El Tribunal Supremo dictamina que los “me gusta” del marido en redes sociales cuentan como infidelidad
Diario ASDF — Edición Nacional
Madrid amaneció hoy con un titular que parecía escrito por un guionista de comedia romántica con resaca: el Tribunal Supremo ha dictaminado que los “me gusta” de un marido en redes sociales pueden contar como infidelidad. La sentencia, de 327 páginas y con más emoticonos citados que un chat de adolescentes, establece que la traición ya no necesita besos, hoteles ni coartadas, sino únicamente un dedo índice nervioso y conexión a internet.
La resolución parte de un caso aparentemente sencillo. Una mujer denunció a su esposo por una conducta que, según ella, “no es tocar, pero roza”. El marido llevaba meses dando “me gusta” sistemáticos a fotos de una influencer de yoga que siempre aparecía en posturas imposibles y con frases motivacionales del tipo: Respira, sonríe y compra mi curso por 29,99.
Un juicio con testigos y pantallas
El juicio incluyó pruebas que jamás se habían visto en una sala: pantallazos ampliados a tamaño póster, un perito en emojis y hasta un experto en lenguaje corporal digital. Este último explicó ante el juez que “un ‘me gusta’ no es solo un clic, es una declaración emocional mínima, como asentir con la cabeza a alguien que no es tu pareja”.
Durante la vista, el marido se defendió alegando que él no era consciente de lo que hacía. “Yo doy ‘me gusta’ a todo. A gatos, a coches, a frases de autoayuda y a una vez a una empanadilla”, declaró. Sin embargo, la acusación demostró que el 92% de sus “me gusta” nocturnos estaban dirigidos a la misma persona, siempre entre las 23:45 y las 00:30, horario que la sentencia denomina oficialmente como franja de sospecha emocional.
El fiscal fue contundente: “Señoría, esto no es interacción casual. Esto es flirteo digital repetido con premeditación, alevosía y datos móviles”.
La sentencia que cambia las relaciones
El Tribunal Supremo concluyó que la infidelidad ya no puede definirse solo por actos físicos. Según el fallo, existe una nueva categoría: la infidelidad interactiva de bajo impacto físico pero alto impacto sentimental. En palabras del magistrado ponente: “El matrimonio se basa en la confianza. Cuando uno de los cónyuges dedica más ‘me gusta’ a una influencer que a las fotos de su propio aniversario, algo se ha roto, aunque no sepamos exactamente qué”.
La sentencia incluye un listado orientativo de conductas sospechosas, entre ellas:
- Dar “me gusta” de forma repetida a la misma persona que no es tu pareja.
- Usar corazones rojos cuando con tu cónyuge solo usas el pulgar hacia arriba.
- Comentar “guapa” en fotos ajenas mientras escribes “ok” en el grupo familiar.
- Revisar historias de alguien concreto antes que los mensajes de tu pareja.
El tribunal aclara que no todo “me gusta” es infidelidad. “No se sancionará dar ‘me gusta’ a una foto de un plato de lentejas, a menos que el marido odie las lentejas y aun así le dé ‘me gusta’ a la foto solo porque la sube otra mujer”, señala la nota aclaratoria.
Reacciones políticas: todos opinan, nadie entiende
Como toda gran sentencia, esta también provocó reacciones políticas inmediatas. Desde el Gobierno se anunció la creación de un Observatorio del Me Gusta Responsable, que velará por un uso ético del pulgar digital. La ministra de Asuntos Domésticos y Redes Sociales declaró que “las parejas necesitan seguridad emocional, no notificaciones que hagan daño”.
Desde la oposición se criticó la medida por considerarla “una intromisión del Estado en la vida privada de los dedos”. Un portavoz afirmó: “Hoy son los ‘me gusta’, mañana será mirar dos veces en la calle. Esto es el principio del fin de la libertad de pestañeo”.
Un pequeño partido regional pidió que la sentencia solo se aplique en días laborables, “porque los fines de semana la gente da ‘me gusta’ sin pensar, como quien come patatas fritas”.
Las redes sociales, en llamas
Las redes reaccionaron con una mezcla de memes, pánico y confesiones espontáneas. El hashtag #InfielPorLike fue tendencia durante 14 horas. Miles de personas publicaron mensajes del tipo:
- “Yo pensaba que era fiel, pero acabo de revisar mi historial de likes y tengo miedo”.
- “Mi novio le dio like a una foto de una chica con un gato. ¿Cuenta si el gato era más mono que ella?”.
- “Mi marido no da likes a nadie, ni a mí. ¿Eso es fidelidad extrema o desgana crónica?”.
Algunos usuarios borraron años de actividad en redes en lo que ya se conoce como la gran limpieza digital. Otros optaron por la vía contraria: dieron “me gusta” masivamente a todo lo que veían, para que ningún like destacara sobre los demás.
Academias para aprender a dar “me gusta” correctamente
En menos de 48 horas aparecieron las primeras academias que prometen enseñar a usar los “me gusta” sin romper matrimonios. Sus cursos incluyen asignaturas como:
- Historia del Like: de Facebook al drama conyugal.
- Diferencia entre corazón, pulgar y carita sonriente.
- Cómo reaccionar a una foto sin que parezca que te quieres casar con ella.
Uno de los profesores explicó: “No es lo mismo dar ‘me gusta’ a una foto de grupo que a una persona sola mirándote fijamente a la cámara. Eso es como aplaudir en un teatro lleno que aplaudir a alguien solo en su salón”.
Testimonios de parejas afectadas
María, 42 años, cuenta que la sentencia le cambió la forma de ver su relación. “Mi marido siempre decía que yo exageraba. Ahora resulta que la ley me da la razón. No me engañaba con su cuerpo, pero sí con su dedo”.
Juan, en cambio, se siente incomprendido: “Yo no quería nada con esa chica. Solo me gustaba su perro. Pero ella siempre sale con el perro, así que parecía que le daba like a ella”.
Otra pareja acudió a terapia tras descubrir que ambos se eran “infieles digitales” mutuamente, cada uno con influencers distintos. El terapeuta concluyó que “no se engañaban entre ellos, se aburrían juntos”.
Opinión de los expertos
Sociólogos, psicólogos y un señor que siempre opina en la televisión analizaron el caso. La psicóloga Clara Mente explicó que “las redes sociales amplifican conductas pequeñas. Antes alguien podía mirar a otra persona por la calle y nadie se enteraba. Ahora miras, das like y queda registrado para la eternidad”.
Un sociólogo afirmó que esta sentencia marca el paso de la sociedad del ojo que no ve a la sociedad del pantallazo que no olvida. Según él, “la infidelidad ya no se esconde en hoteles, sino en notificaciones silenciosas”.
El señor que siempre opina dijo simplemente: “Yo llevo 20 años casado y no tengo redes. No sé de qué hablan, pero seguro que alguien tiene la culpa”.
Las empresas tecnológicas se adaptan
Las plataformas sociales anunciaron cambios para adaptarse a la nueva realidad legal. Algunas estudian crear el botón “me gusta, pero solo como amigo y sin segundas intenciones”. Otras planean un “modo pareja”, que avisará automáticamente al cónyuge cada vez que se dé un like potencialmente peligroso.
Una red social propuso incluso un sistema de semáforos:
- Verde: like seguro (comida, paisajes, memes de gatos).
- Amarillo: like dudoso (fotos de personas que no conoces pero parecen simpáticas).
- Rojo: like prohibido (selfies intensos, miradas profundas, frases como pensando en ti).
La idea fue criticada por usuarios que consideran que “no hay suficientes colores para tanto lío emocional”.
Consecuencias legales inesperadas
Abogados matrimonialistas ya se preparan para una avalancha de casos. Algunos bufetes ofrecen paquetes como Divorcio Express por Like Sospechoso o Reconciliación Premium con Borrado de Historial.
Un letrado explicó que ahora tendrán que analizar no solo mensajes privados, sino también interacciones públicas. “Antes revisábamos llamadas y WhatsApps. Ahora tendremos que estudiar reacciones, comentarios y hasta visualizaciones de historias. Es un trabajo casi arqueológico”.
También se debate si la sentencia se puede aplicar con carácter retroactivo. Miles de personas temen que un like de 2014 a una foto borrosa pueda arruinar su matrimonio actual.
Iglesias, bares y peluquerías opinan
La Iglesia pidió prudencia y recordó que “no todo pecado digital es mortal, pero casi”. En algunos bares se organizaron debates improvisados. Un camarero resumió la opinión general: “Antes los hombres engañaban con copas de más. Ahora engañan con wifi”.
En las peluquerías, tema obligatorio del día fue el mismo. “Yo siempre dije que eso de los likes iba a traer problemas”, afirmaba una clienta mientras se hacía mechas. “Primero te dan like, luego te dan conversación y luego te dan disgustos”.
Manual básico para sobrevivir en pareja tras la sentencia
Expertos recomiendan varias normas para evitar dramas legales y emocionales:
- Hablar antes de dar like: no a la foto, sino con tu pareja.
- No dar likes automáticos por aburrimiento.
- Recordar que tu pareja también sube fotos, aunque no salgan tan bien.
- Si dudas, no des like. Y si ya lo diste, asume las consecuencias.
Un psicólogo resumió la situación con una frase que ya se imprime en tazas: “No todo clic es traición, pero toda traición empieza con un clic”.
El protagonista, tras la sentencia
El marido protagonista del caso ha aceptado la condena moral y social. Declaró que ahora solo da “me gusta” a cuentas de recetas, bricolaje y frases sobre la fidelidad. “Estoy en rehabilitación digital”, aseguró. Su mujer, por su parte, dice que no busca venganza, sino tranquilidad. “No quiero que deje de mirar el mundo. Solo quiero que no lo mire con corazones”.
Un antes y un después en la vida cotidiana
Desde hoy, millones de parejas miran sus móviles con desconfianza. El silencio de una notificación ya no es paz, es sospecha. El sonido de un like es, para algunos, más peligroso que el de una llamada a medianoche.
La sentencia del Tribunal Supremo no solo redefine la infidelidad, sino también el significado de un gesto tan pequeño como pulsar un icono. Lo que antes era un simple “me gusta”, ahora puede ser el inicio de un drama, de una discusión o incluso de un divorcio con pruebas en alta resolución.
Y así, en esta nueva era digital, amar no solo será respetar, cuidar y escuchar, sino también saber a quién le das like… y a quién no. Porque, según la justicia, el amor no se mide solo en besos, sino también en clics bien pensados.
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