Análisis clínico de Don Joyita Wallapop ¬ Por Lady Cogollos

Buenas noches, Brotelandia.

Aquí vuestra Lady Cogollos, desde la terraza privada del Hotel Mandarin Oriental de Barcelona, donde el Mediterráneo luce impecable. El cielo se tiñe de tonos dorados con esa distinción que solo se permite en hoteles de lujo, y yo, con mis guantes cortos negros bien puestos —siempre los guantes, son mi escudo contra el circo de bajo coste—, toco el brazalete dorado heredado, que hoy parece cargar el peso exacto del hastío acumulado por ciertos vendedores de baratijas emocionales.
Doy un sorbito a mi vaso de JB (de excepción, como corresponde; aunque ya sabéis que soy bailarina).

Esta vez he vuelto a convocar a la máxima autoridad en mentes retorcidas de Brotelandia para que nos desmenuce, con la precisión quirúrgica y la discreción que exige el oficio, otro de los especímenes más singulares que han desfilado por su diván virtual.

La Dra. Psyque de Diván Digital se acomoda a mi lado en la terraza, con su bata blanca impecable algo suelta por el calor mediterráneo, la lupa gigante descansando en la mesa como si fuera un accesorio de alta costura, y una sonrisa que ya promete veneno de primera calidad. Pide exactamente lo mismo que yo: un JB con agua (En forma de hielo). Sin anestesia ni misericordia, arrancamos

Lady Cogollos: Doctora, en nuestra charla anterior nos dejó un retrato general del barrio. Hoy me gustaría que nos centráramos en un caso que está generando bastante movimiento: Don Joyita Wallapop, ese individuo que ofrece llaveros de mercadillo como reliquias cargadas de “energía ancestral” mientras reparte amenazas con martillos y datos ajenos.

Dra. Psyque de Diván Digital: (con una risita contenida, como quien acaba de abrir un expediente especialmente jugoso) Ay, Lady Cogollos… Joyita Wallapop es un espécimen de libro de texto. Lo diagnostico como Síndrome de Sadismo Digital Crónico con Dependencia de Marionetas Vulnerables, Rabieta Aguda por Risa Ajena y Antecedentes de “Energía Ancestral” Robada – Nivel Martillo de Thor en Tercer Grado.
Este sujeto requiere presenciar dolor ajeno para confirmar que sigue vivo. Sin vida propia, sin espejo decente en casa y sin tolerancia a que alguien se burle de él (lo cuál no es difícil viéndole), ha montado su propio espectáculo: selecciona a dos mujeres con trastornos serios —una con trastorno límite y otra con esquizofrenia— y las convierte en marionetas. Les inocula sus delirios, las orienta, las azuza y se oculta tras el telón para aplaudir mientras ellas cargan con el trabajo sucio. Es el típico sádico de sofá de chalet okupado: goza del poder sin ensuciarse las manos… hasta que irrumpen las víctimas atípicas.

Lady Cogollos: ¿Víctimas atípicas?

Dra. Psyque de Diván Digital: Precisamente. Esa a la que él bombardea con epítetos variados —HDP, hija de puta, loca, macarra— y que, en lugar de derrumbarse o suplicar, le responde con carcajadas. Se burla de él abiertamente, lo ve tal como es: un sádico lamentable que solo se siente fuerte causando sufrimiento. En esos momentos, el martillo de Thor que tanto alardea se transforma en un llavero de Wallapop de saldo.
Pierde los estribos. Pasa de soltar querellas “Golden Bonus + 92”a suplicar a cuentas más grandes que rematen el doxxing que él no consigue completar (Cómo si hubiera hecho algo en su vida). Porque su sadismo solo funciona si la víctima se desmorona.
Cuando recibe risas… la máscara se hace añicos y se comporta como un crío al que le han arrebatado el juguete. (De ahí que diversas fuentes señalen que le gusta “el juguete” de los críos)
Y eso que su expediente ya es elocuente: detenido por robar a ancianas (entre otros episodios de acoso), con un historial extenso y disfrutando ahora de tercer grado. Aun así, no logra detenerse. Porque el acoso es lo único que le hace sentir vivo.
Sus propios hijos no le dirigen la palabra. Su hermana ni siquiera le dedica una mirada hasta despierta desprecios en alguna que otra cabra.
La familia ha elegido la respuesta más refinada y definitiva: borrarlo por completo, negar su existencia antes que mencionar su nombre. Ni reproches, ni murmuraciones, ni un solo “aquel de allá”. Solo un vacío total, como si jamás hubiera formado parte de ellos. Es el desprecio convertido en obra de arte: eliminarlo del árbol genealógico sin gastar ni una sola sílaba. Prefieren actuar como si nunca hubiera nacido antes que reconocer que existe. Ni siquiera lo critican; simplemente… lo hacen desaparecer.

Lady Cogollos: Brutal, doctora. ¿Pronóstico? Y que sea sincero, que aquí no venimos a repartir consuelo.

Dra. Psyque de Diván Digital: (con una risita maliciosa y un leve guiño) Crónico e incurable mientras permanezca enchufado 20 horas al día y rehúya su propio reflejo. El remedio sería elemental: desconexión absoluta de X, ejercicio físico de verdad (sudor auténtico, no solo de índice), y una buena liposucción de rencor acumulado. Pero no lo aplicará. Necesita el dolor ajeno como otros necesitan aire. Y cuando las marionetas fallan o las víctimas se ríen… regresa a vender su llavero de “energía ancestral” y a buscar nuevas presas que considere y sean frágiles como los actuales o más retromonguers si es que eso es posible…

La Dra. Psyque dejó la lupa sobre la mesa, tomó otro sorbo de JB y concluyó con esa sonrisa de veneno refinado:—Al final, querida, Joyita no comercia con llaveros. Comercia con su propia amargura envuelta en amenazas de saldo. Y el día que nadie le siga el juego… se encontrará solo con su martillo de Thor, un montón de pañales usados del Txakurriño como única compañía y el silencio sepulcral de una familia que optó por fingir que nunca llegó a nacer antes que admitir que existe.

Lady Cogollos: Gracias, doctora. Brotelandia valora su bisturí tan afilado.

La Dra. Psyque inclinó ligeramente la cabeza, recogió su lupa y se despidió:—Cuando desee, Lady Cogollos. El diván digital permanece siempre disponible… y el barrio sigue suministrando material fresco sin descanso.

Buenas noches, Brotelandia.
La próxima vez volveremos con más disecciones… o con lo que el sofá nos regale.

El que se sienta aludido… que se revise.
O mejor: que vaya al psiquiatra.
Otros seguimos contando la vida real.

Lady Cogollos / Lady Querellas
Columnista en Diario ASDF

Pedagogía legal, estética y moral.
Bailarina. No bebo (salvo excepciones).
No insulto: describo.
Si te ves reflejada… escucha Déjales que hablen – El Chojin con Dani Martín

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