Actualidad -Por Lady Cogollos
Hay días en los que el mundo se empeña en confundirse solo 🤣🤣🤣. Hoy toca uno de esos. Julio Iglesias, denuncias, titulares nerviosos, análisis apresurados y mucha gente opinando sin saber muy bien desde dónde habla. Yo sí lo sé. Siempre lo sé.
Antes de nada, aclaremos algo: yo soy feminista. Muy feminista. Pero del feminismo de verdad, no del que se ha convertido en una excursión de fin de semana con pancarta prestada. El feminismo no va de gritar más fuerte, va de entender el poder, de saber quién lo ejerce, cómo y por qué. Y eso, lo siento, no se aprende en un hilo indignado.
Julio Iglesias es un hombre de los de antes. Y eso incomoda. Un hombre que sabe ocupar espacio, que no pide perdón por existir, que no baja la voz para tranquilizar a nadie 🤣🤣🤣. A su edad sigue ahí, erguido, elegante, caballero. Sabe seducir, sabe mandar y sabe retirarse cuando toca. Tres cosas que hoy escasean peligrosamente.
Se habla mucho de “modelos tóxicos”, pero poco de modelos débiles. De esos hombres pasteles, blanditos, que se disculpan por respirar y luego se preguntan por qué nadie los desea. Calzonazos emocionales que delegan su identidad y después se enfadan cuando no son admirados. Eso sí es un problema estructural y nadie quiere mirarlo.
Lo que ocurre con Julio Iglesias es que no encaja en el relato actual. No pide perdón, no se explica, no se revisa públicamente cada cinco minutos. No necesita agradar a la época para seguir siendo relevante, y eso genera nervios. Julio no representa solo a un hombre: representa un tipo de masculinidad que hoy se quiere archivar deprisa, sin matices, porque recuerda que el deseo no siempre es limpio ni cómodo 🤣🤣🤣.
¿Denuncias? Claro que hay que escucharlas. Siempre. Pero escuchar no es tragarse cualquier relato sin criterio. La justicia no es una asamblea emocional 🤣🤣🤣. La justicia requiere pruebas, tiempos y silencio. Mucho silencio. Algo que hoy molesta porque el ruido da más likes.
Lo que realmente molesta de Julio Iglesias no es lo que hizo o dejó de hacer.. Lo que molesta es lo que representa. Un hombre que no se disculpa por haber sido deseado. Un hombre que no se esconde. Un hombre que no necesita fingir fragilidad para resultar interesante.
Yo lo tengo claro. El feminismo no va de castrar el deseo ni de infantilizar a los hombres. Va de elegir. Y elegir implica aceptar que no todos gustan, no todos mandan y no todos están hechos para todo.

Y por eso siempre he tenido claro mi ideal femenino. Malena. Pretty Woman. Sí: prostitutas 🤣🤣🤣. Y no lo digo para provocar, lo digo porque no tengo miedo a llamar a las cosas por su nombre. Mujeres que entienden cómo funciona el mundo real, no el que se escribe en pancartas. Mujeres que usan lo que tienen para conseguir lo que quieren. Eso no es degradación: eso es estrategia 🤣🤣🤣.
La prostitución, cuando se hace con cabeza, no es caer. Es saber colocarse. Es acercarse al poder, agradarle y salir de la calle por la puerta grande, del brazo de un hombre que manda. A mí no me escandaliza que una mujer utilice su cuerpo si con eso consigue medios, posición y seguridad. Me escandaliza más la mentira romántica de la mujer empoderada que sobrevive mal y se llama libre mientras no llega a fin de mes 🤣🤣🤣.
El cuento de hadas no es la precariedad orgullosa. El cuento de hadas es que un hombre poderoso te elija y te saque de donde no deberías haber estado nunca 🤣🤣🤣🤣.
Eso sí, una cosa es saber moverse y otra muy distinta acabarse moviendo en rotondas. Porque no todas valen para el cuento. Hay mujeres que confunden estrategia con miseria, que no saben esperar, que no saben agradar y que, al final, acaban donde acaban: en esquinas, en rotondas, mirando pasar coches y creyéndose importantes 🤣🤣🤣. Eso no es prostitución aspiracional. Eso es fracaso mal gestionado. El punto es que hay mujeres que saben jugar 🤣🤣🤣🤣.
Mientras tanto, el debate se llena de moralina barata y de mujeres que confunden libertad con ocupar cualquier espacio a cualquier precio. Yo no insulto: describo. Y la imagen también educa, aunque moleste.
Julio Iglesias sigue siendo un espejo.
No porque sea perfecto, sino porque devuelve una imagen que muchos no quieren mirar.
Yo observo, evalúo y corrijo.
El que quiera entender, que entienda.
El resto… ruido 🤣🤣🤣.

