La compañía asegura que fue una “coincidencia administrativa cósmica”, mientras los agentes lamentan no haber llegado diez minutitos antes

En un giro empresarial tan ágil que desafía las leyes del tiempo, del espacio y de la contabilidad tradicional, Forestalia, gigante aragonés de las renovables y los papeles firmados deprisa, decidió liquidar catorce empresas apenas unas horas antes de que la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil irrumpiera en su sede con la calma propia de quien sabe que ha desayunado bien y puede con todo.

La secuencia temporal, que algunos expertos ya comparan con una partida de ajedrez en la que uno de los jugadores está mirando la mesa de reojo mientras oye sirenas acercarse, ha desatado un terremoto político, empresarial y metafísico. “No hay nada irregular”, ha dicho un portavoz de Forestalia, “solo tuvimos un día muy productivo”.

Según ha podido reconstruir el Diario ASDF, los hechos ocurrieron de la siguiente manera: el martes a las 09:12, la empresa decidió que tenía demasiadas filiales. A las 09:15, sentenció que catorce de ellas eran “espiritualmente prescindibles”. A las 09:23, comenzaron los trámites para la liquidación. A las 10:01 ya estaban todas listas para ser enviadas al más allá mercantil. A las 11:14 la UCO llamó a la puerta. “Fue mala suerte, o buena, según se mire”, afirmó una fuente del consejo de administración mientras trituraba documentos “que eran de reciclaje”.


Un récord histórico de agilidad empresarial

Economistas consultados por este periódico aseguran que nunca antes se había visto un proceso de liquidación tan rápido. “Es fascinante”, explicó una profesora de Economía de la Universidad de la Parrusia, “normalmente liquidar una empresa lleva semanas, incluso meses. Aquí se ha hecho en menos tiempo del que tarda Mercadona en poner las natillas de oferta”.

La experta señala que esto solo puede explicarse por tres vías:

  1. Eficiencia administrativa extrema.
  2. Una alineación inesperada de los astros.
  3. Un susto mayúsculo capaz de generar productividad espontánea.

La tercera hipótesis es la favorita de los analistas, sobre todo teniendo en cuenta que Forestalia ya había mostrado anteriormente una habilidad sobrenatural para anticipar decisiones judiciales, concursos públicos y visitas incómodas, lo que algunos denominan “intuición empresarial” y otros “tengo un ruido raro en la oreja izquierda cuando viene la Guardia Civil”.


La versión oficial: “Todo planeado desde 2018”

Forestalia, por su parte, insiste en que la coincidencia temporal es irrelevante. En un comunicado con más notas a pie de página que un trabajo de fin de máster del Instituto de Empresa, la compañía explicó que la liquidación de estas catorce sociedades estaba prevista desde hace seis años, pero que su equipo jurídico “va al ritmo que va”.

“El martes, sin motivo aparente, se produjo una conjunción administrativa poco frecuente”, detalla el comunicado. “El responsable del departamento firmó un documento, luego otro, luego once más, y antes de que pudiéramos darnos cuenta ya estaban todas las empresas cerradas. Es como cuando pides un vasito de agua y acabas bebiéndote una botella entera”.

Preguntado por la sospechosa proximidad entre la liquidación y la entrada de la UCO, el portavoz de Forestalia añadió: “No sabíamos nada. Absolutamente nada. De hecho, si lo hubiéramos sabido, habríamos cerrado dieciséis”.


La UCO: “Llegamos a tiempo… de ver la puerta ya cerrada”

Fuentes cercanas a la investigación aseguran que los agentes quedaron “impresionados” por el orden con el que encontraron las oficinas. “Demasiado impresos”, matiza uno de los agentes. “Cuando todo está tan limpio, tan organizado, tan… vacío, te das cuenta de que alguien ha pasado por ahí con mucha prisa”.

Los agentes detallan que lo único que encontraron encima de las mesas fue un posavasos, dos bolígrafos sin tinta y un papel con un garabato que parecía decir “cerrad TODO”. En un cajón, además, hallaron un manual de autoayuda empresarial titulado: ‘Cómo anticipar problemas que oficialmente no esperabas’.

“Da la sensación de que alguien jugó una carta trampa justo antes de que llegáramos”, afirmó otro agente. “Si llegamos diez minutos antes quizá encontrábamos algo más interesante, como una fotocopiadora todavía caliente o un directivo con cara de susto”.


Políticos de todos los partidos opinan… sin haber leído nada

Como era de esperar, la política nacional ha reaccionado con una rapidez casi tan sospechosa como la de Forestalia.

Desde la oposición, varios líderes han calificado el suceso como “la confirmación de que necesitamos una auditoría, una comisión de investigación y, si puede ser, un tweet muy contundente”. Uno de ellos declaró: “No estoy seguro de lo que ha pasado, pero suena mal, así que debemos actuar como si fuese gravísimo”.

Una diputada añadió: “Liquidar catorce empresas de golpe no es normal. Yo no liquido ni los tuppers que se me caducan en la nevera”.

Por su parte, miembros del Gobierno aseguraron que la coincidencia no les suena “ni bien ni mal, simplemente rara”, y que lo importante es que “las instituciones funcionan, aunque otras corran mucho, muchísimo”.

El ministro de Economía fue más pragmático: “Hay empresas que tardan años en hacer un trámite simple; otras tardan media hora en cerrar catorce. Hay que estudiar qué modelo queremos para España”.


El sindicato de impresoras industriales exige respeto

La Asociación Nacional de Máquinas de Impresión (ANMI) ha emitido un comunicado inusualmente duro contra Forestalia. “No se puede pretender cerrar catorce empresas sin imprimir antes un montón de documentos. Es una falta de respeto a nuestro sector”.

Según fuentes del gremio, la empresa habría abusado de la digitalización para acelerar los procesos. “Ya nadie imprime nada”, lamenta uno de los portavoces. “Y luego pasa lo que pasa: empresas que desaparecen sin dejar ni un archivador”.


Las empresas liquidadas: un cementerio corporativo

El Diario ASDF ha investigado el listado de sociedades recién eliminadas. La mayoría tenían nombres tan genéricos que ni sus propios administradores sabían para qué servían. Entre ellas destacan:

  • Energías Renovables del Valle 3 SL, que nunca tuvo un Valle 1 ni Valle 2.
  • Proyectos Eólicos Singulares XXI SL, cuyo proyecto más singular fue pagar el dominio web.
  • Parque Tecnológico del Alto Todo SL, que no era ni parque, ni tecnológico, ni alto.
  • Desarrollos Rubik SL, que llevaba tres años sin poder resolver su propia estructura financiera.

Las sociedades tenían en común la absoluta ausencia de actividad en los últimos años, pero un extraordinario talento para nacer, dividirse, fusionarse y desaparecer con la velocidad de células hiperactivas en un organismo empresarial lleno de vitaminas.


Economistas critican la cultura del “empresa-pañuelo”

Para muchos expertos, el caso Forestalia pone sobre la mesa una tendencia generalizada: empresas que se crean solo para usarse una vez y luego tirarse al cubo de reciclaje. “Las sociedades en España funcionan como pañuelos de papel; se usan, se pliegan, y se tiran antes de que alguien pregunte para qué servían”, explica un analista.

El fenómeno ha generado incluso un nuevo concepto en la jerga financiera: sociedades kleenex. Según el economista, “es un modelo muy cómodo para quienes lo practican, pero tremendamente incómodo para quienes intentan seguirles la pista”.


La ciudadanía opina: “A mí me cuesta cerrar la cuenta del gimnasio, imagínate catorce empresas”

En redes sociales, miles de usuarios han mostrado su asombro –y algo de envidia– ante la capacidad de Forestalia para cerrar tantas sociedades en tan poco tiempo.

“Yo llevo siete meses queriendo darme de baja de mi operador de telefonía y todavía no he podido”, escribió un ciudadano. “Esta gente ha cerrado catorce empresas antes del mediodía. Que me llamen y me expliquen cómo lo han hecho”.

Otro usuario añadió: “Si yo liquidara mis deudas con la misma eficacia que ellos liquidan empresas, ya tendría ocho pisos y un yate”.


¿Y ahora qué? La investigación continúa

La UCO sigue analizando documentación, aunque algunos agentes lamentan que lo único que queda por analizar son los restos de las macetas. Aun así, fuentes de la investigación insisten en que “no todo está perdido” y que “el polvo acumulado también habla”.

Si se confirma que las 14 liquidaciones tuvieron algún tipo de conexión con la inminente entrada policial, las consecuencias podrían ser graves. Si no se confirma, también podrían serlo, porque en España las consecuencias graves no suelen necesitar demasiada confirmación.

Se espera que en los próximos días magistrados, técnicos, contables y opinólogos profesionales aporten su versión de los hechos, creando una nube de confusión que permitirá a todo el país seguir el caso sin entender absolutamente nada.


Conclusión del Diario ASDF

Forestalia asegura que es inocente. La UCO sospecha que no lo es tanto. Los políticos opinan sin saber. Las redes exageran por deporte. Y las 14 empresas… bueno, las 14 empresas ya no existen.

De momento, la única certeza es que alguien, en algún despacho de Zaragoza, tuvo una mañana extremadamente productiva.

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