“Yo no acoso: hago pedagogía reactiva”, afirma la mujer que discute con todo Internet desde 2014
En un país donde cualquiera puede ser experto en todo con solo tener Wi‑Fi, el acoso digital se ha convertido en un concepto elástico, maleable, casi artístico. Para entenderlo mejor, el Diario ASDF se sienta (virtualmente) con una figura ya clásica del ecosistema tuitero‑telegráfico‑comentariolístico: Lady Cogollo, nombre en clave de una mujer conocida por muchos como acosadora digital y por ella misma como víctima organizada de un ataque coordinado que empezó antes incluso de que existiera Internet.
Lady Cogollo acepta la entrevista con una condición: que quede claro desde el principio que ella no acosa, que responde, y que si sus respuestas duran años, cruzan plataformas y llegan a familiares lejanos, es únicamente porque la constancia también es una forma de defensa personal.
“Yo no empecé nada, yo lo continúo”
Diario ASDF: Lady Cogollo, gracias por atendernos. La primera pregunta es inevitable: mucha gente la define como una acosadora digital.
Lady Cogollo: Eso es un marco narrativo. Un encuadre interesado. Yo no acoso. Yo respondo al acoso. Lo que pasa es que mis respuestas son exhaustivas, transversales y con memoria histórica.
DASDF: ¿Puede concretar qué entiende usted por “responder”?
LC: Responder es no dejar nada sin contestar. Ni un comentario, ni un retuit, ni un emoji pasivo‑agresivo. Si alguien me escribe en 2017 algo feo y reaparece en 2025 diciendo “buenos días”, yo tengo derecho a recordarle quién es y lo que hizo. Eso no es acoso, eso es archivo.
Lady Cogollo sonríe. Es una sonrisa entrenada. De alguien que ha explicado esto muchas veces y siempre con la sensación de que la otra parte no ha tomado apuntes.
“Cada vez me acosa más gente, pero es siempre la misma persona”
DASDF: Usted sostiene que cada vez hay más personas acosándola.
LC: Sí. Es exponencial. Antes eran cinco, luego veinte, luego cien. Pero en realidad es una sola persona.
DASDF: ¿Cómo puede estar tan segura?
LC: Porque todos escriben igual. Usan los mismos argumentos, las mismas faltas de ortografía estratégicas, el mismo sarcasmo de gama media. Eso no surge solo. Eso es dirección de orquesta.
DASDF: ¿Está diciendo que existe una especie de mando único del acoso hacia usted?
LC: Exacto. Un general del odio. Una persona que no solo me acosa directamente, sino que recluta a otros para hacerlo. Yo los llamo “los figurantes”. Cambian de nick, de avatar, de ideología, pero el tono es el mismo. Es como cuando ves una serie mala y reconoces al guionista.
El origen del conflicto: “Todo empezó por un novio que no era tan novio”
La entrevista adquiere un tono más íntimo cuando preguntamos por el origen de ese supuesto mando único.
DASDF: Usted ha dicho en varias ocasiones que la persona que dirige el acoso tiene una historia personal con usted.
LC: Personalísima.
DASDF: ¿Qué ocurrió exactamente?
LC: Yo intenté quitarle el novio.
El silencio dura dos segundos. En Internet eso es una eternidad.
DASDF: ¿Intentó quitarle el novio?
LC: Sí, pero se dice poco porque enseguida te llaman cosas. Yo lo que hice fue mostrar interés estratégico por una persona que no estaba bien cuidada emocionalmente. Eso no es quitar, eso es ofrecer.
DASDF: ¿Y qué pasó?
LC: Que el hombre pasó de mí. Literalmente. Me dejó en visto emocional. Y eso marca.
DASDF: ¿Cree que ese rechazo está en el origen del conflicto actual?
LC: No lo creo, lo sé. Hay heridas que no cicatrizan. Sobre todo cuando una siente que tenía razón en todo y aun así pierde.
El origen: un hombre, un viaje y un no
DASDF: Vamos a ese origen. Usted estaba casada cuando lo conoció.
LC: Sí.
DASDF: Él estaba soltero.
LC: Exacto.
DASDF: ¿Cómo se conocieron?
LC: Fue una conexión especial. Muy especial. Hablábamos mucho. Yo sentía que había algo ahí.
DASDF: ¿Él también?
LC: Yo creía que sí.
DASDF: ¿Y decidió ir a verlo?
LC: Crucé España entera. No fue una locura, fue una apuesta por algo que sentía real.
DASDF: ¿Y qué ocurrió?
LC: Que él no me quería. Así de simple.
DASDF: ¿Se lo dijo claramente?
LC: Sí. Dijo que no sentía lo mismo. Que no quería nada conmigo.
Dos años de silencio
DASDF: Aun así, el contacto no terminó ahí.
LC: Yo necesitaba respuestas. Necesitaba entender por qué.
DASDF: Durante cuánto tiempo intentó contactar con él.
LC: Cerca de dos años.
DASDF: ¿Él respondía?
LC: No.
DASDF: ¿Nada?
LC: Nada. Silencio absoluto.
DASDF: ¿Cómo vivió ese silencio?
LC: Como una forma de violencia. El silencio también es maltrato.
La nueva relación
DASDF: Durante ese tiempo, él inició una nueva relación.
LC: Sí.
DASDF: ¿Cómo se enteró?
LC: Siempre me entero de todo. Las cosas se filtran.
DASDF: ¿Qué sintió?
LC: Injusticia. Yo seguía ahí, intentando hablar, y de repente aparece otra mujer ocupando mi lugar.
DASDF: ¿Su lugar?
LC: El lugar que me correspondía emocionalmente.
El desplazamiento de la obsesión
DASDF: A partir de ahí, su discurso cambia. Ya no se centra solo en él.
LC: Porque aparece ella.
DASDF: ¿La nueva pareja?
LC: Sí.
DASDF: Usted ha afirmado públicamente que él estaba con las dos.
LC: Lo estaba emocionalmente.
DASDF: ¿Tiene pruebas de una relación simultánea?
LC: No pruebas materiales. Pero lo sé.
DASDF: También ha dicho que esa mujer “tiene muchos cuernos”.
LC: Porque vive engañada.
DASDF: Y que ella lo mantiene “prácticamente secuestrado”.
LC: Es evidente. Ella lo controla. No le deja hablar conmigo.
“Desde entonces me persigue por Internet como concepto”
DASDF: Según usted, a partir de ese episodio empezó el acoso.
LC: Sí. Primero fue sutil. Comentarios irónicos. Chistes internos que solo entendían él y yo. Luego empezó a sumar gente. Personas que no me conocían de nada pero ya venían enfadadas.
DASDF: ¿Y usted cómo respondió?
LC: Defendiéndome.
DASDF: Hay quien diría que su defensa incluye menciones constantes, recopilaciones de mensajes antiguos, hilos explicativos de 47 tuits y alusiones veladas cada vez que alguien publica una foto de su desayuno.
LC: Porque el acoso no descansa. Yo tampoco.
La pedagogía del señalamiento
Lady Cogollo insiste mucho en una idea: lo suyo no es acoso, es pedagogía.
LC: Si yo cito a alguien y explico por qué es mala persona, no lo hago por rencor, lo hago para que otros aprendan.
DASDF: ¿Aprendan qué?
LC: A no meterse conmigo. Y, de paso, a reconocer patrones de conducta dañinos. Soy casi una ONG.
DASDF: ¿Se considera una activista?
LC: Totalmente. Una activista del contexto. Nadie contextualiza como yo. Puedo coger un tuit de 2025 y explicarte por qué está mal usando capturas de 2012.
“Si hablo de ti todos los días no es obsesión, es coherencia”
DASDF: Sus críticos dicen que habla usted demasiado de las mismas personas.
LC: Porque son siempre las mismas personas las que me atacan.
DASDF: ¿No cree que eso puede interpretarse como fijación?
LC: No. La fijación es no soltar. Yo no suelto porque el problema sigue ahí. Cuando pidan perdón, paramos.
DASDF: ¿Qué tipo de perdón espera?
LC: Uno completo. Público. Con hilo. Reconociendo que yo tenía razón desde el principio.
El crecimiento del “acoso” y la paradoja de la visibilidad
DASDF: Usted afirma que cada vez hay más gente acosándola, pero también cada vez más gente siguiéndola.
LC: Claro. La gente reconoce la verdad cuando la ve repetida muchas veces.
DASDF: ¿No cree que parte de esa gente llega atraída por la polémica que usted misma genera?
LC: La polémica no se genera sola. Alguien la provoca. Y siempre es el mismo.
“Mis enemigos cambian de cara, pero no de alma”
DASDF: ¿Nunca ha pensado que quizá no todos los que la critican forman parte de un plan coordinado?
LC: Eso es lo que quieren que pienses. Pero no. Esto está organizado.
DASDF: ¿Tiene pruebas?
LC: Muchas sensaciones. Y las sensaciones no mienten.
Construir un relato
DASDF: Permítame ser directo. ¿No cree que ha construido un relato para explicar un rechazo que no aceptó?
LC: No. El relato existe porque la verdad existe.
DASDF: Pero usted misma reconoce que él no le respondió durante dos años.
LC: Porque estaba manipulado.
DASDF: ¿Por ella?
LC: Exacto.
DASDF: ¿Nunca contempló que simplemente no quisiera hablar con usted?
LC: Esa posibilidad no tiene sentido emocional.
Autocrítica: “Quizá soy intensa, pero con razón”
Por primera vez en la entrevista, Lady Cogollo duda.
DASDF: Si tuviera que hacerse una autocrítica, ¿Cuál sería?
LC: Quizá soy intensa.
DASDF: ¿Solo quizá?
LC: Vale, soy intensa. Pero con razón. Y la razón justifica la intensidad.
El futuro: “Seguiré respondiendo mientras exista Internet”
DASDF: ¿Ve un final a este conflicto?
LC: Solo si él desaparece de Internet o reconoce públicamente que yo tenía razón cuando intenté quitarle el novio.
DASDF: ¿Y si eso no ocurre?
LC: Pues seguiré. Porque alguien tiene que contar mi versión. Aunque sea todos los días. Aunque sea en mayúsculas.
Epílogo del Diario ASDF
Tras más de dos horas de conversación, una cosa queda clara: en el universo de Lady Cogollo no hay acosadores ni acosados, sino narrativas en disputa, heridas antiguas con conexión de fibra y una convicción inquebrantable de que insistir suficiente tiempo convierte cualquier versión en verdad oficial.
El lector sacará sus propias conclusiones. Lady Cogollo ya ha sacado las suyas. Y probablemente las vuelva a publicar mañana.
Diario ASDF. Información rigurosa, aunque usted no la haya pedido.
