Imagina la escena: mientras el resto de Europa presume de trenes auscultadores que parecen naves espaciales futuristas, en España hemos decidido ir por el camino (o mejor dicho, por la vía) del ahorro creativo. ADIF, en su afán por demostrar que se puede hacer alta velocidad con presupuesto de low-cost, ha incorporado a su flota un Toyota Hilux 4×4 tuneado con ruedas de tren. Sí, has leído bien: un todoterreno que ahora circula por raíles como si fuera lo más normal del mundo.

La noticia, publicada hoy en The Objective, nos cuenta que Redalsa (la filial de ADIF dedicada a soldar raíles y rezar para que aguanten) compró este cacharro hace menos de un año por la módica cantidad de 33.000 euros en adaptación (sin contar el coche, claro, que seguro que lo pillaron de segunda mano en Milanuncios con “un solo dueño: un pastor extremeño”). El invento incluye unos diploris biviales (suena a Pokémon de cuarta generación, pero son rodillos que hacen que las ruedas del coche se conviertan en ruedas de tren) fabricados por Talleres Robles, una empresa leonesa que claramente ha visto demasiados capítulos de MacGyver.¿Para qué sirve este prodigio de la ingeniería patria? Para inspeccionar vías, detectar microfisuras y roturas tipo “Adamuz edición tragedia” sin tener que sacar del garaje uno de esos trenes auscultadores que, según parece, están cogiendo polvo, sufriendo vandalismo o simplemente haciendo turismo indefinido en algún apeadero olvidado.

El Hilux ya ha hecho sus pinitos en:Las Cercanías de Madrid (donde los retrasos son ya patrimonio inmaterial de la humanidad), Rodalies de Barcelona (donde llegar a tiempo es considerado leyenda urbana), Y hasta en la Alta Velocidad extremeña (esa que va de Mérida a Badajoz a velocidad de caracol con prisa).

Lo mejor: es versátil. Cambia de ancho de vía más rápido que un político cambia de opinión. Ibérico 1668 mm por la mañana, internacional 1435 mm por la tarde. ¡Y todo por mucho menos dinero que mantener un tren auscultador que gasta más que un influencer en Dubai!

Mientras Óscar Puente sale en rueda de prensa diciendo que “no hay déficit de trenes auscultadores, es un bulo malintencionado” y que los que parecen abandonados están “en proceso de renovación sin precedentes” (o sea, en el taller desde la era Aznar), ADIF responde con pragmatismo: “¿Trenes caros que no funcionan? ¡Pues un Hilux con extensiones!”.Resultados hasta ahora: positivos. Claro, positivo es que no se haya descarrilado ningún Hilux todavía. Imagínate el titular: “Accidente en Cercanías: el todoterreno de ADIF se sale por la tangente en Chamartín”.En fin, España 2026: mientras en Japón tienen trenes que flotan magnéticamente a 500 km/h, aquí vamos camino de tener el primer rally ferroviario oficial. Próxima parada: ¿un Land Rover Defender para las vías de montaña? ¿Un Dacia Duster para los ramales rurales? ¿O directamente un Seat Ibiza tuneado para el AVE Madrid-Barcelona?

Lo dicho: en ADIF no hay crisis, hay innovación low-cost. Y si falla la inspección… siempre podemos culpar al copiloto por no ver la rotura a tiempo.

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~ Atribuida a un anónimo lector del Diario ASDF, siglo XIV.

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