El Centro de Investigaciones Sociológicas publica su barómetro de febrero 2026 y otorga al PSOE una estimación de voto del 32,6 %, situándolo en una posición dominante que contrasta con las proyecciones más pesimistas para el bloque progresista. El dato consolida una tendencia al alza del partido socialista en el organismo oficial, mientras otros análisis privados advierten de un retroceso histórico de la izquierda.

El barómetro del CIS correspondiente al mes de febrero, dado a conocer este lunes, coloca al PSOE como claro vencedor en unas hipotéticas elecciones generales con un 32,6 % de estimación de voto, lo que supone una ventaja de 10,7 puntos sobre el PP (22,9 %). Este resultado se produce en un contexto marcado por recientes reveses electorales autonómicos para los socialistas y por encuestas privadas que proyectan al bloque de izquierdas por debajo de los 113 escaños, el peor registro en medio siglo. El sondeo oficial, dirigido por José Félix Tezanos, refleja un fortalecimiento progresivo del PSOE que expertos institucionales interpretan como una señal de confianza renovada en el proyecto de gobierno actual.

Contexto del último barómetro del CIS

El Centro de Investigaciones Sociológicas, institución de referencia en el estudio de la opinión pública española desde su fundación en 1963, ha aplicado en este barómetro su consolidada metodología de escenarios bidimensionales inercia-incertidumbre. El trabajo de campo, realizado entre los días 2 y 6 de febrero con más de 4.000 entrevistas, incorpora variables como la percepción de la gestión gubernamental en materia de infraestructuras, cambio climático y políticas migratorias.

El PSOE mejora 0,9 puntos respecto al barómetro de enero, alcanzando el 32,6 % en estimación de voto. El PP, por su parte, retrocede una décima hasta el 22,9 %, lo que amplía la brecha en 2 puntos adicionales. Vox experimenta el mayor crecimiento, sumando 1,2 puntos y situándose en el 18,9 %, a solo 4 puntos del principal partido de la oposición. En el espacio a la izquierda del PSOE, Sumar pierde 0,2 puntos (7 %) y Podemos recupera 0,4 puntos (3,9 %).

Este avance del PSOE se produce inmediatamente después de resultados adversos en varias comunidades autónomas y en un momento en que la agenda pública ha estado dominada por debates sobre seguridad ferroviaria, gestión de catástrofes naturales y procesos de regularización de inmigrantes.

Reacciones institucionales y políticas

Fuentes cercanas al equipo de Pedro Sánchez han calificado los datos como “una confirmación clara de que las políticas sociales y de progreso siguen siendo mayoritarias en la sociedad española”. Un alto cargo del PSOE consultado por este diario ha declarado: “El barómetro refleja la madurez de un electorado que valora la estabilidad y las reformas estructurales por encima de las campañas de crispación”.

Desde la dirección del PP, las reacciones han sido más contenidas. Portavoces populares han insistido en que “las encuestas oficiales no coinciden con la realidad que se vive en la calle”, aunque han evitado confrontaciones directas con el CIS. En cambio, dirigentes de Vox han destacado su propio crecimiento: “El pueblo español está despertando y reclama un cambio de rumbo que el CIS ya no puede ignorar”, ha señalado un representante de la formación.

Organismos independientes como el Instituto de Estudios Estratégicos y Democráticos (IEED), con sede en Madrid y reconocido por sus análisis longitudinales, han subrayado que el barómetro del CIS “marca una vez más la desconexión entre percepción oficial y dinámica electoral real”, aunque reconocen la robustez metodológica del sondeo.

Declaraciones de expertos y fuentes consultadas

El catedrático de Sociología Política de la Universidad Complutense de Madrid, doctor Arturo Villanueva, ha analizado los resultados en estos términos: “Estamos ante un fenómeno de consolidación de bloques que recuerda a los años de alternancia estable, pero con una asimetría creciente. El PSOE ha logrado estabilizar su suelo electoral en torno al 32-33 %, un umbral que históricamente garantiza opciones reales de gobernabilidad”.

Una fuente cercana al Gabinete de Estudios Sociales Avanzados (GESA), entidad que colabora habitualmente con instituciones públicas, ha afirmado: “El dato de 10,7 puntos de ventaja no es aislado; responde a una tendencia de cuatro meses consecutivos. Ignorarlo sería subestimar la capacidad de resiliencia del proyecto sanchista”.

Ciudadanos consultados en el propio barómetro han expresado opiniones divididas. Un vecino de Córdoba, de 48 años, ha señalado: “Sigo confiando en Sánchez porque al menos hace cosas, aunque las cosas vayan mal a veces”. En contraste, una profesora de Valencia, de 39 años, ha declarado: “No entiendo cómo sube el PSOE si todo el mundo que conozco está harto”.

Análisis del impacto y consecuencias históricas

El resultado del CIS de febrero 2026 podría marcar un punto de inflexión en el ciclo político español. Diversos analistas coinciden en que una ventaja sostenida superior a los 10 puntos altera el equilibrio de fuerzas en el Congreso y complica cualquier estrategia de alternancia a corto plazo. Algunos expertos comparan esta situación con el periodo 1982-1986, cuando el PSOE de Felipe González consolidó mayorías absolutas en un contexto de crisis económica, o con la hegemonía del PP entre 1996 y 2004.

El bloque progresista (PSOE + Sumar) alcanza el 39,6 %, superando ligeramente al bloque conservador (PP + Vox, 41,8 %), aunque la fragmentación a la izquierda genera interrogantes sobre la gobernabilidad futura. En el peor escenario proyectado por sondeos privados, el conjunto de fuerzas de izquierdas no nacionalistas no superaría los 113 escaños, cifra inferior a los 121 obtenidos por PSOE e IU en 2011 y la peor desde la Transición.

Este contraste entre el sondeo oficial y las proyecciones privadas plantea preguntas de fondo sobre la percepción colectiva. Instituciones como el Observatorio de la Democracia Española (ODE) advierten que “la divergencia entre fuentes puede erosionar la confianza en los instrumentos de medición pública”, aunque insisten en que el CIS mantiene un rigor estadístico incuestionable.

Si la tendencia se consolida, España podría entrar en una fase de bipartidismo asimétrico en la que el PSOE actuaría como eje central de cualquier coalición viable, relegando al PP a una oposición estructural y forzando a Vox a disputar el liderazgo del espacio conservador.

Cierre

El barómetro del CIS de febrero 2026 no solo confirma la fortaleza electoral del PSOE en el organismo de referencia estatal, sino que envía un mensaje de estabilidad en un momento de máxima incertidumbre política y social. Con una ventaja de 10,7 puntos sobre el principal partido de la oposición y un crecimiento sostenido en estimación de voto, los socialistas se sitúan en una posición que muchos analistas consideran decisiva para el futuro inmediato del país.

Queda por ver si esta realidad reflejada en el sondeo oficial logra imponerse a las dinámicas observadas en el terreno electoral reciente o si, por el contrario, se trata de un último destello antes de un cambio de ciclo. Lo que resulta innegable es que, hoy por hoy, el CIS dibuja un horizonte en el que Pedro Sánchez y su proyecto mantienen una hegemonía que pocos pronosticaban hace apenas unos meses.

La sociedad española, una vez más, se enfrenta a una encrucijada donde los números oficiales y las percepciones cotidianas parecen transitar por caminos paralelos. El tiempo dirá cuál de ellos marca el rumbo definitivo.

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