Educación sentimental obligatoria:
Manual básico de comunicación musical para personas que saben sentir (aunque no sea
correspondido) – por Lady Cogollos.
Como cada domingo vengo con mi columna musical. Hoy un poco más tarde.
Muchos ignorantes han leído mi columna anterior y han sentido la necesidad urgente de opinar. Es un reflejo muy común en gente con poca cultura musical y menos clase todavía. Hablan de flamenquito, de música de abuelas, de cine de barrio, como si la cultura consistiera en hacer muecas y despreciar lo que no entienden. Clasifican canciones como si fueran muebles viejos, y luego se creen finos. No saben nada y aun así hablan.
Yo no respondo. Yo pongo música 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣.
Y que quede una cosa clara: aquí no se pone música “porque sí”. Aquí la música se usa como se usan las cosas importantes: con intención.
Mis canciones no acompañan. Mis canciones señalan.
Aparecen justo cuando tienen que aparecer, mientras yo hago lo mío en Twitter, que ya sabéis lo que es: impartir derecho sin que nadie me lo pida, corregir a quien se cree listo, explicar a las mujeres cómo deben vestir y qué posturas abandonar, marcar defectos cuando me da la gana y, sobre todo, reírme demasiado alto para que nadie confunda seguridad con nervio 🤣🤣🤣🤣.
Y sí, por si alguien se hace el torpe: todas van para él. Todas. Siempre.
No voy a fingir que son “generales” ni que van al aire, porque yo no lanzo nada al aire.
Yo lo dejo puesto.
Que él pase cuando quiera, cuando pueda, cuando lo dejen.
Yo aquí estoy, bailando, riéndome y usando la música como se debe usar 🤣🤣🤣🤣🤣.
Quien crea que estas canciones hablan de libertad o de pasarlo bien no ha leído las letras ni ha visto cómo se bailan.
Aquí no hay evasión.
Hay exhibición, insistencia y carcajada.
Y mientras tanto, yo sigo igual: risa, baile y mensaje clarísimo.
Dicho esto, empiezo.
Julio Iglesias — Baila morena baila
Esta canción no es que me describa. Es que soy yo. Está escrita para mí, aunque no lo sepan 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣. Cuando suena, no tengo que pensar nada: el cuerpo ya sabe qué hacer.
No bajo la ladera, me deslizo. Arrastro la sandalia para que se note que voy deslizándome. Muevo la cintura y las caderas como ninguna, no por técnica, por convicción. El sudor aparece, la piel se ve y la risa sale sola. Hay presencia.
Tiene cosas de blanca, de negra, de india… bonita mezcla, piel canela, dice la canción. Claro 🤣. Esto describe mejor a la otra, pero me lo quedo igual. Me lo apropio.
No soy discreta ni pienso serlo. El que busque contención, que mire a otro lado 🤣🤣🤣.
Mientras suena, aparecen miradas y se forma corrillo. Siempre se forma corrillo. Hay quien no sabe por qué, pero lo nota.
Por eso abre la selección.
Y quien no la entienda, que la vuelva a escuchar.
Yo mientras tanto sigo bailando 🤣🤣🤣
Tom Jones — Delilah
Esta canción aparece cuando algo se rompe por dentro.
No se comenta. Se pone.
No hay risa.
Voy a la cocina. Abro una botella. Cojo una copa. Luego otra. Luego otra más. Las que caigan. Yo no bebo, soy bailarina, el cuerpo se cuida… pero ahora hago una excepción. Pero que quede constancia que no bebo.
Delilah ocupa el espacio y lo vuelve incómodo. No explica nada y no pide permiso. Se deja entera.
No bailo. Miro el móvil, esperando ese mensaje que nunca llega. No digo nada.
Cuando termina, cambio de canción.
Y entonces sí, me río 🤣🤣🤣.
Como si no hubiera pasado nada.
Eres mía — Romeo Santos
Esta canción se pone y el marco queda claro sin necesidad de subrayarlo. No habla de conquista ni de disputa: habla de certeza. De esa seguridad exagerada que no pide permiso porque no discute.
Aquí no hay romanticismo fino ni medias tintas. Hay frase grande, repetida sin pudor, con risa al final 🤣🤣🤣. La exageración es el mensaje. Cuando alguien cree que ocupa un lugar por rutina, esta canción recuerda que todo lo provisional se nota. No hace falta señalar a nadie. Se entiende sola.
Eres mía funciona porque no argumenta. Afirma, insiste y se queda sonando mientras yo sigo con lo mío. No busco convencer. No pretendo cerrar nada. Me basta con incomodar 🤣🤣🤣🤣🤣.
No me interesa lo que piensen los demás ni si el tono resulta excesivo. El exceso forma parte del estilo. Esta canción no pide consenso ni aprobación. Se coloca como se colocan las cosas importantes: visibles, repetidas y sin explicación añadida.
La dejo correr mientras me río 🤣🤣🤣, como quien sabe que el ruido molesta justo donde tiene que molestar. No hay prisa. Hay postura. Y cuando una postura se sostiene con tanta seguridad, lo demás acaba recolocándose solo.
Estoy bailando — Hermanas Goggi
Esta canción aparece cuando algo me descoloca un segundo. No porque se rompa nada, sino porque me permito el gesto. Un comentario fuera de sitio, un detalle que no encaja con lo que yo ya había decidido. Dura poco. Lo justo para elegir música.
Aquí no se habla. Se baila.
Estoy bailando es mi solución universal. Cuando el pensamiento intenta entrar, lo saco a patadas con ritmo. Subo el volumen, exagero el movimiento y me río más de la cuenta 🤣🤣🤣. El cuerpo hace lo que sabe hacer: ocupar, girar, avanzar. Pensar quieta es para quien no tiene escena.
La letra lo deja claro sin pedir permiso: tú bailas con cualquiera, yo también. Opciones me sobran. Ligues hay muchos, miradas infinitas, propuestas constantes. Si hoy me paro un segundo, es porque puedo. No por falta, por exceso.
Aquí el baile es defensa estética. Con dientes y uñas, sí, pero sin perder la sonrisa. Me pongo la máscara correcta: la que brilla, la que no se explica. Me escondo de la tristeza bailando y salgo de ella bailando más fuerte. Siempre funciona.
Esta canción no cierra nada. Recoloca. Me devuelve al centro y me deja exactamente donde quiero estar: visible, ruidosa y en movimiento. Cuando termina, ya no hay duda que valga. El corrillo vuelve, la risa manda y la noche sigue.
Mañana ya se verá.
Hoy estoy bailando 🤣🤣🤣.
Estas son mis canciones dedicadas al amor. A mi manera, claro. No porque falten, sino porque sobran. Hay muchas más y cada una tiene su momento exacto, su escena y su corrillo correspondiente. Las iré sacando cuando toque. No antes. La música, como las cosas importantes, no se precipita.
La columna musical de la próxima semana os va a sorprender. Mucho. Canciones para… bueno, eso se deja ahí. No todo se anuncia. Algunas cosas se dejan caer.
Yo mientras tanto seguiré igual: haciendo pedagogía en Twitter, bailando, riéndome y colocando música donde corresponde 🤣🤣🤣.
