Por la Redacción Caótica del Diario ASDF

Madrid — Lo que prometía ser una entrevista tranquila, modernita y un poco incómoda —como todas las que protagoniza Eduardo Casanova— acabó convirtiéndose anoche en el epicentro de la mayor crisis institucional desde que Letizia decidió que no volvería a llevar sombreros. En pleno directo de La Revuelta, el programa de David Broncano, Casanova se inclinó hacia el presentador con sus labios color chicle radioactivo, hizo un gesto que los expertos han definido como “beso de pez beta en celo”, y se lanzó hacia la cara de Broncano.

El beso no llegó a completarse. Pero eso, según han explicado tres asociaciones feministas, cinco sindicatos universitarios y un grupo de antropólogos que pasaban por ahí, “no importa absolutamente nada”. Para ellas, la invasión del espacio personal del humorista constituye “agresión sexual en grado mutante”, “repetición del Caso Rubiales con un filtro rosa” y “nuevo ejemplo de que el consentimiento no es un accesorio, sino un pilar civilizatorio”.

Broncano, por su parte, reaccionó con su habitual estilo: mezclando sorpresa, vergüenza y ese tono ligeramente existencial con el que se pregunta, desde hace una década, por qué demonios siguen dejándole presentar cosas.

—Bueno, esto… alguien va a llamar a la policía, ¿no? —dijo mientras sacudía la cabeza como si intentara expulsar el recuerdo del intento de besuqueo.

No sabía lo profético que sería.


Las asociaciones feministas entran en combustión: “Si cayó Rubiales, que caiga Casanova”

Apenas 20 minutos después de la emisión, las redes sociales estallaron como una crema antiarrugas caducada: vídeos recortados, zooms dramáticos, montajes en cámara lenta, análisis forenses del ángulo de inclinación del cuello de Casanova.

Tres de las organizaciones feministas más mediáticas —Hermandad Sorora de la Ira Serena, Plataforma de Consentimientos No Negociables y Liga Contra Besos No Solicitados— publicaron un comunicado conjunto redactado en mayúsculas y con letra de manifiesto revolucionario:

“EXIGIMOS la inmediata detención de Eduardo Casanova por agresión sexual pública, reproducida ante millones de ojos inocentes. No hay diferencia entre un beso no consentido a una futbolista en una final y un casi-beso no consentido a un cómico en un plató. Si la ley es igual para todos, que también sea igual para quienes llevan jerséis de mohair rosa.”

La referencia a la ropa no era casual. Según fuentes consultadas por el Diario ASDF, parte del enfado se debe a que Casanova “perpetúa la impunidad estética”: ese fenómeno por el cual “si vas vestido de rosa neón y tienes cara de joven traumatizado en una escuela de arte, la gente te perdona casi todo”.


Movilizaciones, hashtags y una recogida de firmas: España se despierta en modo ‘Apocalipsis Casanova’

Antes del amanecer, España ya había generado:

  • 12 hashtags trending, entre ellos #BesoGate, #BroncanoEsUnaVíctima, #CarcelParaCasanovaYA y el desconcertante #JusticiaParaEseLabio.
  • Una recogida de firmas en Change.org con más de 300.000 apoyos exigiendo la “entrada preventiva en prisión” del cineasta “para que reflexione sobre los límites del cariño performativo”.
  • Un debate improvisado en la Plaza del Sol en el que dos señoras se enfrentaron utilizando paraguas como espadas para discutir si Casanova había inclinado la cabeza a 27 o 29 grados.
  • 14 tertulianos televisivos anunciando especiales de urgencia, con la promesa de analizar el beso “desde la neurociencia, el perreo feminista, el Derecho Penal y la teoría queer”.

España, en definitiva, despertó lista para lo que fuera. O para lo que no fuera. Es difícil saberlo ya.


Casanova responde: “Solo quería jugar”

Mientras el escándalo crecía como si hubiera sido regado con fertilizante político, Eduardo Casanova publicó un mensaje en sus redes sociales:

“Soy así. Juego. Exagero. Hago performance. Si alguien se ha sentido incómodo, lo siento muchísimo. Pero por favor, no me metáis en la cárcel, que allí los monos rosa flúor no combinan bien con la iluminación.”

Los comentarios no se hicieron esperar:

  • “El humor no es excusa”.
  • “Performance mis narices”.
  • “Si fuera un señor de 50 con traje gris ya estaría imputado”.
  • “Qué triste que pidas perdón sin hacerlo en fucsia. Has cambiado.”

Mientras tanto, fuentes cercanas al actor han revelado al Diario ASDF que Casanova “no esperaba que España se tomase tan en serio un beso que ni siquiera ocurrió”. Según dichas fuentes, el artista está “entre confundido, aterrado y ligeramente satisfecho de que, por fin, alguien entienda sus metáforas visuales”.


La Fiscalía estudia el caso… sorprendentemente en serio

A media mañana, la Fiscalía General del Estado emitió un comunicado que pilló a toda España con el café a medio tragar:

“Se abrirá una evaluación preliminar para determinar si existió indicio de delito en la conducta del señor Casanova en el programa La Revuelta.”

La frase que más llamó la atención fue: “Nadie está por encima de la ley, ni siquiera los directores de películas inquietantes con tonos pastel.”

Juristas consultados por el Diario ASDF explican que el caso es delicado porque se trata de un “casi-acto”, territorio inexplorado donde no hay beso, pero sí intención, gesto o pre-besabilidad manifiesta.


Broncano intenta calmar los ánimos… y solo los incendia más

En un intento de evitar que el escándalo escalara hacia la cumbre del absurdo nacional, Broncano subió un vídeo:

—Estad tranquilos, nadie me ha besado. Yo estoy bien. No necesito abogados, ni psicólogos, ni un protocolo de emergencia anti-besos. Venga, paz y tal.

Grave error.

Las asociaciones interpretaron el mensaje como “síntoma claro de síndrome del superviviente”. Y lo acusaron de “minimizar su propio sufrimiento por presión del patriarcado humorístico”.

Una portavoz declaró:

“Los hombres también son víctimas. Aunque no quieran reconocerlo. A veces la negación es el primer síntoma.”

Mientras tanto, la audiencia de Broncano quedó dividida entre quienes querían protegerlo y quienes opinaban que “si sobrevives a entrevistas de Casanova, sobrevives a cualquier cosa”.


Los partidos políticos entran al ring: España alcanza el máximo nivel de surrealismo

Como en toda polémica nacional, los partidos políticos no tardaron en incorporarse al espectáculo, cada uno intentando sacar su propia tajada ideológica:

  • El Gobierno afirmó que “los límites del humor deben respetarse incluso cuando no existen”.
  • La oposición denunció que esto era “otra prueba de la decadencia moral del país” y pidió una comisión parlamentaria para estudiar “el problema de los besos actores”.
  • Un partido minoritario presentó una proposición de ley llamada “Ley Anti-Casanova” para endurecer penas por “ataques labiales inesperados”.
  • Desde el Congreso, un diputado declaró: “Si dejamos pasar esto, mañana cualquiera podrá acercarse a besar a un presentador. Y España caerá en el caos.”

Expertos analizan el beso que no fue: sociología, psicología y pseudociencias varias

Tres psicólogas, un sociólogo, dos divulgadores científicos, un coach emocional y un señor que pasaba por el plató fueron invitados a analizar la escena frame por frame:

  • Según la psicóloga Teresa Muriel, “Casanova muestra un patrón de acercamiento afectivo performativo con exceso de confianza”.
  • El sociólogo Gregorio Lanza explicó que “es un microevento que revela tensiones estructurales entre la postmodernidad rosa y la masculinidad incomprendida”.
  • El coach insistió en que Broncano “debería sanar su niño interior para no atraer besos indeseados”.

La conclusión del panel fue unánime: “Nunca habíamos visto un casi-beso generar tanto contenido en tan poco tiempo.”


El caso Rubiales vuelve al debate: ¿hay doble vara de medir?

La comparación con Rubiales estaba en boca de todos. Las asociaciones feministas fueron directas:

“Si se persiguió un beso no consentido en una final mundial, debe perseguirse un beso no consumado en un plató. La intención es suficiente.”

Otros, en cambio, opinaban que equiparar ambos casos era “demasiado creativo incluso para el estándar jurídico español”.

El debate se volvió tan intenso que ya hay analistas hablando de “jurisprudencia del pre-beso”, un concepto que, según ellos, podría “cambiarlo todo”.


La calle habla: España está dividida

En declaraciones recogidas por este diario, varios ciudadanos comentaron:

  • “A ver, que no lo besó. ¿Vamos a meter a la gente en la cárcel por inclinar la cabeza?”
  • “Pues que aprenda que las bromitas físicas no hacen gracia. La cárcel le vendrá bien.”
  • “Lo importante es Broncano. ¿Está bien? ¿Necesita un abrazo consensuado?”
  • “Yo solo quiero que dejen de hacer especiales de televisión cada vez que alguien intenta besar a alguien.”

Los taxistas, como siempre, tuvieron la posición más contundente:
“Esto con Franco no pasaba”, seguida de “aunque quizá sí, pero no salía en la tele”.


Conclusión: España vuelve a hacer lo que mejor sabe — llevar cualquier detalle al límite del apocalipsis nacional

Después de 24 horas de caos, indignación, comunicados, directos, análisis, trending topics y un país entero opinando sobre la posición exacta de dos caras que casi se rozan, la conclusión es la misma de siempre:

España es extraordinariamente eficiente para convertir un microgesto televisivo en un drama digno de tesis doctoral.

Lo que pasará ahora es incierto:

  • Casanova podría ser citado a declarar.
  • Broncano podría convertirse en símbolo involuntario del consentimiento.
  • Las asociaciones podrían convocar una manifestación titulada “Ni un Labio Más”.
  • Y los espectadores podrían seguir comentando el suceso como si fuera la caída del Imperio Romano.

Lo único seguro es que el Diario ASDF seguirá informando con rigor absurdo cada giro de este caso histórico, que ya se conoce en redes como:

“El Beso Imperial que Nunca Fue”.

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