“Yo solo estaba en mi casa, pero ahora parece que vivo en un plató”
Entrevista realizada por el equipo de investigación de Diario ASDF, que no investiga mucho pero pregunta con seriedad.
Introducción: una ventana, un país mirando
Hay personas que pasan a la historia por escribir libros, descubrir vacunas o ganar mundiales.
Y luego están los que pasan a la historia por abrir la ventana en el momento equivocado.
El protagonista de esta historia es un señor jubilado, al que llamaremos Don Eusebio (porque en Diario ASDF siempre hay un Don Eusebio, aunque no sea el mismo). Vive en un piso normal, en una calle normal, con vecinos normales… hasta que dejó de ser normal y pasó a ser tema de tertulia nacional, hilo de Twitter, debate jurídico, meme y cuñado en Navidad.
Todo por un vídeo grabado desde otro balcón.
Todo por una ventana.
Todo por existir con cortinas poco comprometidas con la intimidad.
Hoy, por primera vez, Don Eusebio habla largo y tendido con Diario ASDF.
“Yo pensaba que estaba solo… pero estaba con toda España”
Pregunta. Don Eusebio, ¿cómo se entera usted de que se ha hecho famoso?
Respuesta. Porque bajé a comprar pan y el panadero me dijo: “¿Tú eres el del vídeo?” Y yo pensé que hablaba de cuando canté en la comunión de mi nieta. Pero no.
P. ¿Nadie le avisó antes?
R. Mi sobrina me dijo: “Tío, estás en internet”. Yo le dije que yo no había subido nada, que apenas sé bajar del autobús sin perder el equilibrio.
P. ¿Qué sintió al verse convertido en contenido?
R. Vergüenza, confusión y una necesidad repentina de aprender lo que es TikTok para borrarme de ahí.
La vida antes de ser famoso por una ventana
Antes del incidente, Don Eusebio llevaba una vida tranquila:
- Se levantaba temprano.
- Desayunaba café con galletas duras.
- Miraba obras desde la ventana aunque no fueran de su calle.
- Bajaba al parque a opinar del tiempo aunque hiciera el mismo de ayer.
“Yo no era nadie”, explica. “Era un señor más, de esos que nadie recuerda pero todos ven cuando ocupa dos asientos en el autobús sin querer”.
P. ¿Cómo definiría su vida antes?
R. Silenciosa. Nadie me grababa, nadie me analizaba, nadie decía que yo era símbolo de nada.
P. ¿Y ahora?
R. Ahora soy “el caso”. No soy Eusebio, soy “el del balcón”.
El día que todo cambió
P. Vamos al día clave. ¿Qué recuerda de esa mañana?
R. Que hacía sol. Que había puesto lentejas. Y que pensé: “Qué bien entra hoy la luz por la ventana”.
P. ¿Imaginaba que alguien lo estaba grabando?
R. Yo no me imaginaba nada. Yo me imaginaba que estaba solo, como llevo imaginándome 40 años en esa casa.
P. ¿Miró usted hacia fuera?
R. Yo miro siempre. Miro la calle, las palomas, los coches mal aparcados. No miro pensando que me miran.
P. ¿Se dio cuenta después de lo ocurrido?
R. Me di cuenta cuando ya era tarde. Cuando ya no era un momento privado sino un “clip”.
De vecino a símbolo
Lo más curioso de este caso no es solo el vídeo, sino lo que vino después:
- Debates jurídicos.
- Opiniones de expertos que nunca habían visto el edificio.
- Gente diciendo qué pensaba él sin conocerlo.
- Gente usando su imagen para hablar de cosas que él no sabía ni que existían.
P. ¿Cómo se siente al ser usado como ejemplo?
R. Raro. Yo no quería ser ejemplo de nada. Quería ser ejemplo de llegar a fin de mes.
P. ¿Se reconoce en lo que dicen de usted?
R. No. Hay quien dice que yo hacía cosas “con intención”. Yo solo hacía cosas con rutina.
P. ¿Le han llamado de todo?
R. De todo menos por mi nombre.
La intimidad según Don Eusebio
P. Para usted, ¿qué es la intimidad?
R. Que nadie te esté mirando cuando crees que nadie te mira.
P. ¿Cree que hoy existe la intimidad?
R. Existe hasta que alguien saca el móvil.
P. ¿Cambiará algo en su vida?
R. Ahora tengo más cortinas que muebles. He comprado unas que parecen de teatro.
P. ¿Mira diferente la ventana?
R. La miro con miedo. Antes era una ventana. Ahora es una cámara potencial.
La vida después del vídeo
Desde el incidente:
- Ha cambiado sus rutinas.
- Evita horarios.
- Se siente observado incluso cuando no hay nadie.
“Ahora cuando me muevo en casa pienso: ¿esto es contenido? ¿Esto es polémica? ¿Esto es tendencia?”
P. ¿Se siente vigilado?
R. Sí, aunque no haya nadie. Es peor: me vigilo yo.
P. ¿Le han parado por la calle?
R. Alguno me ha mirado raro. Otros me han reconocido y han dicho: “Mira, es él”. Como si fuera una estatua.
P. ¿Alguien le ha pedido una foto?
R. No, gracias a Dios. Ya tuve suficiente sin posar.
Cuando tu casa deja de ser tu casa
Una de las cosas que más repite Don Eusebio es una frase:
“Mi casa era pequeña, pero era mía. Ahora es un escenario.”
P. ¿Qué ha cambiado emocionalmente?
R. Antes me sentía seguro en mi casa. Ahora me siento prudente, que es una palabra triste.
P. ¿Se siente incomprendido?
R. Sí, porque todo el mundo habla de mí, pero nadie me pregunta.
P. Hasta hoy.
R. Por eso estoy aquí. Para decir que yo no soy un símbolo. Soy un señor.
Internet visto desde el sofá
Don Eusebio no usa redes sociales, pero ahora las redes sociales lo usan a él.
P. ¿Qué le parece internet?
R. Un sitio donde la gente se enfada mucho por cosas que no conoce.
P. ¿Le han enseñado memes sobre usted?
R. Sí. Uno donde salgo con capa. Yo no tengo capa.
P. ¿Le hacen gracia?
R. No. Me hacen sentir como si fuera un dibujo.
P. ¿Qué le diría a la gente que comenta sin pensar?
R. Que piensen. Que detrás de cada vídeo hay una casa. Y en la casa hay alguien.
La fama que nadie pidió
P. ¿Qué es para usted la fama?
R. Que te conozcan sin conocerte.
P. ¿La quiere?
R. No. Yo quería tranquilidad.
P. ¿Cree que esto se olvidará?
R. Sí, como todo. Internet se cansa rápido. Yo me canso más lento.
P. ¿Qué hará cuando todo pase?
R. Volveré a mirar por la ventana. Pero con cortinas, persianas, estores y miedo.
El mensaje de Don Eusebio
Antes de terminar, le pedimos que diga algo a quien vio el vídeo.
Se lo piensa mucho. Mucho.
Y dice:
“No me mires como a un clip. Mírame como a un vecino.
No me juzgues como un símbolo. Júzgame como a una persona.
Y si algún día te graban sin querer, acuérdate de mí.”
Conclusión del Diario ASDF
La historia de Don Eusebio no va solo de una ventana.
Va de:
- Qué pasa cuando lo privado se vuelve público.
- Qué pasa cuando una persona se convierte en debate.
- Qué pasa cuando el mundo entero entra en tu casa sin pedir permiso.
En Diario ASDF no sabemos si este caso cambiará leyes, mentalidades o cortinas.
Pero sí sabemos una cosa:
A veces, el mayor escándalo no es lo que ocurre dentro de una casa,
sino que alguien decida convertirlo en espectáculo.
Y mientras tanto, Don Eusebio sigue en su piso.
Con más cortinas.
Menos ventanas.
Y la sensación de que, sin quererlo, fue protagonista de una historia que nunca quiso contar.
