RTVE dispara su presupuesto en sueldos estrella mientras hospitales y carreteras siguen esperando turno
En España, la economía tiene un extraño superpoder: es capaz de dividirse, evaporarse y reaparecer según quién la mire. Para algunos, el dinero público es un recurso finito que debe gastarse con cuidado. Para otros, es una fuente mágica, inagotable y siempre disponible para pagar —por ejemplo— los contratos millonarios de presentadores como Silvia Intxaurrondo o David Broncano, cuyos sueldos se han convertido en el nuevo icono nacional del “¿pero esto qué es?”. Y, sin embargo, las carreteras siguen con baches con más historia que un castillo medieval y los hospitales se mantienen gracias a una mezcla de vocación profesional y cinta adhesiva.
En esta noticia analizamos el dilema que ha dividido a España más que las croquetas sin bechamel: ¿puede RTVE gastar lo que quiera mientras los servicios públicos fundamentales languidecen? ¿O, en palabras de la sabiduría popular, “lo que se gasta en estos no se gasta en esto”? El Diario ASDF, fiel a su misión de informar con total seriedad y humor involuntario, se sumerge en un debate que, a estas alturas, parece una comedia de enredo.
Un presupuesto que crece más rápido que los baches
RTVE presentó recientemente un aumento notable en su gasto, especialmente en el apartado de contenidos y fichajes estrella. Lo que antes era un equipo de presentadores sobrios y austeros, ahora es un escaparate de nombres VIP que cuestan más que asfaltar medio pueblo de Teruel. El caso más sonado, sin duda, es el de David Broncano, cuyo contrato —convertido ya en mito urbano— ha sido presentado como “necesario para atraer audiencia joven”.
Audiencia joven que, por supuesto, no ve la televisión desde 2013, pero que al parecer está a punto de regresar mágicamente si se le paga suficiente a un cómico.
Le acompaña la ya icónica Silvia Intxaurrondo, presentada como el nuevo rostro serio de la cadena pública, pero con un sueldo que podría financiar un par de ambulancias, tres enfermeras y medio quirófano. Como mínimo.
Mientras tanto, los gestores de carreteras explican con resignación que el reasfaltado de un tramo autovía está “previsto para el año indefinido” y hospitales de toda España recuerdan que siguen utilizando equipos que “ya estaban viejos cuando Aznar tenía bigote”.
La metáfora del cubo agujereado
Expertos consultados por el Diario ASDF explican que los presupuestos no son “dinero mágico”. Según el economista imaginario Pablo del Excel, profesor honorífico en la Universidad Autónoma de PowerPoint, el problema es sencillo:
“Si usted tiene un cubo con agua y decide verter la mitad en otro cubo para regar las plantas, no puede luego regar el campo entero. El dinero funciona igual, salvo que a RTVE le pagan para que se crea que no.”
En otras palabras: cuando se destinan grandes cantidades a salarios de celebridades televisivas, ese dinero no se destina a otras áreas. Esto es algo que entienden perfectamente todos los españoles que han tenido que elegir entre arreglar el coche o irse de vacaciones, excepto —misteriosamente— quienes diseñan presupuestos estatales.
El argumento favorito de los altos cargos de RTVE es que invertir en talento televisivo “revierte en mejores contenidos”. Sin embargo, el ciudadano medio sospecha que ver diez minutos de tertulia política no le va a cerrar la herida de la rodilla ni rellenar el cráter de la carretera comarcal.
Hospitales: el true crime más real de España
Si hay un ámbito donde la falta de financiación se nota más que un chiste malo en Nochevieja, es en la sanidad pública. Profesionales agotados, listas de espera eternas y edificios tan antiguos que deberían pagar IBI histórico.
Mientras un presentador gana medio millón de euros por temporada, hay hospitales donde:
- La máquina de rayos X funciona a base de golpes técnicos (también conocidos como “dale un meneo, Manolo, que igual arranca”).
- Las sillas de la sala de espera llevan allí desde 1998, y se nota.
- Los pacientes hacen cola desde las seis de la mañana como si fuera un concierto de Coldplay, pero sin música y sin entradas VIP.
En palabras de una enfermera ficticia entrevistada por este periódico:
“Si RTVE nos diera solo el 10% del sueldo de Broncano, yo me compro mascarillas nuevas, tres fonendos y hasta pongo cortinas nuevas en urgencias.”
Pero claro, las cortinas nuevas no generan trending topics.
Carreteras: supervivencia en modo extremo
Otro de los grandes damnificados del presupuesto nacional son las carreteras, que han entrado en una fase estética conocida por los expertos como “romanticismo postasfaltado”. Es decir: baches, grietas y tramos tan irregulares que convierten el coche en un simulador de montaña rusa.
Mientras RTVE negocia sueldos millonarios, la Red de Carreteras del Estado mantiene estructuras que, en teoría, deberían haberse renovado en 2014, pero que continúan ahí como los discos de oro de Camilo Sesto: intocables y envejecidos con dignidad.
De hecho, la Asociación Española del Bache Inmortal registró recientemente su primer bache nonagenario: un agujero en la carretera de Albacete que ha visto pasar coches, tractores y cinco gobiernos. Es, sin duda, un patrimonio cultural no reconocido.
Un transportista consultado lo resume así:
“Me parece muy bien que paguen a Broncano, pero si tengo que cambiar amortiguadores cada tres meses, igual preferiría que el dinero fuese a asfaltar la A-32.”
La paradoja del entretenimiento público
La defensa institucional sostiene que RTVE debe competir con plataformas, privadas y redes sociales. Que para sobrevivir necesita nombres potentes. Que invertir en figuras mediáticas es invertir en la imagen del país.
Y sin embargo, cada vez que un médico denuncia en redes sociales que no tiene material suficiente para operar, ese mensaje recibe más interacción que cualquier programa estrella de la televisión pública. Cosas del siglo XXI.
La paradoja es que la televisión, que debía mostrar un país moderno, termina compitiendo directamente con los problemas más básicos: salud, movilidad y servicios públicos. Y en ese choque, la opinión pública opta siempre por la frase que ya se ha convertido en un mantra colectivo:
“Es muy fácil de entender: lo que se gasta en estos no se gasta en esto.”
O dicho de manera más castiza: “si pagas a un famoso, no pagas el asfalto”.
¿Hay alternativas? Sí, pero no gustan
Algunos economistas han sugerido modelos híbridos: limitar sueldos máximos, vincular salarios a resultados o exigir auditorías más estrictas. Ideas sensatas que, por supuesto, no han gustado a nadie dentro del sistema.
Otros han propuesto algo más simple: reducir los gastos superfluos y destinar el ahorro a servicios esenciales. Pero esta idea provoca en RTVE la misma reacción que proponerle a un adolescente que deje el WiFi para siempre.
Según fuentes internas inventadas, cuando se menciona la palabra “recorte” en un pasillo de Torrespaña, las plantas se marchitan.
España, país de prioridades creativas
Si algo caracteriza a nuestro país es su capacidad de jerarquizar problemas con lógica de reality show. Para lo urgente nunca hay presupuesto. Para lo llamativo, siempre hay una partida.
- ¿Hace falta un nuevo helicóptero sanitario?
“Uff, muy caro.” - ¿Hace falta renovar las ambulancias?
“Pues veremos el año que viene.” - ¿Hace falta pagar a un presentador lo que cuesta una urbanización entera?
“Por supuesto, es por el bien de la audiencia.”
A veces da la sensación de que España es un país diseñado por un guionista que disfruta mucho de las paradojas.
Conclusión: no hay misterio
En una nación donde los recursos son finitos y las necesidades infinitas, la prioridad debería ser obvia. Y sin embargo, seguimos destinando millones a celebridades mediáticas mientras hospitales y carreteras piden ayuda como si fueran protagonistas de un documental trágico.
La frase del titular, esa que todo el mundo repite como una verdad evidente, termina resonando más fuerte que cualquier tertulia televisiva:
“Es muy fácil de entender: lo que se gasta en estos no se gasta en esto.”
Quizá algún día se entienda también dentro de los despachos donde se aprueban los presupuestos. Mientras tanto, RTVE seguirá fichando, los hospitales seguirán resistiendo y las carreteras seguirán compitiendo en el ranking europeo de baches históricos.
