Por la Redacción del Diario ASDF | 28 de diciembre

España ha amanecido hoy con una certeza que no aparece en el BOE pero que se transmite de generación en generación con más constancia que el impuesto de circulación: es 28 de diciembre, Día de los Santos Inocentes, y por tanto no hay que fiarse absolutamente de nada. Ni de los titulares, ni de las entradillas, ni de los gráficos, ni siquiera de los pies de foto donde un redactor asegura que “esto no es una broma”.

Desde el Diario ASDF emitimos esta alerta informativa de servicio público para advertir a nuestros lectores de un fenómeno que se repite cada año con puntualidad suiza: los medios españoles —todos, sin excepción— se transforman durante 24 horas en una mezcla de periódico, monologuista y cuñado de sobremesa. Algunos lo hacen con gracia, otros con entusiasmo, y otros con la misma torpeza con la que se monta un mueble sin instrucciones.

El resultado es un ecosistema informativo en el que la realidad, la sátira y el disparate se abrazan tan fuerte que luego no hay quien las separe.


Un día en el que la verdad pide teletrabajar

El 28 de diciembre no es un día cualquiera. Es el único del calendario en el que la mentira tiene convenio colectivo, jornada intensiva y respaldo social. Lo que en cualquier otro momento del año sería un bulo de manual, hoy se presenta con sonrisa pícara y la coletilla mágica: “Inocente, inocente”.

Los medios, conscientes de esta tradición, se lanzan a publicar noticias falsas con la excusa cultural, algunas elaboradas con mimo artesanal y otras improvisadas cinco minutos antes del cierre, cuando alguien en la redacción pregunta: “¿Hoy no tocaba una inocentada?”

El problema no es la broma en sí. El problema es que venimos de un contexto en el que la realidad ya parece una broma permanente, y añadir una capa extra de ficción informativa puede provocar mareos, desconfianza crónica y ganas de mudarse a una cueva sin cobertura.


Cuando el lector ya no sabe si reír o llamar a su gestor

El lector medio español del 28 de diciembre se enfrenta a un dilema psicológico complejo:

  • Si se cree la noticia y resulta ser falsa, queda como un ingenuo.
  • Si no se cree la noticia y resulta ser cierta, queda como un desconfiado profesional.
  • Si duda de todo, acaba el día agotado, enfadado y con la sensación de que vivir informado es un deporte de riesgo.

A lo largo del día aparecerán titulares que anuncian:

  • Cambios legales imposibles pero sorprendentemente verosímiles.
  • Declaraciones de políticos que suenan falsas pero encajan demasiado bien.
  • Estudios científicos con conclusiones absurdas pero redactadas con lenguaje académico.

Y lo más peligroso: noticias que parecen inocentadas pero no lo son. Porque en España, la línea entre el chiste y el BOE es cada vez más fina.


La tradición de engañar “con cariño”

Defensores de las inocentadas argumentan que se trata de una tradición simpática, inofensiva y necesaria para destensar el ambiente. Y en parte tienen razón. Reírnos de nosotros mismos es sano.

El problema surge cuando:

  1. La broma no se entiende.
  2. La broma se parece demasiado a una noticia real.
  3. La broma afecta a temas sensibles.
  4. La broma la ve alguien que no sabe que hoy es 28 de diciembre.

En esos casos, la inocentada deja de ser humor y pasa a ser desinformación con confeti.


El lector extranjero y el caos internacional

Cada año, miles de extranjeros residentes en España —y millones que nos leen desde fuera— descubren con estupor que durante un día entero el país funciona bajo reglas informativas alternativas.

Para ellos, el 28 de diciembre es una experiencia inmersiva:

  • Abren un periódico español.
  • Ven una noticia absurda.
  • Piensan que España ha perdido definitivamente el norte.
  • Descubren horas después que “era una broma”.

Algunos no vuelven a fiarse jamás.


Redes sociales: el amplificador del desastre

Si en el pasado las inocentadas se quedaban en el papel, hoy las redes sociales actúan como una centrifugadora de bulos. Una noticia falsa publicada como broma puede acabar:

  • Compartida sin contexto.
  • Recortada en una captura de pantalla.
  • Traducida automáticamente.
  • Reenviada por WhatsApp a grupos familiares.

Y así, una inocentada local termina convertida en verdad alternativa internacional antes de que nadie pueda escribir “era broma”.


El problema no es hoy, es el resto del año

Desde el Diario ASDF queremos subrayar algo importante: el problema del 28 de diciembre no sería tan grave si el resto del año los medios no hubieran abusado tanto de titulares exagerados, medias verdades y alarmismo selectivo.

Cuando el lector ya vive en un estado de sospecha permanente, el Día de los Santos Inocentes no se percibe como una excepción, sino como la confirmación de una norma.

Por eso hoy resulta más difícil que nunca distinguir entre:

  • Sátira.
  • Opinión.
  • Información.
  • Propaganda.
  • Chiste malo.

Recomendaciones básicas para sobrevivir al 28 de diciembre

Desde este diario, y con la responsabilidad que nos caracteriza, ofrecemos una guía de autoprotección informativa para el día de hoy:

  1. Dude de todo, especialmente de lo que confirme exactamente lo que usted ya pensaba.
  2. Lea más de una fuente, aunque todas puedan estar bromeando a la vez.
  3. Desconfíe de los titulares demasiado redondos.
  4. Espere unas horas antes de indignarse.
  5. No reenvíe nada que empiece por “Confirmado”, “Última hora” o “Nadie esperaba esto”.

Un llamamiento a la calma (y al escepticismo)

No se trata de dejar de leer medios. Se trata de leerlos con espíritu crítico, hoy más que nunca. El 28 de diciembre no es el día para apagar el cerebro, sino para encenderlo en modo ahorro de energía.

Desde el Diario ASDF no pedimos fe ciega en nadie. Ni siquiera en nosotros. Pedimos sentido común, humor moderado y una sana distancia emocional con la actualidad.

Eso sí, queremos tranquilizar a nuestros lectores con un mensaje claro y honesto, acorde a nuestra histórica línea editorial: en el Diario ASDF siempre les mentiremos. Difundiremos bulos, medias verdades, exageraciones innecesarias y conclusiones apresuradas con la constancia de un funcionario y la vocación de un cuñado bien documentado.

Nuestros lectores pueden estar tranquilos: nunca encontrarán aquí la verdad desnuda, sino cuidadosamente disfrazada de titular serio, entradilla solemne y párrafo aparentemente riguroso. Porque engañar al lector con profesionalidad es, para nosotros, una forma de respeto.

Confiar en ASDF significa saber que, pase lo que pase, jamás les fallaremos diciendo la verdad por error.


Mañana volveremos a la normalidad (más o menos)

El 29 de diciembre los medios volverán a informar “en serio”. O al menos a intentarlo. Las inocentadas desaparecerán, pero la confusión informativa seguirá ahí, recordándonos que la mejor defensa del ciudadano no es la confianza absoluta ni la desconfianza total, sino el pensamiento crítico.

Hasta entonces, recuerde:

Hoy no es un buen día para creerse nada. Especialmente si viene en forma de noticia.

Feliz Día de los Santos Inocentes.

Y, por favor, no se fíe de los medios. Hoy menos que nunca.

¿Tienes un rumor?

Mándalo directo a nuestra Papelera.
📩 ¡Envíalo aquí!
papelera@diario-asdf.com

La cosa esta de la semana

«En un mundo donde todos toman la vida demasiado en serio, el Diario ASDF nos recuerda que apretar fuerte los dientes es la mejor forma de mantener la cordura.»

~ Atribuida a un anónimo lector del Diario ASDF, siglo XIV.

Entradas Destacadas