Un estudio internacional, financiado íntegramente con dinero público, revela que todas las personas cuyo sueldo depende de los impuestos coinciden de forma unánime en que pagar más impuestos es la única vía racional, moral y civilizada para que la sociedad siga existiendo.
Por la Redacción del Diario ASDF
Sección: Ciencia que casualmente coincide con lo que ya sabíamos
La ciencia ha vuelto a hablar. Y, una vez más, lo ha hecho con la serenidad de quien no tiene absolutamente ningún interés personal en el resultado de sus investigaciones. Un grupo de científicos, expertos, asesores, subexpertos, técnicos asociados, coordinadores adjuntos y observadores externos con contrato indefinido han presentado esta semana un estudio concluyente que despeja una duda histórica de la humanidad: las personas que viven de los impuestos consideran que los impuestos son totalmente necesarios.
El estudio, que ha requerido ocho años de trabajo, tres ampliaciones presupuestarias, cinco informes preliminares, dos auditorías internas y una comisión de seguimiento permanente, concluye sin fisuras que “sin impuestos, no habría impuestos, y sin impuestos, nosotros no estaríamos aquí para explicarte por qué son necesarios”.
La comunidad científica se muestra unánime. Algo poco habitual, lo que refuerza la credibilidad del informe.
Una investigación rigurosa, independiente y casualmente muy bien pagada
El trabajo ha sido desarrollado por el Instituto Superior de Estudios Aplicados a Seguir Cobrando (ISEASC), en colaboración con la Universidad Pública de Algo, el Observatorio Estatal de Cosas Importantes y el Consejo Nacional para la Defensa del Presupuesto Anual.
Según explican los autores, la metodología ha sido “exhaustiva, objetiva y completamente libre de sesgos”, consistiendo principalmente en preguntar a personas cuyo salario procede directa o indirectamente de los impuestos si consideran que esos impuestos son necesarios.
El resultado fue inmediato.
—“Nos sorprendió la contundencia de los datos” —explica el doctor en Ciencias Evidentes, Manuel Presupuesto—. “El 100% de los encuestados respondió que sí. Algunos incluso dijeron ‘más, por favor’ antes de que termináramos la pregunta”.
Los investigadores reconocen que en un primer momento barajaron incluir a ciudadanos que no reciben dinero público, pero finalmente descartaron la idea por considerarla “poco representativa” y “potencialmente incómoda”.
El consenso científico: pagar impuestos es bueno, sobre todo para quien los gestiona
El informe señala que existe una correlación directa entre el nivel de dependencia del dinero público y la intensidad con la que se defiende su necesidad. A mayor nómina pública, mayor convicción moral.
Los científicos han establecido una escala de convencimiento denominada Índice de Necesidad Fiscal Percibida (INFP). En ella, los funcionarios, asesores y cargos intermedios alcanzan valores cercanos al 10 sobre 10, mientras que los autónomos y contribuyentes netos muestran niveles preocupantemente bajos, a menudo inferiores al 3.
—“Es evidente que estas personas no entienden el sistema” —afirma una de las conclusiones del estudio—. “No porque sea complejo, sino porque no les beneficia directamente”.
El informe advierte además de un fenómeno alarmante: cuanto más lejos está un ciudadano del presupuesto público, más tiende a cuestionarlo. Una actitud que los expertos califican de “antisistema presupuestario”.
“Sin impuestos no habría carreteras, ni hospitales, ni este informe”
Uno de los argumentos más repetidos por los científicos es el ya clásico: “¿Te imaginas un mundo sin impuestos?”. Según el estudio, esta pregunta provoca un silencio reflexivo que suele terminar con la aceptación resignada del modelo actual.
—“Sin impuestos no habría carreteras” —señala el informe—. “Aunque vivas en una calle llena de baches, eso es precisamente porque hacen falta más impuestos, no menos”.
—“Sin impuestos no habría hospitales”, añaden, aclarando que esto es independiente de que tengas que esperar once meses para una prueba diagnóstica.
Y, sobre todo, el documento subraya una verdad fundamental: sin impuestos no habría informes que expliquen por qué los impuestos son necesarios.
Los autores consideran este último punto clave para la estabilidad democrática.
Expertos confirman que cuestionar los impuestos es una señal de inmadurez cívica
El estudio dedica un capítulo entero a analizar a los ciudadanos que osan preguntar “¿en qué se gasta mi dinero?”. Según los investigadores, esta actitud suele aparecer en individuos expuestos a peligrosas ideas como la eficiencia, la rendición de cuentas o la comparación entre coste y resultado.
—“Preguntar por el destino del dinero público es una fase” —explica la psicóloga fiscal del equipo—. “Normalmente se supera cuando la persona empieza a recibir una subvención, una ayuda, una beca o un contrato temporal renovable indefinidamente”.
Los científicos recomiendan paciencia con estos ciudadanos, pero también vigilancia. El informe propone campañas de concienciación para explicar que pagar impuestos no es una transacción, sino un acto de fe colectiva.
El estudio fue financiado con impuestos, lo que refuerza su autoridad
Uno de los aspectos más celebrados del informe es su financiación. El 100% del presupuesto procede de fondos públicos, lo que, según los autores, garantiza su independencia.
—“Si una investigación sobre impuestos la pagaran empresas privadas, podría haber conflicto de intereses” —explican—. “Pero al pagarla nosotros mismos con dinero de todos, queda claro que no hay ninguna motivación económica”.
El coste total del estudio asciende a 14,6 millones de euros, cifra que los científicos consideran “razonable” y “claramente inferior a lo que costaría no hacerlo”.
Además, el informe recomienda destinar una partida adicional a difundir sus conclusiones, preferiblemente mediante campañas institucionales, anuncios, jornadas, congresos y más estudios complementarios.
Reacciones políticas: “La ciencia avala lo que ya sabíamos”
Desde distintos sectores políticos, la acogida ha sido entusiasta. Representantes institucionales han destacado que el informe “confirma científicamente” la necesidad de mantener, aumentar y, si es posible, complicar el sistema impositivo.
—“Cuando la ciencia habla, hay que escucharla” —afirmó un portavoz—, justo antes de anunciar la creación de un nuevo observatorio para estudiar cómo explicar mejor que los impuestos aún son insuficientes.
Ningún responsable público ha mostrado dudas sobre las conclusiones. Algunos incluso han pedido que se enseñen en las escuelas, dentro de la asignatura Educación Fiscal Emocional.
Críticas marginales de personas que pagan impuestos
Como era de esperar, el informe ha recibido críticas de pequeños grupos de ciudadanos que, según los científicos, “no han entendido el contexto”. Se trata principalmente de personas que trabajan en el sector privado, autónomos y contribuyentes reincidentes.
Estos ciudadanos alegan que siempre que alguien vive de los impuestos tiende a justificarlos. Una afirmación que el estudio califica de “simplista” y “peligrosamente cercana a la observación empírica”.
—“Es una coincidencia” —responde el informe—. “Que todos los beneficiarios del sistema lo defiendan con pasión no significa que exista relación alguna”.
Próximos pasos: más estudios, más conclusiones idénticas
El equipo investigador ya ha anunciado nuevas líneas de trabajo. Entre ellas, un estudio para demostrar que los asesores públicos consideran imprescindible la figura del asesor público, y otro para confirmar que los organismos reguladores creen firmemente en la necesidad de más organismos reguladores.
También se prepara un macroproyecto para analizar si los comités que evalúan comités consideran útiles los comités, cuyos resultados se dan por prácticamente cerrados.
—“La ciencia nunca descansa” —afirman—. “Especialmente cuando hay presupuesto”.
Conclusión científica: confía, paga y no preguntes tanto
El informe concluye con un mensaje claro para la ciudadanía: los impuestos son necesarios porque quienes viven de ellos así lo afirman, y cuestionarlo demuestra una falta de confianza en el sistema.
Los científicos recuerdan que la democracia no solo consiste en votar, sino también en pagar sin hacer demasiadas preguntas. Y, si aun así surgen dudas, siempre habrá otro estudio, otro informe y otro comité dispuesto a explicarte por qué esas dudas están equivocadas.
Todo ello, por supuesto, financiado con tus impuestos.
Porque la ciencia lo dice.
Y la ciencia nunca se equivoca.
Especialmente cuando cobra a fin de mes.
