antes de terminar la frase”.

También añadió, entre risas, que el episodio le confirmaba una teoría personal:
“En España hay dos cosas que jamás cambian: el precio del café en los bares de barrio y la costumbre de indignarse por algo sin saber qué es”.


ADELANTE ANDALUCÍA DOBLA LA APUESTA: “LA REALIDAD ES UNA CUESTIÓN DE OPINIÓN OFICIAL”

Tras el acto, lejos de rebajar el tono, la formación publicó otro comunicado, aún más solemne, en el que defendían que “la realidad no puede estar sujeta a debate cuando ya ha sido democráticamente establecida por colectivos autorizados”.

La frase provocó carcajadas generalizadas, memes a un ritmo de diez por minuto y un desconcierto monumental incluso dentro de sus propias filas. Algunos militantes, según supo Diario ASDF, preguntaron discretamente si se estaba citando un manual de la Inquisición.

En redes sociales surgieron comentarios como:

  • “Si la realidad es lo que diga Adelante Andalucía, que alguien les diga que arreglen el clima, ya de paso.”
  • “Yo también quiero tener el poder de decretar qué existe y qué no. Para empezar, decretaría que los lunes no existen.”
  • “¿Esto es política o un spin-off de Black Mirror?”

EL EFECTO BOOMERANG: EL ACTO SE VUELVE VIRAL

La ironía es que, gracias a la denuncia, el acto de Soto Ivars terminó convirtiéndose en el evento cultural más comentado del mes. La biblioteca agotó todas las plazas en cuestión de horas, y cientos de personas pidieron que se repitiera. Las visitas a la web de la biblioteca se dispararon un 600%.

En otras palabras: si el objetivo era evitar que la gente escuchara la charla, Adelante Andalucía consiguió exactamente lo contrario.
Como dijo un bibliotecario entre risas:
“Ha sido como organizar una fiesta sorpresa, pero involuntaria”.


EL PÚBLICO JOVEN: “SI LO PROHIBEN ES QUE ESTÁ INTERESANTE”

Varios jóvenes que acudieron al acto confesaron que solo fueron porque leyeron las críticas.

“Si un partido quiere prohibir una charla en una biblioteca, es que tiene que ser divertida”, dijo uno.
Otra añadió: “Yo pensaba que sería un mitin o algo intenso, pero era simplemente un señor hablando con datos. Me sentí estafada. ¡Exijo más escándalo!”


EL PAPELÓN FINAL DE ADELANTE ANDALUCÍA: UNA HUÍDA HACIA ADELANTE (NUNCA MEJOR DICHO)

Después del revuelo, se esperaba que el partido se calmara, reflexionara o quizá pidiera disculpas. Pero no. Adelante Andalucía decidió redoblar su estrategia y anunció que pedirá a la Junta “protocolos culturales que impidan la difusión de discursos que no consideremos adecuados”.

La respuesta pública no se hizo esperar:
—“Es decir, censura.”
—“No, no, es censura democrática.”
—“Ah, bueno, así sí.”

Según fuentes cercanas al partido, algunos de sus miembros intentaron explicar que no era censura, sino “protección preventiva del discurso público”. Otros explicaron que la libertad de expresión es buena “siempre que no se use para decir cosas equivocadas”. Y una tercera facción afirmó que todo se había malinterpretado, pero no aclararon qué, ni por quién, ni cómo.


UN FINAL ESPERABLE: TODO EL MUNDO QUEDA MAL… MENOS LA BIBLIOTECA

El resultado global del episodio es claro:

  • La biblioteca queda como la institución más sensata del mes.
  • Juan Soto Ivars sale fortalecido y con más lectores.
  • El público sevillano descubre que un acto cultural puede ser más emocionante que un derbi.
  • Adelante Andalucía consigue lo que nadie esperaba: hacer el ridículo de forma tan épica que ya se estudia incluirlo en cursos de comunicación política… como ejemplo de lo que no hay que hacer jamás.

Una derrota legendaria, digna del Diario ASDF.


Y ASÍ TERMINA ESTA CRÓNICA DE ABSURDO ANDALUZ

En conclusión: lo que empezó como una charla normalilla sobre un tema polémico acabó convirtiéndose en un episodio magistral de política-ficción, cortesía de un partido tan rápido para indignarse como lento para leer los títulos completos de los eventos culturales.

La Biblioteca Pública Infanta Elena, por su parte, ya ha anunciado que mantendrá su programación habitual, aunque están valorando incluir un nuevo ciclo de conferencias titulado:

“Hablar sin que te cancelen: guía práctica para tiempos hipersensibles”.

Y sí: Adelante Andalucía ya ha dicho que lo estudiará muy de cerca. Lo cual, irónicamente, garantiza su éxito.

También le debería poder interesar pero no queremos forzarle a que le guste, simplemente, si quiere y no es molestia, eche un vistazo, aunque no podemos tampoco forzarle a ello.

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