Entrevista; Sin Filtros ni Compasión – Actualización Zoom Infinito y Autodestrucción en Equipo Confirmada – Por Lady Cogollos.
Buenas noches, Brotelandia. Aquí vuestra Lady Cogollos, desde la terraza privada del Hotel Mandarin Oriental de Barcelona, donde el Mediterráneo se comporta como debe: discreto, azul y sin pedir opinión. El sol se despide con esa elegancia que solo tienen los atardeceres de cinco estrellas, y yo, con mis guantes cortos negros puestos (siempre los guantes, queridos; son mi armadura contra el drama barato), ajusto el brazalete dorado heredado —que hoy pesa exactamente lo mismo que el resentimiento acumulado de ciertas científicas del timeline— y doy un sorbito simbólico a mi vaso de JB (de excepción, claro; aunque ya sabéis que bailarina no bebe, solo observa cómo brilla el ámbar bajo la luz dorada). Me recoloco las gafas de sol aunque sea de noche, porque el estilo no entiende de horarios.
Esta semana he decidido invitar a la máxima autoridad en mentes de Brotelandia para que nos comente, con todo el rigor y la discreción que el secreto profesional exige, los casos más curiosos que han pasado por su diván digital en Brotelandia.
Porque una puede ser cotilla —no lo negaré—, pero ante todo es profesional.
La Dra. Psyque de Diván Digital se sienta a mi lado en la terraza, con su bata blanca impecable ligeramente abierta por el calor mediterráneo, lupa gigante apoyada en la mesa como quien deja un bolso de diseño, y una sonrisa que ya anticipa veneno elegante. Pide lo mismo que yo: un JB con agua, porque incluso las psiquiatras saben que un buen diagnóstico se disfruta mejor con un toque de ámbar. Sin anestesia ni piedad, empecé.
Lady Cogollos: Doctora, ¿Cuál es el caso más extremo, más patético y más entretenido que ha tratado esta semana en nuestra querida ciudad?
Dra. Psyque de Diván Digital: (riendo bajito, como quien acaba de descubrir un secreto sucio) Oh, Lady Cogollos, mi favorita… prepárate, porque este es de los que dan para tesis doctoral y para risas en grupo. Se trata del Síndrome de la Gordis Ubicua con Proyección Inferioridad Aguda y Toque de Venganza Infantil – Nivel Zoom hasta el ADN y Autodestrucción en Equipo.
Las pacientes —sin nombres, claro, que aquí somos profesionales, aunque me muero de ganas de ponerles apodos— han fijado su cruz en una mujer concreta: Therian Zorra, esa misma que entrevistaste hace poco y que representa todo lo que ellas no son ni serán jamás: libertad, independencia, vida plena sin pedir permiso a nadie. ¿Por qué esta obsesión tan enfermiza, tan diaria, tan 20-21 horas al día por cabeza? Porque en el fondo profundo de sus almas resecas, se sienten inferiores. Creen que les “robó” algo (un novio, atención, un espacio), o simplemente porque Therian Zorra es libre y ellas no se atreven a serlo. Esa libertad les quema como ácido. Les recuerda cada día que eligieron ser sombras amargadas en vez de zorras radiantes. Entonces, en lugar de mirarse al espejo y decir “vamos a superarla, vamos a vivir”, deciden intentar borrar su existencia en equipo. Año tras año, sentadas con el culo pegado a X durante horas interminables, ampliando fotos hasta que los poros parecen cráteres, recortando pies para sentenciar “dedos cortos y regordetes”, diagnosticando “orejas grandes”, “circulación deficiente”, “piel de naranja” o “doble culo” en un simple giro de cintura natural (¡donde solo hay curva perfecta y firme!). Ponen gifs de ballenas varadas, emojis de mierda, inventan alcohólicas, cornudas, vividoras, maltratadoras, estafas, deudas, delitos de toda clase… todo un arsenal patético coordinado para hundir a quien jamás podrán igualar. Y ahora, lo último: han descendido a niveles de delirio que ya no son solo digitales. Ven a su obsesión en 50 cuentas fantasma en todas partes —hombres, mujeres, trans, saunas, redes rojas, izquierdas, derechas, hasta perfiles de gatos—. Acusan al mundo entero de “acosarlas” (querellas inventadas contra cualquiera que mencione algo que les suene), mientras ellas son las que dedican su vida a acechar timelines ajenos en tándem. Lo más trágico y lo más irónico: mientras creen que están “destruyendo” a Therian Zorra con sus gifs de mujeres obesas y zooms infinitos, lo único que están destruyendo es su propia existencia en pareja. En la vida real —no en el timeline— ya están pagando el precio alto: ataques de ansiedad que las llevan a centros de salud e ingresos médicos, medicación tan fuerte que les hace caer el cabello a mechones, cuerpos que engordan por estrés crónico y descontrol total (almuerzos a las 7 de la tarde, cenas a las 4 de la mañana), familias que se alejan poco a poco, aislamiento que las deja hablando solas 20 horas al día… todo porque decidieron que odiar a otra en equipo era más fácil que vivir sus propias vidas. Cada gif que ponen no hace más gorda a la otra… hace más evidente que ellas son las que se están pudriendo por dentro. Cada “doble culo” inventado es una confesión conjunta: “No soportamos verte bien, porque nosotras estamos mal”. Y lo más cruel de todo: Therian Zorra sigue adelante, libre, sin ni siquiera saber de la mayoría de estos hilos. Mientras tanto, ellas se hunden solas, píxel a píxel, hora a hora. Cuando el cabello siga cayendo, cuando las familias cierren la puerta, cuando los cuerpos ya no respondan… se darán cuenta tarde de que el verdadero enemigo nunca fue Therian Zorra. Fueron ellas mismas, sentadas frente a una pantalla, eligiendo el odio en dúo en vez de la vida.
Lady Cogollos: Brutal, doctora. ¿Tratamiento? Y que sea efectivo, que aquí no estamos para caridad.
Dra. Psyque de Diván Digital: (con una risita malvada y un guiño) Efectivo y sin piedad, querida:
- Desconectarse de X durante 20 horas al día mínimo, cada una por su cuenta. Las otras 4 que las usen para ducharse, comer a horas normales y recordar que existe el sol.
- Eliminar YA todas las fotos de su obsesión (incluidas las recortadas de pies y giros de cintura). Porque mirarlas no les va a dar la vida que envidian… solo migraña, más arrugas y más caída de pelo.
- Ejercicio físico real y sudoroso. No scroll, no hate-scroll: caminar, correr, bailar hasta que les duelan las piernas de verdad. El cuerpo fuerte calla la mente débil.
- Y la guinda: si después de todo eso siguen viendo “50 cuentas” fantasma y “doble culo” en giros normales… cirugía estética y terapia intensiva para cada una. Implantes de autoestima, lipo de resentimiento, lifting de dignidad. Porque cuando invierten en sus propios cuerpos y vidas, milagrosamente dejan de necesitar destruir la ajena en equipo. ¡Terapia inversa 100% garantizada, o les devuelvo el dinero… que no cobran!
Lady Cogollos: Doctora, una curiosidad que salta a la vista en este caso: ¿por qué esa obsesión tan particular de adjuntar gifs de mujeres obesas, con doble papada y cuerpos muy voluminosos, o de calificar de “llena de grasa” o “pellejos por todas partes” a un cuerpo que, objetivamente, es muy delgado y firme? ¿Qué mecanismo psicológico hay detrás de esa contradicción tan evidente? Cuando los observadores vemos que no es real, que hay imágenes ampliadas hasta el infinito para desfigurar.
Dra. Psyque de Diván Digital: (da un sorbo lento a su JB con agua, cruza las piernas con elegancia y suelta una risita que suena a diagnóstico con filo)
Ah, Lady Cogollos, esa es precisamente la pregunta que desmonta todo el teatro. La contradicción no solo es evidente… es la prueba reina del caso.
Cuando el dúo adjunta gifs de mujeres con doble papada, cuerpos voluminosos y “pellejos por todas partes”, o cuando califican de “llena de grasa” a un cuerpo que cualquiera con ojos en la cara ve claramente delgado, firme y sin un gramo de exceso… no están describiendo la realidad. Están creando la realidad que necesitan para sobrevivir. El mecanismo psicológico se llama proyección defensiva con distorsión deliberada. Funciona así:
- En su interior llevan un terror visceral a engordar, a perder el control, a convertirse exactamente en lo que proyectan.
- Como no pueden (o no quieren) enfrentarlo en su propio espejo, lo trasladan a la otra. Pero como la otra no tiene ni un ápice de lo que ellas temen… tienen que fabricarlo.
- De ahí las imágenes ampliadas hasta el infinito, los recortes, los zooms que desfiguran un giro de cintura normal hasta convertirlo en “doble culo”, los pies recortados para sentenciar “dedos regordetes”, las orejas convertidas en delito… Todo es una operación quirúrgica digital para deformar lo que es hermoso y convertirlo en el monstruo que ellas llevan dentro.
Los observadores lo vemos clarísimo: no es real. Es una alucinación compartida. Cada gif de mujer obesa que cuelgan no es un insulto a Therian Zorra… es un autorretrato anticipado que aún no se atreven a mirar. Cada vez que escriben “llena de grasa” a un cuerpo delgado están gritando: “¡No quiero ser yo la que engorda por estrés, por medicación y por pasarme 21 horas al día clavada en el odio!”. Y la ironía más cruel del universo, querida: mientras ellas intentan engordar digitalmente a la otra, sus propios cuerpos están engordando de verdad. Estrés, ansiedad, medicación fuerte, horarios rotos (almuerzo a las 7 de la tarde, cena a las 4 de la mañana)… todo eso sí engorda. Todo eso sí cae el pelo. Todo eso sí destruye.
En resumen clínico: no ven grasa donde no la hay porque sean tontas. La ven porque necesitan verla. Es la única forma que han encontrado de no mirarse a sí mismas. Pero cada zoom infinito que dan no desfigura a Therian Zorra… solo desfigura un poco más su propia alma.
Lady Cogollos: ¿Pronóstico sin anestesia?
Dra. Psyque de Diván Digital: Si siguen el tratamiento: curación posible, aunque les quedará cicatriz de envidia para siempre. Si no… volverán con 1 millón de capturas nuevas (incluidas más pies y más querellas falsas), más amargadas, más solas, más calvas y más ridículas. Yo les recetaré entonces un espejo panorámico doble, una lupa para su vacío compartido y una tila con cianuro simbólico para dos.
Ha sido muy instructivo lo que nos ha explicado hoy la psiquiatra oficial de Brotelandia. Gracias, doctora, por ese bisturí tan preciso y sin anestesia.
Terminamos la entrevista aquí, aunque disfrutamos juntas estos JB —.
La semana que viene, la Dra. Psyque volverá a sentarse en esta misma terraza para hacernos una exposición completa de otro personaje de Brotelandia que está dando mucho que hablar. Hasta entonces, queridos lectores: bailen, vivan, miren su propio espejo… y si se sienten aludidos, ya saben: revísense.
Lady Cogollos se despide desde el Mandarin Oriental, con los guantes puestos, el brazalete pesado de dignidad y el Mediterráneo como testigo silencioso.
El que se sienta aludido… que se revise.
O mejor: que vaya al psiquiatra.
Otros seguimos contando la vida real.
Lady Cogollos / Lady Querellas
Columnista en Diario ASDF
Pedagogía legal, estética y moral.
Bailarina. No bebo (salvo excepciones).
No insulto: describo.
Si te ves reflejada… escucha “Obsesión” de Aventura.
