El Ministerio confirma que las “aportaciones biológicas remuneradas” deberán facturarse, abre la puerta al alta como autónomo y deja en el aire si la impotencia cuenta como contingencia laboral
España amaneció este martes con una de esas respuestas institucionales que nadie había pedido en voz alta, pero que, una vez formuladas, resultan imposibles de ignorar. El Ministerio de Hacienda ha confirmado oficialmente que donar semen a cambio de una compensación económica obliga a emitir factura con IVA, disipando así una de las incógnitas fiscales más persistentes y, hasta ahora, cuidadosamente evitadas por la Administración.
La aclaración llega tras una consulta formal realizada por varios contribuyentes que, según fuentes del propio ministerio, “no sabían si estaban realizando un acto solidario, una prestación de servicios o una mezcla confusa de ambas cosas”. Hacienda, fiel a su estilo, ha optado por la interpretación más tranquilizadora posible para sus arcas: si hay pago, hay IVA.
“Sí, es necesario extender una factura con IVA al recibir un pago por el semen”, explican desde el ministerio. “De hecho, aunque durante años hemos hecho la vista gorda, los donantes que realicen más de tres donaciones al año deberán inscribirse como autónomos y abonar la cuota correspondiente”.
De acto altruista a actividad económica recurrente
Hasta ahora, la donación de semen se movía en una zona gris administrativa, similar a la venta ocasional de objetos en Wallapop o a ese primo que “solo pincha música por hobby” pero factura todos los fines de semana. Sin embargo, Hacienda considera que la reiteración convierte la solidaridad en actividad económica, y la actividad económica, como todo en la vida adulta, tributa.
Desde el ministerio subrayan que no se está criminalizando la donación, sino “ordenándola fiscalmente”. Una frase que ha logrado inquietar por igual a donantes habituales, clínicas de reproducción asistida y asesores fiscales, que ahora se enfrentan a un nuevo nicho de mercado: la planificación tributaria seminal.
El nacimiento del “autónomo reproductivo”
La gran novedad de la resolución es la figura implícita del autónomo del semen, un trabajador por cuenta propia cuya herramienta principal no es ni un ordenador ni una furgoneta, sino su propia biología. A partir de la cuarta donación anual, el contribuyente deberá darse de alta en el RETA, emitir facturas, declarar el IVA trimestralmente y, por supuesto, presentar su IRPF.
Según fuentes de Hacienda, “no importa si el donante lo hace por vocación, por genética privilegiada o por llegar justo a fin de mes: si hay habitualidad, hay autónomos”.
Dudas que ni Hacienda se atreve a resolver
Lejos de cerrar el debate, la aclaración ha abierto una avalancha de nuevas preguntas que el propio ministerio reconoce estar “estudiando con calma, un café y varios manuales de derecho laboral”.
Entre las cuestiones más comentadas se encuentran:
- ¿Puede un donante solicitar baja laboral por impotencia temporal?
- ¿Existe una edad legal de jubilación para esta actividad?
- ¿El rendimiento disminuido cuenta como merma de productividad?
- ¿Mantener relaciones sexuales sin preservativo genera un impuesto de donaciones en especie?
Especialmente polémica ha sido la duda relativa a quienes se masturban sin recibir compensación económica. Varios colectivos se preguntan si estas personas deberían registrarse como ONG sin ánimo de lucro, dado que producen semen pero no obtienen beneficio directo de ello. Según esta interpretación, podrían incluso optar a deducciones fiscales por actividad altruista continuada, siempre que acrediten que no existe ánimo de lucro ni monetización indirecta.
Clínicas, asesorías y notarios toman nota
Las clínicas de reproducción asistida han recibido la noticia con una mezcla de alivio y pánico administrativo. “Alivio porque por fin hay un criterio claro; pánico porque ahora tendremos que pedir facturas, verificar epígrafes y explicar a los donantes lo que es el modelo 303”, explica el responsable de una clínica madrileña, visiblemente agotado.
Por su parte, las gestorías celebran discretamente la medida. “Es el tipo de aclaración que mantiene vivo al sector”, confiesa un asesor fiscal. “Hoy es el semen, mañana quién sabe”.
Un país donde todo tributa, incluso la esperanza
Desde el Diario ASDF hemos consultado a varios expertos en fiscalidad creativa, quienes coinciden en que esta medida consolida una tendencia clara: en España, cualquier fluido que genere renta acaba pasando por caja.
Mientras tanto, Hacienda insiste en lanzar un mensaje tranquilizador: “No se persigue a nadie por donar semen. Solo pedimos que, si se cobra por ello, se haga con factura, IVA y conciencia fiscal”.
Un mensaje que deja claro que, en el siglo XXI, la reproducción asistida también necesita asesoramiento tributario, y que la célebre frase “Hacienda somos todos” adquiere, desde hoy, un significado ligeramente más… biológico.
