El streamer El Xokas ha vuelto a hacer lo que mejor sabe hacer: hablar durante varios minutos seguidos sin respirar, señalar con el dedo a millones de personas que no están presentes y concluir que la culpa de todo la tiene alguien que no es él. En esta ocasión, el escenario no ha sido un plató de televisión ni una plaza pública, sino su hábitat natural: una habitación con luces LED, una silla que vale más que un coche usado y un micrófono que tiembla cada vez que sube la tensión arterial.
En un vídeo que ya circula por redes como si fuera una estampita milagrosa —pero de enfado—, El Xokas se lanza a reflexionar sobre política, democracia, culpa colectiva y, sobre todo, sobre la costumbre humana de votar “mal”, concepto que, según él, incluye a todo el mundo excepto a la gente que piensa exactamente como él en ese momento concreto del día.
La transcripción del vídeo es clara, directa y con una sutileza similar a la de un ladrillo cayendo desde un séptimo piso: la culpa de todo no es de los políticos, sino de los votantes. Es decir, de ti, de mí, del vecino, del repartidor, del señor que pasa con el perro y, probablemente, del perro también si alguna vez ladró mirando a una urna.
“No es de ellos, es vuestra”: el nuevo lema nacional
Según El Xokas, el problema no son Pedro, Ábalos ni “todos estos”, categoría política que incluye a cualquier persona con traje, corbata o simplemente con nombre propio. El problema son los votantes. Es decir, las personas que hacen exactamente lo que se les pide en una democracia: votar.
Para el streamer, votar mal es casi peor que no votar. De hecho, él mismo reivindica una nueva modalidad de participación cívica: ejercer el derecho a voto no votando. Una especie de voto cuántico que existe y no existe a la vez, como el gato de Schrödinger, pero con más indignación.
“Yo ejerzo mi derecho a voto no votando”, viene a decir, inaugurando así una corriente ideológica que ya ha sido bautizada por politólogos de bar como el abstencionismo con actitud. No es que no votes porque te dé pereza o estés en la playa: no votas con convicción, con rabia y, si es posible, con un micro delante.
El país va mal y es culpa tuya, aunque no sepas por qué
En el vídeo, El Xokas explica que el país “va cada vez peor” y que la culpa es de quienes han votado “incorrectamente”. No especifica quiénes son exactamente esas personas, qué votaron, ni qué habría que haber votado bien. Lo importante no es el detalle, sino el sentimiento: alguien, en algún sitio, metió un papel equivocado en una caja.
Esto ha generado una nueva sensación de culpa difusa entre los ciudadanos. Hay gente que ha empezado a despertarse por la noche sudando, preguntándose:
—¿Habré votado mal sin saberlo?
—¿Y si yo soy uno de esos?
—¿Y si el Xokas estaba hablando de mí y no lo sabía?
En algunos hogares se han producido escenas dramáticas:
—¿Tú a quién votaste?
—No me acuerdo.
—Entonces seguro que votaste mal.
El Xokas, ese faro moral que se guía por la niebla
Uno de los momentos más celebrados del discurso es cuando El Xokas reconoce que no hay ningún partido que se adecúe a su forma de ver la vida. Esto es lógico, porque su forma de ver la vida cambia cada vez que abre Twitter, Twitch o la nevera.
Aun así, promete que lo investigará, como hace “cada legislatura”. Esta frase ha sido muy valorada por los expertos, ya que demuestra que, entre directo y directo, existe la remota posibilidad de que haya abierto alguna vez un programa electoral, aunque fuera para apoyar el café encima.
Según fuentes cercanas, el proceso de investigación política de El Xokas sigue estos pasos:
- Abre Google.
- Escribe “qué partido no es tonto”.
- Lee dos titulares.
- Se enfada.
- Cierra Google.
- Vuelve a Twitch.
La democracia según el chat
Mientras El Xokas hablaba, el chat hacía lo que mejor sabe hacer: escribir cosas que nadie ha pedido y que no mejoran la situación. Algunos decían “basado”, otros decían “no tienes ni idea” y otros simplemente escribían “XD” como si eso fuera una postura ideológica válida.
La democracia moderna, según se pudo ver en ese momento, funciona así:
- Uno grita.
- Diez mil escriben.
- Nadie escucha.
- Todos creen tener razón.
Es un sistema perfecto, sin fisuras, donde lo único que falla es todo.
Votar mal: un delito que todavía no existe, pero casi
Desde que salió el vídeo, muchos ciudadanos viven con miedo a ser acusados de “votar mal”. No saben exactamente cómo se vota bien, pero saben que lo que hicieron ellos seguramente estuvo mal, porque alguien en internet lo dijo enfadado.
Algunos ayuntamientos han propuesto crear cursos para aprender a votar correctamente. El temario incluiría:
- Tema 1: Cómo votar sin que El Xokas se enfade.
- Tema 2: Introducción al “yo no voto pero con estilo”.
- Tema 3: Cómo culpar a otros aunque no sepas de qué.
El examen final consistiría en mirar una papeleta y decir: “Esta no, esta seguro que está mal”.
La paradoja del “yo no voto pero me enfado igual”
Uno de los puntos más interesantes del discurso es que El Xokas no vota, pero se enfada como si hubiera votado ocho veces. Esto ha sido definido por los sociólogos como el enfado preventivo: indignarse por decisiones en las que no has participado, pero que te afectan, como a todo el mundo.
Esto ha abierto un debate filosófico:
—Si no votas, ¿puedes quejarte?
—Claro que sí. Quejarse es gratis.
—¿Y tiene sentido?
—No, pero tampoco lo tiene discutir con desconocidos en internet y aquí estamos.
Los políticos respiran aliviados: la culpa ahora es tuya
Tras la difusión del vídeo, varios políticos han mostrado su satisfacción. Por primera vez en años, alguien ha dicho públicamente que ellos no son los principales culpables.
Un diputado que ha pedido anonimato (porque le daba vergüenza admitirlo) declaró:
—Es maravilloso. Llevamos décadas intentando que la gente se pelee entre sí para que no nos miren a nosotros, y ahora viene un streamer y lo hace gratis.
Otro añadió:
—Si conseguimos que la gente se culpe entre ellos por votar mal, nosotros podemos seguir votando bien para nosotros mismos.
El Xokas como nuevo cuñado nacional
Tradicionalmente, el papel de decir “la culpa es de la gente que vota mal” lo ocupaba el cuñado en la cena de Navidad. Pero ahora, gracias a Twitch, ese cuñado se ha digitalizado, tiene seguidores y se llama El Xokas.
La diferencia es que el cuñado habla una vez al año, después del tercer vino. El Xokas puede hacerlo todos los días, sin vino, pero con la misma convicción.
Esto ha provocado que muchas familias ya no discutan en Navidad, porque todo lo que había que discutir ya se ha dicho en streaming.
El país va peor, pero nadie sabe exactamente por qué
El Xokas afirma que el país va cada vez peor. Esto es una frase muy popular porque sirve para cualquier época, cualquier gobierno y cualquier conversación.
Puedes decir “esto va a peor” en 1995, en 2005, en 2015 o hoy, y siempre habrá alguien que asienta con cara grave, aunque no sepa qué exactamente va peor.
Desde que salió el vídeo, la gente dice:
—El país va mal.
—¿En qué?
—En general.
—Ah, vale.
La culpa colectiva: ese deporte nacional
España ya tenía muchos deportes nacionales: el fútbol, hablar de fútbol, discutir sobre fútbol y decir que antes todo era mejor. Ahora se suma uno nuevo: culpar colectivamente a la gente que no está delante.
Según El Xokas, hay “hijos de la gran…” —palabras textuales— que han votado mal. Pero nunca se les ve, nunca dan la cara, nunca están en tu grupo de amigos. Siempre son otros.
Eso tranquiliza mucho:
—Yo no.
—Mi familia no.
—Mis amigos no.
—Entonces, ¿quién?
—Gente.
El Xokas promete investigar, y el país espera sentado
Al final del vídeo, El Xokas dice que lo volverá a investigar y que intentará votar con cabeza para no destruir más. Esta frase ha sido recibida con esperanza por algunos sectores, que creen que, cuando El Xokas vote, todo cambiará.
Se espera que el día que anuncie oficialmente:
—Ya sé a quién votar
el IBEX suba, los pájaros canten y la gente deje de discutir en Twitter durante al menos cinco minutos.
Reacciones en redes: todos contra todos
Como era de esperar, las redes se llenaron de reacciones:
- Gente que decía que El Xokas tiene razón.
- Gente que decía que no tiene ni idea.
- Gente que no sabía de qué hablaba, pero opinaba igual.
Algunos usuarios escribieron:
—Yo no voté y aun así la culpa es mía, perdón.
Otros:
—Yo voté bien, los demás no.
Nadie escribió:
—Igual el sistema es complejo y no se puede reducir a gritarle a la gente.
Porque eso no da likes.
Conclusión: la democracia explicada a gritos
El vídeo de El Xokas no ha solucionado ningún problema político, económico ni social. Pero ha cumplido una función muy importante: recordarnos que, cuando no sabemos exactamente qué pasa, siempre podemos decir que la culpa es de “los que votaron mal”.
Es una frase cómoda, flexible y reutilizable. Sirve para todo:
—¿Sube la luz? Culpa de los que votaron mal.
—¿Llueve? Culpa de los que votaron mal.
—¿Se te quema la tortilla? Seguro que alguien votó mal.
Mientras tanto, El Xokas seguirá en su silla, investigando partidos, enfadándose con abstractos y practicando su deporte favorito: hablar de política sin bajarse del directo.
Y tú, lector del Diario ASDF, puedes estar tranquilo. Si todo va mal, recuerda: probablemente no es culpa tuya… a menos que alguien en internet decida que sí.
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