Madrid. El ministro de Transportes presentó este martes la que calificó como “la solución definitiva, inapelable y técnicamente irrebatible” a los persistentes problemas de seguridad en el transporte público español. La medida estrella, anunciada tras una rueda de prensa de casi dos horas sin preguntas, consiste en obligar a todos los pasajeros —independientemente del medio de transporte— a viajar con cinturón de seguridad y casco homologado.
Según explicó el ministro, la iniciativa responde a una lógica “sencilla, clara y comprensible incluso para un niño con un tren de juguete”: si el problema es la seguridad, se incrementa la seguridad. “No podemos seguir parcheando. Hemos probado con avisos por megafonía, con carteles, con comisiones, con observatorios y con subobservatorios. Ahora toca actuar”, afirmó mientras se ajustaba un casco de obra ante los fotógrafos.
Una medida “valiente, moderna y muy europea”
El anuncio se realizó en el salón de actos del ministerio, decorado para la ocasión con conos de tráfico, chalecos reflectantes y un maniquí de pruebas de choque sentado en un asiento de Cercanías. El ministro insistió en que la propuesta sitúa a España “a la vanguardia de la seguridad preventiva avanzada”, un concepto que repitió hasta en cinco ocasiones sin llegar a definirlo.
“La seguridad no es negociable”, declaró con tono grave. “Si los coches llevan cinturón, si las motos llevan casco, si los niños llevan coderas cuando aprenden a montar en bici… ¿por qué un ciudadano no va a llevar casco para ir en metro a trabajar?”, se preguntó, mirando a la sala como si acabara de formular un silogismo irrefutable.
Desde el ministerio aseguran que la medida se inspira en “modelos internacionales”, aunque no se especificó en qué países se aplica actualmente. Un alto cargo aclaró después, en conversación informal, que el modelo procede “de una mezcla de sentido común, prevención máxima y una presentación de PowerPoint muy convincente”.
Aplicación universal: del AVE al ascensor
Uno de los aspectos más llamativos del plan es su carácter universal. El uso de casco y cinturón será obligatorio en trenes de alta velocidad, media distancia, Cercanías, metro, tranvía, autobuses urbanos e interurbanos, funiculares, teleféricos y “cualquier otro medio de transporte que se mueva, se haya movido o tenga intención de moverse”.
Además, el ministerio no descarta ampliar la normativa a ascensores, escaleras mecánicas y pasillos rodantes de aeropuerto en una segunda fase. “Vamos paso a paso, pero con decisión”, explicó el ministro. “Hoy es el tren. Mañana, quién sabe”.
Para facilitar el cumplimiento, los asientos de los trenes serán equipados con cinturones de tres puntos “similares a los de un coche, pero con más papeleo”. En los trenes más antiguos se instalarán cinturones provisionales “con espíritu transitorio, aunque duren veinte años”.
Cascos homologados y estética institucional
En cuanto al casco, deberá ser homologado por el Ministerio de Transportes, en colaboración con el de Industria y un comité de expertos en plásticos. El diseño oficial, aún provisional, incluye el logotipo del ministerio en un lateral y una pegatina reflectante con el lema: “Viajar seguro es viajar mejor”.
Se permitirá el uso de cascos propios siempre que cumplan la normativa, aunque el ministro recomendó adquirir el casco oficial “por coherencia institucional y porque queda muy bien en las fotos”.
Habrá cascos de varios tamaños y colores, aunque se priorizarán el gris administrativo, el azul ministerial y el naranja preventivo. Para los meses de verano se estudia un modelo ventilado “que no comprometa la seriedad del conjunto”.
Control, sanciones y pedagogía
La normativa será de obligado cumplimiento y contará con un amplio dispositivo de control. Interventores, revisores y personal de seguridad estarán facultados para comprobar que los pasajeros llevan correctamente ajustado el casco y abrochado el cinturón antes de iniciar el trayecto.
Quien no cumpla se enfrentará a sanciones que irán desde la advertencia verbal solemne hasta multas económicas “proporcionadas, disuasorias y con posibilidad de recurso en cinco instancias diferentes”.
“El objetivo no es recaudar, sino educar”, insistió el ministro. “Aunque si se recauda algo, tampoco vamos a tirarlo”.
Habrá un periodo de adaptación de seis meses durante el cual se permitirá viajar sin casco siempre que el pasajero muestre una actitud claramente arrepentida.
Reacciones encontradas entre los usuarios
La medida ha generado reacciones diversas entre los ciudadanos. Algunos pasajeros habituales de Cercanías se mostraron resignados. “Mire, si con esto el tren llega a su hora, me pongo hasta rodilleras”, comentó un usuario en la estación de Atocha mientras se probaba un casco imaginario.
Otros, sin embargo, expresaron dudas. “Yo viajo de pie, ¿dónde engancho el cinturón?”, preguntaba una usuaria. Desde el ministerio aclararon que se está trabajando en cinturones “adaptables, inclusivos y conceptuales”.
También surgieron preocupaciones prácticas. “¿Qué pasa si me quedo dormido y se me cae el casco?”, cuestionó un estudiante. “¿Me despiertan o me multan directamente?”
Expertos: entre la prudencia y el asombro
Los expertos en seguridad vial y ferroviaria reaccionaron con cautela. Algunos valoraron positivamente el énfasis en la prevención, aunque reconocieron que la medida es “novedosa”.
“Es una aproximación interesante”, señaló un especialista, intentando no reírse. “No convencional, pero interesante. Aunque quizá habría otras prioridades”.
Otros expertos fueron más directos. “No tenemos constancia de que el principal riesgo en un tren sea golpearse la cabeza contra el techo”, afirmó otro. “Pero bueno, tampoco pensábamos que esto llegaría a plantearse así”.
Desde el ministerio se respondió que “toda crítica será analizada, archivada y tenida en cuenta en el futuro si procede”.
Impacto económico y nuevas oportunidades
El anuncio ha tenido un impacto inmediato en el sector industrial. Varias empresas han mostrado interés en fabricar cascos “de uso ferroviario”, y ya se habla de una nueva categoría de equipamiento: el EPI del pasajero.
El ministro celebró la creación de empleo asociada a la medida. “Seguridad y economía pueden ir de la mano, siempre que lleven casco”, afirmó.
Además, Renfe estudia lanzar packs promocionales que incluyan billete, casco y cinturón personalizado con el nombre del viajero. “Una experiencia completa”, según fuentes de la operadora.
Próximos pasos
La propuesta será elevada al Consejo de Ministros y posteriormente al Parlamento, donde se espera un debate “intenso, profundo y con gráficos”. El ministro se mostró confiado en lograr apoyos suficientes. “¿Quién puede votar en contra de la seguridad?”, preguntó retóricamente.
Mientras tanto, el ministerio lanzará una campaña de concienciación bajo el lema “Abróchate al progreso”, con anuncios en televisión, radio y megafonía de trenes repetidos cada tres minutos.
“Estamos convencidos de que esta medida marcará un antes y un después”, concluyó el ministro, ajustándose de nuevo el casco antes de abandonar la sala. “Puede que no solucione todos los problemas, pero nadie podrá decir que no íbamos protegidos”.
