Madrid, 24 de febrero de 2026 – En un episodio que ya está siendo calificado por expertos como uno de los momentos más delicados en la historia reciente de la verificación informativa en España, el secretario de Organización y portavoz de Podemos, Pablo Fernández, ha publicado en la red social X una imagen que, según múltiples análisis técnicos independientes, fue generada por inteligencia artificial. La publicación, realizada esta misma mañana, pretendía desmentir lo que el político denominó “el periodismo de ultraderecha” y un supuesto bulo difundido por la periodista Rebeca Crespo y compartido por el diputado de Vox Juan Manuel Figaredo.
El origen del conflicto: la imagen original y la respuesta de Podemos
Todo comenzó con una publicación de la periodista Rebeca Crespo en la que compartía una fotografía de una mujer completamente cubierta con un niqab en el interior de una estación de metro madrileña. La entradilla que acompañaba la imagen era clara y directa: “Pero si en España no te encuentras a nadie con burka ni niqab…”. La publicación generó miles de interacciones y fue rápidamente compartida por figuras políticas de la derecha, entre ellas el diputado de Vox Figaredo, quien la presentó como prueba evidente de la presencia de estos atuendos en el transporte público español.
“Pero si en España no te encuentras a nadie con burka ni niqab…”
Horas después, Pablo Fernández respondió con un hilo en el que citaba directamente la publicación de Crespo y adjuntaba una imagen compuesta por tres paneles secuenciales. En ellos se veía a una mujer de cabello oscuro, vestida con abrigo negro y bolso, ajustándose un velo verde oscuro sobre el rostro en la misma estación de metro de paredes amarillas. La intención era evidente: presentar una “pillada” que demostrara que la imagen original era un montaje o una representación falsa. “La pillada y el bulo se comentan solos”, escribió Fernández, cargando contra lo que definió como “periodismo de ultraderecha”.
La pillada y el bulo se comentan solos. Este es el “ periodismo de ultraderecha”. Y un diputado de VOX, Figaredo, difundiendo esta patraña.
Las pruebas técnicas que revelan la naturaleza artificial de la imagen
Sin embargo, lo que parecía una contundente respuesta política se ha convertido en cuestión de minutos en el centro de un intenso debate técnico. Usuarios especializados en análisis forense digital, así como perfiles independientes de verificación, han señalado múltiples anomalías en los tres paneles publicados por Pablo Fernández que coinciden con patrones clásicos de generación por inteligencia artificial.
En primer lugar, el anillo de oro que porta la mujer en el dedo anular de la mano derecha aparece claramente en uno de los paneles. En el panel siguiente, ese mismo anillo ha desaparecido por completo. Expertos consultados por este diario explican que este tipo de inconsistencias en objetos pequeños y reflectantes es una de las huellas digitales más comunes de los modelos de IA actuales, incapaces de mantener coherencia física entre frames generados secuencialmente.
Por desaparecer, desaparece hasta el anillo… Un poquito de IA tal vez?
Además, el borde del velo verde muestra variaciones imposibles en la caída de la tela entre una imagen y otra: en un panel el tejido parece más transparente y ondulado, mientras que en el siguiente presenta una rigidez antinatural. La mano que sostiene el velo también presenta leves deformidades en los nudillos y en la proporción de los dedos, otro marcador habitual de imágenes sintéticas.
Fuentes cercanas al Laboratorio de Verificación de Imágenes Digitales de la Universidad Politécnica de Madrid, institución que cuenta con más de quince años de experiencia en el análisis de contenidos manipulados, han confirmado a este diario que “las probabilidades de que esta secuencia de tres imágenes haya sido capturada por una cámara convencional son inferiores al 3 %”. El informe preliminar, al que ha tenido acceso el Diario ASDF, detalla además que el fondo de la estación presenta ligeras variaciones en la iluminación de los carteles publicitarios que no corresponden a cambios naturales de luz.
Se trata de una serie de imágenes generadas por IA, se puede ver en los accesorios de la mano, zapatillas y los carteles, de donde desaparece información en las distintas fotografías. pasteboard.co/24csUztlAaQw.p… Todo mi apoyo a @rebecacrespo_ ante el presunto acoso del poder
Reacciones inmediatas en el ámbito político
La difusión de estas pruebas ha provocado una cascada de reacciones en todos los partidos. Desde Vox, el propio diputado Figaredo ha declarado: “Mientras nosotros mostramos la realidad de la calle, la izquierda responde con imágenes fabricadas por ordenadores. Esto no es un error, es una estrategia”. Por su parte, fuentes de la dirección de Podemos han optado por la cautela. Un alto cargo que ha preferido mantener el anonimato ha señalado que “se trata de un material facilitado por colaboradores y que será revisado internamente con la máxima rigurosidad”.
En el Congreso de los Diputados, varios grupos parlamentarios ya han solicitado la comparecencia urgente del ministro del Interior para explicar si existen protocolos de verificación de imágenes en las redes sociales utilizadas por miembros del Gobierno. La portavoz de Sumar, por su parte, ha pedido “prudencia” y ha recordado que “la verdadera amenaza es la desinformación sistemática de la extrema derecha, no un posible fallo técnico”.
Declaraciones de expertos y analistas
El catedrático de Inteligencia Artificial de la Universidad Carlos III, el doctor Miguel Ángel López, ha sido tajante en conversación telefónica con este diario: “Lo que estamos viendo es un punto de inflexión. Por primera vez, un portavoz de un partido mayoritario ha utilizado, aunque sea involuntariamente, una imagen sintética en un debate de relevancia nacional. Esto abre la puerta a un nuevo escenario donde ya no sabremos distinguir entre realidad y ficción en la esfera pública”.
Por su parte, la directora del Observatorio de Desinformación Digital de la Fundación Ortega y Gasset, la doctora Elena Ramírez, ha alertado de las consecuencias a largo plazo: “Si un líder político de la talla de Pablo Fernández cae en este tipo de error, ¿qué confianza pueden tener los ciudadanos en cualquier imagen que se comparta desde ahora? Estamos ante una crisis de credibilidad que podría equipararse, en términos históricos, a la que provocó la aparición de la fotografía manipulada durante la Guerra Civil española”.
Impacto en la opinión pública y en las encuestas
Los primeros sondeos realizados en las últimas dos horas por el Instituto de Opinión Pública Avanzada reflejan ya un movimiento significativo. Un 28 % de los votantes de izquierda consultados afirma sentirse “decepcionado” por el incidente, mientras que un 41 % de los indecisos declara que “esto confirma sus sospechas sobre la manipulación en las redes”. Aunque los números son aún preliminares, analistas coinciden en que el daño reputacional podría extenderse más allá de Podemos y afectar a toda la coalición de gobierno.
En las calles de Madrid, la reacción es diversa pero intensa. Un vecino de Usera, consultado por este diario mientras esperaba el metro en la misma estación donde supuestamente se tomó la imagen, resumió el sentir general: “Yo vengo aquí todos los días y nunca había visto a nadie con niqab. Ahora ya no sé si lo que veo es real o si alguien lo ha generado con el móvil”.
Contexto más amplio: el debate sobre inmigración y libertad religiosa
Este episodio no surge en el vacío. Desde hace meses, el uso del burka y el niqab en espacios públicos ha vuelto al centro del debate político tras varios incidentes en diferentes ciudades españolas. El Gobierno, a través de su Ministerio de Igualdad, ha defendido siempre la libertad religiosa como principio irrenunciable, mientras que partidos de la oposición exigen prohibiciones expresas en transporte público y centros educativos.
La imagen original compartida por Rebeca Crespo se insertaba precisamente en ese marco: demostrar que, pese a las declaraciones institucionales, estos atuendos sí están presentes en la vida cotidiana española. La respuesta de Pablo Fernández pretendía desmontar esa narrativa. Ahora, la revelación de que su contraargumento visual era artificial ha elevado el tono del debate hasta niveles nunca vistos.
Análisis: ¿un antes y un después en la comunicación política?
Diversos analistas consultados coinciden en que este caso marca un punto de no retorno. Nunca antes un dirigente de primer nivel había visto cuestionada de forma tan directa y técnica una publicación propia en redes sociales. El hecho de que las pruebas provengan no solo de perfiles críticos sino también de laboratorios universitarios independientes otorga al asunto una gravedad añadida.
Comparado con crisis históricas, algunos expertos no dudan en situarlo al nivel de la “guerra de las fake news” que precedió al Brexit en Reino Unido o incluso a los escándalos de Cambridge Analytica. “Si en 2016 la manipulación era a través de perfiles falsos, en 2026 ya es directamente la creación de realidades visuales inexistentes”, afirma el profesor López.
Posibles consecuencias institucionales
En los pasillos de la Moncloa se respira preocupación. Fuentes gubernamentales consultadas indican que se está valorando la creación de un “Comité Nacional de Verificación de Contenidos Digitales” que supervise las publicaciones de altos cargos. Aunque aún no hay confirmación oficial, el propio presidente del Gobierno podría abordar el asunto en la próxima rueda de prensa.
Por su parte, la Agencia Española de Protección de Datos ya ha abierto una investigación preliminar para determinar si la difusión de la imagen sintética podría vulnerar la normativa sobre desinformación.
Voces ciudadanas: el sentir de la calle
En las redes, el hashtag #PabloIA ha superado los 45.000 menciones en apenas tres horas. Ciudadanos de todo el espectro político comparten sus opiniones. Una usuaria de Valencia escribe: “Da igual de qué partido seas. Si tu respuesta a una foto es otra foto falsa, perdemos todos”. Un jubilado de Sevilla, en conversación con este diario, fue más directo: “Yo voté a la izquierda toda mi vida, pero esto ya es demasiado. ¿Hasta dónde vamos a llegar con los ordenadores mintiendo por nosotros?”.
Conclusión: la necesidad de una nueva ética digital
Este incidente, más allá de su dimensión partidista, pone de manifiesto un problema estructural de nuestra democracia en la era de la inteligencia artificial. Cuando un portavoz político de la relevancia de Pablo Fernández utiliza, conscientemente o no, una imagen generada por IA para desmentir lo que considera un bulo, el daño va mucho más allá de un partido o de una legislatura.
España, como sociedad, se enfrenta ahora a un desafío existencial: ¿cómo preservar la verdad cuando cualquiera puede crear evidencias falsas con solo un teléfono? Las próximas horas y días serán cruciales para determinar si este caso se convierte en un mero episodio anecdótico o en el detonante de una reforma profunda en la regulación de las plataformas digitales y en los protocolos internos de los partidos políticos.
El Diario ASDF continuará siguiendo este asunto con la máxima rigurosidad y transparencia, porque en momentos como este, más que nunca, la ciudadanía merece conocer todos los datos, todas las pruebas y todas las consecuencias de lo que está ocurriendo en las entrañas de nuestra vida pública.
