Una mujer de Barcelona, conocida en redes como Marisol, convenció a una víctima desesperada por recuperar a su pareja de que sus trabajos esotéricos requerían pagos continuos durante dos años y medio. La suma total supera los 21.000 euros, abonados en plazos que la afectada dejó de contar “para no sentirse peor”. Las autoridades investigan ahora cómo una simple cuenta de TikTok pudo vaciar la cuenta corriente de una ciudadana confiada en la energía universal.

El origen del contacto: un scroll fatal en TikTok

Todo comenzó, según el testimonio recogido por el programa El Tiempo Justo de Telecinco, cuando Maria Luisa, en plena crisis sentimental, vio uno de los vídeos de Marisol. La tarotista aparecía rodeada de velas, cartas y símbolos ancestrales, asegurando con voz pausada y convincente que “el amor verdadero siempre regresa cuando se invoca correctamente”.

En menos de 24 horas, la vidente ya había pasado del vídeo público al chat privado. “Me dijo que podía ayudarme con mi pareja y me pidió dinero ese mismo día, el primero”, relató Maria Luisa ante las cámaras. El primer pago fue modesto, apenas unos cientos de euros. Suficiente, según Marisol, para realizar un amarre inicial de urgencia que “rompería cualquier bloqueo energético existente”.

Dos años y medio de “trabajos espirituales” cada vez más caros

Lo que empezó como un servicio puntual se convirtió en una rutina mensual. Marisol diagnosticaba nuevos problemas que solo ella podía resolver:

  • Amarres reforzados porque “el ex estaba recibiendo influencias negativas de terceros”.
  • Rituales de limpieza profunda para eliminar “envidias familiares acumuladas durante generaciones”.
  • Trabajos de atracción total que exigían ingredientes especiales importados de “lugares de alto poder vibracional”.

Cada nuevo obstáculo detectado por la tarotista requería un desembolso adicional. Maria Luisa llegó a pagar hasta 700 euros al mes. En total, más de 21.000 euros a lo largo de 30 meses. “Dejé de llevar la cuenta para no sentirme mal”, confesó la víctima, visiblemente afectada durante la entrevista.

Fuentes cercanas al caso, que prefieren mantenerse en el anonimato por temor a “represalias energéticas”, aseguran que Marisol utilizaba un lenguaje técnico esotérico impecable: hablaba de “cuadraturas planetarias”, “nudos kármicos” y “portales lunares” con tal naturalidad que cualquier duda parecía ignorancia espiritual.

Reacciones institucionales y el silencio de las plataformas

La denuncia ya está en manos de las autoridades competentes. Expertos consultados por el Diario ASDF advierten que este caso no es aislado. El Instituto Nacional de Ciberseguridad ha registrado un incremento del 340 % en quejas relacionadas con servicios esotéricos en redes sociales durante los últimos dos años.

Un portavoz del cuerpo, que no quiso ser identificado, declaró: “Las estafas 2.0 combinan la vulnerabilidad emocional con la inmediatez de TikTok. La víctima no compra un producto, compra esperanza. Y la esperanza se paga a plazos”.

Desde TikTok, por el momento, no ha habido comunicado oficial. Fuentes internas consultadas indican que la cuenta de Marisol acumulaba cientos de miles de visualizaciones y comentarios de seguidores que aseguraban haber “recuperado a su media naranja gracias a sus rituales”. Algunos de esos comentarios, ahora bajo sospecha, podrían formar parte de una red más amplia de testimonios falsos.

Declaraciones de expertos y voces autorizadas

El doctor Enrique Valdés, catedrático de Psicología Social en la Universidad Complutense de Madrid y autor de varios estudios sobre manipulación emocional en internet, fue tajante: “Estamos ante una nueva forma de grooming económico disfrazado de espiritualidad. La vidente explota el dolor más íntimo: el abandono. Ofrece control donde la víctima se siente impotente. Es brillante desde el punto de vista psicológico… y devastador desde el punto de vista humano”.

Por su parte, la Asociación de Víctimas de Estafas Espirituales (AVES), recién creada, emitió un comunicado en el que exige “una regulación urgente de los contenidos esotéricos en plataformas digitales, similar a la que existe para la publicidad de medicamentos”.

Maria Luisa, en su entrevista, añadió: “Creí que estaba invirtiendo en mi felicidad futura. Ahora me doy cuenta de que solo estaba financiando la de ella”.

Impacto social: cuando la fe mueve montañas… de billetes

Este caso sacude los cimientos de una tendencia que lleva años creciendo en silencio. Según datos manejados por la Policía Nacional, las estafas relacionadas con videntes, tarotistas y sanadores espirituales superaron los 47 millones de euros en España solo en 2025. Una cifra que, según fuentes del Ministerio del Interior, podría duplicarse en 2026 si no se toman medidas drásticas.

Comparado con la crisis financiera de 2008, cuando muchos españoles perdieron ahorros en preferentes, el fenómeno actual resulta aún más insidioso: la gente no pierde dinero por codicia, sino por amor. Es, según sociólogos consultados, “la crisis emocional convertida en negocio”.

El antes y el después es claro. Antes, las videntes operaban en locales discretos con carteles de neón. Ahora, lo hacen desde un sofá con filtro de luz cálida y música de cuencos tibetanos de fondo. La tecnología ha democratizado el engaño y lo ha hecho más eficiente. Un solo vídeo viral puede captar a decenas de víctimas potenciales en cuestión de horas.

Consecuencias a largo plazo: una generación escéptica… o aún más crédula

Especialistas en salud mental alertan de que las secuelas no son solo económicas. Muchas víctimas desarrollan ansiedad crónica, desconfianza generalizada y, paradójicamente, una mayor dependencia de otros “profesionales del espíritu” que prometen “sanar el trauma causado por la estafa anterior”.

Un estudio preliminar de la Universidad de Barcelona, aún no publicado, sugiere que el 68 % de las personas que han sido estafadas con amarres vuelve a consultar a otro tarotista en menos de seis meses. “Es como una adicción”, explica la investigadora principal. “Prefieren creer que la solución existe y que simplemente eligieron al proveedor equivocado, antes que aceptar que la solución nunca existió”.

Cierre: una llamada a la reflexión colectiva

Mientras Marisol permanece en paradero desconocido —su cuenta de TikTok sigue activa con vídeos antiguos—, Maria Luisa intenta reconstruir su vida financiera y emocional. Su historia, difundida ahora en televisión nacional, sirve de toque de atención para miles de personas que, en este preciso instante, están viendo un vídeo similar y pensando: “¿Y si esta vez sí funciona?”.

El Diario ASDF seguirá informando sobre cualquier avance en la investigación. Porque cuando la fe mueve montañas de dinero, es responsabilidad de la prensa preguntar: ¿hacia dónde se mueven exactamente esas montañas?

En un mundo donde el amor se mide en likes y los corazones rotos se reparan con Bizum, casos como el de Marisol y Maria Luisa nos recuerdan que, a veces, la energía más poderosa no es la universal, sino la que sale directamente de nuestra cuenta corriente.

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