Por El Redactor Jefe de ASDF, que hoy se ha levantado con el pie izquierdo y ha decidido que el fútbol es un complot contra los pericos – Cornellà de Llobregat, 24 de enero de 2026

¡Atención, aficionados al balompié y a las conspiraciones baratas! En un giro de guion que ni el mejor guionista de Netflix se atrevería a escribir, el hashtag #RCDE ha explotado en las redes como un petardo en una boda gitana. ¿La razón? No, no es porque el Espanyol haya descubierto un nuevo talento en la cantera que resulta ser un clon de Messi con plumas de periquito. Ni porque hayan fichado a un sponsor que regala cerveza gratis en el estadio (aunque eso sí que sería trending mundial). No, queridos lectores, el culpable es un partido de fútbol que ha terminado en lo que muchos llaman “robo arbitral del siglo”, pero que nosotros en Diario ASDF preferimos denominar “la gran estafa valenciana con toques de comedia absurda”.

Todo empezó ayer, en el estadio de Mestalla, donde el RCD Espanyol se enfrentaba al Valencia CF en un encuentro de LaLiga que prometía emociones fuertes, pero que acabó con más drama que una telenovela venezolana. El Espanyol, ese equipo valiente que siempre lucha contra viento, marea y, aparentemente, contra un sistema arbitral diseñado por un mono con resaca, perdió 3-2 en un final que ha dejado a la afición perica echando humo por las orejas. Y no, no es por el frío de enero, sino por un penalti que ha sido calificado por expertos (es decir, tuiteros anónimos) como “el más dudoso desde que Colón descubrió América pensando que era India”.

Vamos a desgranar los hechos, paso a paso, como si estuviéramos explicando a un niño por qué Papá Noel no existe (spoiler: es porque los renos están en huelga por salarios bajos). El partido iba empatado a dos, con el Espanyol remontando heroicamente no una, sino dos veces, gracias a goles que parecieron sacados de un videojuego de FIFA con trucos activados. Terrats, ese centrocampista que parece un gladiador romano disfrazado de futbolista, estaba en todas partes, y el equipo de Manolo González (el entrenador que siempre parece que va a soltar un chiste en rueda de prensa) estaba a punto de llevarse un punto merecido. Pero entonces, ¡bum! Llega la jugada fatídica.

En el minuto 85, o por ahí (no miramos el reloj porque estábamos comiendo pipas), el Valencia ataca. Sadiq, el delantero que corre como si le persiguiera un enjambre de abejas, recibe el balón. ¿Fuera de juego? Posiblemente sí, según las repeticiones que han circulado en X más rápido que un rumor de infidelidad en Gran Hermano. Luego, una falta previa a Rubén, el defensa perico que cayó al suelo como si le hubieran dado con un martillo pilón. Y para rematar, el contacto con Beltrán: un roce tan leve que ni en una cita romántica lo considerarías flirteo. Pero el árbitro, Alejandro Hernández Hernández (sí, se llama así dos veces, como si sus padres no tuvieran creatividad), pita penalti sin dudar. El VAR, ese invento que supuestamente corrige errores pero que a veces parece manejado por un gato caminando sobre el teclado, no dice ni mu. Pepelu transforma la pena máxima, 3-2, y adiós muy buenas.

Ahora, ¿por qué esto ha llevado a #RCDE a ser trending topic en España? Porque la afición del Espanyol no es de las que se calla. Son como esos vecinos que protestan por el ruido a las 3 de la mañana con megáfono en mano. En X, el hashtag ha acumulado miles de tuits en cuestión de horas. Frases como “robo arbitral”, “mafia del CTA”, “Hernández Hernández debería arbitrar en la liga de ping-pong” y “el VAR es ciego, sordo y mudo” han inundado las timelines. La cuenta oficial del club, @RCDEspanyol, ha publicado un tuit tibio pidiendo “respeto al arbitraje”, pero los fans exigen sangre: “¡Que publiquen el audio del VAR! ¡Que dimita el CTA! ¡Que nos devuelvan los puntos!”.

Pero en Diario ASDF no nos conformamos con los hechos. Nosotros investigamos (es decir, inventamos con estilo). Hemos “contactado” (imaginado) con fuentes exclusivas para destapar la verdad detrás de este escándalo. Primero, hablemos con el árbitro Hernández Hernández en una entrevista ficticia que, si fuera real, le costaría el cargo.

Entrevista exclusiva con Alejandro Hernández Hernández:

  • ASDF: Señor Hernández², ¿por qué pitó ese penalti? ¿Fue por el vale de paella?
  • HH: (riendo nerviosamente) Bueno, miren, el Valencia me prometió un vale para paella en un restaurante top de la ciudad. Pero era solo para dos personas, y mi familia es de cinco. Incluyendo al perro. Así que, en el calor del momento, pensé: “Si pito penalti, quizás me den uno para más gente”. Fue un error de cálculo.
  • ASDF: ¿Y el fuera de juego? ¿La falta previa?
  • HH: Ah, eso. Mi asistente del VAR estaba en el baño comiendo un bocata de calamares. Y yo, bueno, tengo astigmatismo. Confundí a Sadiq con un fantasma. Cosas que pasan.
  • ASDF: ¿Algún mensaje para la afición del Espanyol?
  • HH: Sí: lo siento, pericos. La próxima vez pitaré un penalti a vuestro favor. O no. Depende de si el Barça me invita a un crucero.

Obviamente, esta entrevista es tan real como el pelo de某些 políticos. Pero ilustra el nivel de indignación. Ahora, pasemos a analizar cómo llegó #RCDE a este punto. El Espanyol no es nuevo en polémicas arbitrales. Recordemos temporadas pasadas: en 2024, contra el Real Madrid, un gol anulado por un fuera de juego de milímetros (o centímetros, según el VAR). En 2025, contra el Atlético, un penalti no pitado que habría cambiado el descenso. Es como si el club tuviera un imán para decisiones controvertidas. ¿Casualidad? ¿Mala suerte? O, como sugieren algunos conspiranoicos en X, ¿un complot orquestado por la RFEF para mantener al Barça como el único equipo catalán en la élite? (Nota: esto es parodia, no nos demanden).

La afición perica, conocida por su pasión y su capacidad para movilizarse online, ha convertido #RCDE en un arma de destrucción masiva de tuits. Usuarios como @PericoEterno han publicado hilos interminables con capturas de pantalla, análisis frame a frame y comparaciones con otros robos famosos, como el de la mano de Dios de Maradona (pero al revés). @RCDE_Fans ha organizado una “manifestación virtual” pidiendo que el CTA publique los audios del VAR, algo que la federación ha prometido pero que, como siempre, se queda en agua de borrajas.

Y no solo fans: exjugadores del Espanyol han saltado al ruedo. Imagínense a Tamudo, el mítico delantero, tuiteando: “En mis tiempos, los árbitros al menos disimulaban. Ahora ni eso”. O a De la Peña, el mago del mediocampo, diciendo: “Esto es peor que cuando me lesionaba cada dos partidos”. (De nuevo, citas inventadas para mayor efecto cómico).

Pero ¿qué ha llevado exactamente a que #RCDE sea TT? Vamos a desglosarlo en puntos fáciles de digerir, como un menú de tapas:

  1. La jugada en sí: Tres errores en uno. Fuera de juego, falta previa y simulación. Es como un combo de McDonald’s, pero en vez de patatas, te dan indignación.
  2. La reacción del club: Tibia. El Espanyol publicó un comunicado diciendo “respetamos las decisiones arbitrales, pero pedimos transparencia”. Los fans responden: “¿Transparencia? ¡Queremos venganza!”.
  3. Redes sociales en llamas: X (antes Twitter) es el paraíso de las quejas. Con el algoritmo favoreciendo el drama, #RCDE subió como la espuma. Miles de retuits, memes con Hernández Hernández photoshopeado como un ladrón de bancos, y hasta un filtro de Instagram donde puedes ponerle bigote al árbitro.
  4. Contexto histórico: El Espanyol ha sufrido más robos que una joyería en Nochevieja. Fans recuerdan el derbi contra el Barça en 2023, donde un gol válido fue anulado porque “el balón parecía triste”.
  5. Influencers y medios: Perfiles como @FutbolAbsurdo han parodiado la jugada, y medios serios (no como nosotros) han analizado el VAR. Pero en ASDF, preferimos el absurdo: ¿y si el penalti fue pitado porque Hernández Hernández es alérgico al color azul y blanco?

Ahora, profundicemos en el impacto cultural de este evento. El fútbol español no es solo deporte; es un circo con payasos, leones y, a veces, árbitros que parecen domadores borrachos. #RCDE no es solo un hashtag; es un grito de guerra contra la injusticia percibida. En un país donde la política divide, el fútbol une en el odio compartido a los árbitros. Psicólogos (ficticios) nos dicen que tuitear sobre robos arbitrales reduce el estrés un 47%, pero aumenta el consumo de cerveza un 200%.

Hablemos de las consecuencias. El Espanyol está en la zona media de la tabla, luchando por no descender de nuevo. Esta derrota les deja a pocos puntos del abismo, y los fans temen otro año en Segunda. Manolo González, en rueda de prensa post-partido, dijo: “Hemos jugado bien, pero las decisiones nos han matado”. Traducción: “Nos han robado, pero no puedo decirlo o me multan”.

El Valencia, por su parte, celebra como si hubieran ganado la Champions. Su entrenador, Baraja, comentó: “Fue un penalti claro”. Claro, como el agua del Támesis. Los ches suben en la clasificación, pero con el asterisco de “gracias al árbitro”.

¿Y el CTA? El Comité Técnico de Árbitros, liderado por Medina Cantalejo, ha prometido revisar la jugada. Pero sabemos cómo va esto: “Error humano, pasamos página”. Mientras, en X, #DimisionCTA es el nuevo trending.

Para alargar esta noticia a las 1500 palabras prometidas (estamos contando, no os preocupéis), vamos a inventar escenarios alternativos. ¿Qué pasaría si el Espanyol hubiera ganado? Probablemente, #RCDE sería TT por celebración, con memes de periquitos bailando flamenco. O si el VAR hubiera corregido: Hernández Hernández sería héroe, y le regalarían paella para diez.

Imaginemos una película sobre esto: “El Robo de Mestalla”, dirigida por Tarantino, con sangre (ficticia) y diálogos absurdos. El árbitro interpretado por Samuel L. Jackson: “Digo penalti, motherfucker”.

Ahora, testimonios de fans anónimos (inventados):

  • Perico1: “Llevo 30 años sufriendo. Esto es peor que el Brexit para los británicos”.
  • Perica2: “Mi hijo llora. Le dije que el fútbol es justo, pero mentí”.
  • Neutro3: “Soy del Madrid, pero hasta yo veo que fue robo. Pasadme una cerveza”.

El hashtag #RCDE también ha inspirado arte: dibujos de periquitos con silbatos, canciones parodia al ritmo de “Despacito” (“Penalti, penalti, esto es un robo arbitral-ti”).

En el ámbito económico, las acciones del Espanyol (si las tuvieran) bajarían, pero las de las cervecerías suben por las copas de consuelo.

Políticamente, ¿afecta? En Cataluña, algunos independentistas dicen: “Hasta los árbitros son centralistas”. Ridículo, pero viral.

Para los no futboleros: imaginad que vais a comprar pan y el panadero os da medio por el precio de uno entero. Eso es este penalti.

Historia del hashtag: #RCDE nació en 2010 con las redes, pero explota en crisis. Como en 2019 con el descenso.

Comparación con otros TT: #VARobbery en Inglaterra, pero el nuestro es más pasional.

Futuro: el Espanyol juega contra el Betis pronto. ¿Otro robo? Apuesten.

En conclusión, #RCDE es más que un TT; es un símbolo de resistencia absurda. Y nosotros en ASDF lo cubrimos con humor, porque la vida es demasiado seria.

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~ Atribuida a un anónimo lector del Diario ASDF, siglo XIV.

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