El Instituto de Medicina y Fisiología Espacial de Toulouse ofrece 5.000 euros a voluntarios dispuestos a permanecer diez días consecutivos en reposo absoluto en cama para simular condiciones de ingravidez espacial, en un estudio que ya ha recibido más de mil solicitudes en apenas días. La oferta, programada para junio de 2026, ha desatado una oleada de interés masivo en España, donde miles de ciudadanos ven en este experimento la realización del sueño laboral definitivo en tiempos de precariedad y agotamiento crónico.
Introducción
El Instituto de Medicina y Fisiología Espacial (Medes), centro de referencia mundial en investigación aeroespacial con sede en Toulouse, ha lanzado una convocatoria histórica: busca diez hombres de entre 20 y 40 años para participar en un protocolo de reposo absoluto durante diez días, con una estancia total en instalaciones clínicas de casi veinte días. A cambio, cada voluntario recibirá 5.000 euros netos, una cifra que supera con creces el salario medio mensual de muchos trabajadores en el sur de Europa. El objetivo declarado es estudiar los efectos combinados de la inmovilidad extrema y una restricción calórica severa (solo 250 calorías diarias) en el organismo humano, simulando escenarios de misiones espaciales prolongadas. Fuentes cercanas al centro aseguran que la respuesta ha sido abrumadora, con especial protagonismo de candidatos procedentes de España.
Contexto del estudio y relevancia científica
El experimento se enmarca en la larga tradición de simulaciones terrestres de microgravedad impulsadas por el Centro Nacional de Estudios Espaciales francés (CNES) y apoyadas por la Agencia Espacial Europea. La técnica empleada consiste en mantener a los participantes en una cama inclinada seis grados hacia atrás, posición que provoca una redistribución de fluidos corporales similar a la experimentada en órbita. A esto se suma una dieta extremadamente limitada —compuesta básicamente de miel, zumo de frutas y caldo— para reproducir posibles episodios de escasez alimentaria en futuras misiones a Marte o la Luna.
Expertos del Medes destacan que este protocolo representa un avance clave. “Las misiones espaciales serán cada vez más largas y la nutrición se convertirá en un factor crítico de supervivencia”, explica Amandine Fabre, responsable de investigación clínica del instituto. Por su parte, la doctora Rebecca Billette, directora médica del centro, advierte que “se trata de un reto físico y mental considerable”, con efectos secundarios documentados como dolor de espalda intenso, alteraciones del sueño, pérdida acelerada de masa muscular y malestar generalizado.
No es la primera vez que el Medes recurre a este tipo de estudios. En 2023, doce voluntarios completaron sesenta días de reposo similar a cambio de 18.000 euros, un precedente que demuestra la seriedad científica del procedimiento y la capacidad de adaptación del cuerpo humano. Aquel experimento aportó datos valiosos sobre atrofia muscular y descalcificación ósea, información que hoy se considera esencial para el diseño de contramedidas en vuelos de larga duración.
Reacciones en España: la fiebre del “trabajo horizontal”
En España, la noticia ha provocado una auténtica conmoción social. Plataformas como X, TikTok e Instagram registran miles de publicaciones en las que usuarios expresan su disposición inmediata a cruzar la frontera. “Por fin un empleo que valora mi talento natural para no moverme del sofá”, resume un comentario viral que acumula cientos de miles de interacciones.
Fuentes cercanas al Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) confirman que, desde la publicación de la oferta, se ha registrado un incremento inusual en consultas sobre convalidación de experiencias laborales en el extranjero y requisitos para viajar a Francia con fines científicos. “Nunca habíamos visto una movilización tan rápida ante una oportunidad de este tipo”, reconoce un portavoz anónimo del organismo.
Ciudadanos consultados en la calle no ocultan su entusiasmo. “Llevo años quemándome en un trabajo de oficina por 1.200 euros al mes. Diez días en cama por 5.000 euros es el equilibrio perfecto entre esfuerzo y recompensa”, declara Juan Carlos M., de 34 años, residente en Madrid. Otro voluntario potencial, Marcos R., de Sevilla, añade: “He practicado toda la vida para esto. Mi récord personal son 14 horas seguidas viendo series sin levantarme ni para ir al baño. Estoy más que preparado”.
Declaraciones institucionales y de expertos
Desde el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades español se ha emitido un comunicado prudente pero optimista: “Valoramos positivamente cualquier iniciativa que contribuya al avance del conocimiento humano y que, al mismo tiempo, ofrezca oportunidades económicas a nuestros ciudadanos en un contexto de mercado laboral desafiante”.
El sindicato CCOO ha calificado la oferta como “un referente ético en la revalorización del descanso remunerado”. Su secretario general de Acción Sindical, Rafael Escudero, ha declarado: “Este estudio demuestra que el trabajo pasivo puede ser altamente productivo para la ciencia y económicamente digno para el trabajador. Es hora de que las empresas españolas tomen nota”.
Por su parte, la Universidad Complutense de Madrid, a través de su Cátedra de Estudios sobre Ocio y Sedentarismo (creada en 2024), ha emitido un informe preliminar en el que califica el experimento como “un punto de inflexión en la historia del empleo postindustrial”. “Estamos ante el nacimiento del profesional del reposo estratégico”, afirma el catedrático Dr. Emilio Garrido, quien añade: “En un país donde el burnout afecta al 68% de la población activa según nuestros últimos datos, esta propuesta francesa podría marcar el camino hacia un nuevo paradigma laboral”.
Análisis: un antes y un después en el mercado laboral europeo
Diversos analistas coinciden en que esta convocatoria podría alterar profundamente las dinámicas del empleo en el continente. Por primera vez, una institución científica ha puesto precio oficial al no hacer nada durante un periodo prolongado, estableciendo un valor de mercado claro para la inactividad voluntaria. Expertos en economía comportamental del Instituto Nacional de Estadística francés (INSEE) estiman que el pago de 5.000 euros por diez días equivale a una tarifa horaria de 20,83 euros, superior al salario mínimo interprofesional en España y muy por encima de la media de contratos temporales en hostelería y comercio.
Comparado con hitos históricos, este estudio guarda paralelismos con la invención de la siesta remunerada en la España de los años 50 o la introducción del teletrabajo masivo durante la pandemia de 2020. Sin embargo, supera ambos en radicalidad: aquí no se exige productividad aparente, solo permanencia horizontal absoluta. “Es comparable al momento en que la humanidad descubrió que el fuego podía cocinarse solo; de repente, el esfuerzo deja de ser obligatorio”, sentencia el sociólogo Pierre Lefèvre, del Centro Nacional de Investigación Científica francés (CNRS).
Las consecuencias a medio plazo son impredecibles. Podría acelerarse la creación de agencias de casting para reposo absoluto, surgir plataformas de entrenamiento en inmovilidad prolongada o incluso debates parlamentarios sobre la inclusión del “descanso científico” como categoría laboral reconocida en la Unión Europea.
Cierre
El Instituto Medes ha confirmado que la selección final se realizará en las próximas semanas, priorizando perfiles que cumplan con estrictos criterios médicos y un nivel adecuado de francés. Mientras tanto, la fiebre por participar no cesa. En un momento en que millones de europeos buscan salidas dignas a la precariedad laboral, esta oferta plantea una pregunta inquietante: ¿y si el futuro del trabajo no está en la oficina, ni en la fábrica, ni siquiera en casa frente al ordenador… sino simplemente en la cama?
Lo que comenzó como un experimento aeroespacial podría terminar redefiniendo lo que significa “ganarse la vida”. Por ahora, una cosa es segura: miles de españoles ya tienen el pijama preparado y el despertador desconectado.
