Madrid, 31 de diciembre de 2025 – La Dirección General de Tráfico (DGT) ha decidido deshomologar las balizas V-16, esos pequeños dispositivos luminosos que reemplazaron hace años a los triángulos reflectantes para señalizar averías o accidentes en carretera. Lo curioso, y aquí empieza la historia con sabor a surrealismo administrativo, es que la DGT permite que los conductores que ya poseen estas balizas sigan usándolas… aunque oficialmente sean “inservibles para su función”. Sí, lo leyeron bien: un objeto inútil que mágicamente puede seguir cumpliendo su función, según la DGT.

Este enigma normativo ha sido denunciado con vehemencia por el usuario de X (antes Twitter) @pedro_falan en un hilo que ha dado mucho que hablar en círculos de conductores, talleres y tiendas de autopartes. El hilo, publicado el pasado 31 de diciembre, detalla con meticulosidad las inconsistencias de la decisión, desde los aspectos legales y económicos hasta los riesgos de seguridad que implica.

La contradicción que nadie entiende

El hilo comienza con una pregunta retórica dirigida directamente a la DGT:

“¿Cómo puede la DGT deshomologar unas balizas, dejándolas inservibles, pero permitir que quienes ya las poseen las puedan utilizar sin problema?”

Según @pedro_falan, la respuesta oficial brilla por su ausencia. Lo que sí queda claro es que la DGT ha generado una especie de “zona gris lumínica”: los conductores pueden usar balizas deshomologadas, pero si alguien revisa la normativa, podría argumentar que técnicamente están infringiendo la ley.

La deshomologación, según el hilo, no es un simple trámite administrativo. Significa que las balizas ya no cumplen con los estándares oficiales de homologación, pero al mismo tiempo, la DGT insta a seguir utilizándolas si se compraron antes de la medida. El resultado: conductores confundidos, fabricantes preocupados y talleres preguntándose si deben empezar a vender “triángulos reflectantes vintage” por nostalgia.

El golpe económico

Más allá de la confusión normativa, el hilo destaca un detalle jugoso: la motivación económica. @pedro_falan sostiene que la DGT podría estar intentando evitar devoluciones masivas de IVA. Sí, parece que el verdadero riesgo no es la seguridad vial, sino el agujero en la caja del Estado.

Las balizas V-16 ya compradas no generan devolución de impuestos, lo que deja a fabricantes y distribuidores en una situación incómoda: inventario que ya no se puede vender como nuevo, posibles demandas contra el Estado por pérdidas y una burocracia que haría llorar al más estoico de los contables.

En palabras del hilo:

“La medida beneficia al fisco, a expensas de fabricantes, distribuidores y consumidores.”

Y si pensaban que eso era todo, el hilo agrega que las balizas deshomologadas podrían convertirse en reliquias peligrosas: objetos de colección que, en caso de accidente, podrían no cumplir su función básica de iluminar la carretera.

Riesgos de seguridad que nadie pidió

Aquí es donde el asunto se vuelve realmente preocupante. Las balizas V-16 están diseñadas para señalar averías o accidentes de noche y en condiciones adversas. Si una baliza no cumple con los estándares de luminosidad, duración de batería o resistencia, el conductor y sus acompañantes podrían estar en riesgo.

@pedro_falan plantea la pregunta inevitable:

“¿Me está autorizando la DGT a usar un dispositivo que podría poner en peligro mi seguridad y la de los demás usuarios?”

La respuesta, según la normativa y la realidad práctica, es un sonoro “sí, pero…”. Sí, puedes usarla, pero la responsabilidad recae sobre ti, el fabricante y el distribuidor. No, la DGT no va a asumir ningún riesgo. Y si algo sale mal, te tocará pagar multas o enfrentarte a reclamaciones legales.

En este sentido, el hilo enfatiza la importancia de guardar facturas, certificados de homologación y cualquier documento que pruebe que la baliza fue adquirida antes de la deshomologación. No tenerlos podría ser la diferencia entre una noche tranquila en la carretera y una demanda judicial con sabor a colisión normativa.

La documentación como salvación

El hilo dedica varias publicaciones a la importancia de los papeles. Facturas de compra, homologaciones descargadas de la web de la DGT y cualquier documento oficial se convierten en escudos legales. Sin ellos, advierte @pedro_falan, los conductores podrían enfrentarse a sanciones económicas o incluso ser responsables en caso de accidentes.

“Si no has guardado la factura de compra de tu baliza, te puedes enfrentar a multas, incluso a reclamaciones o denuncias en caso de que ocurra algo por incumplir la ley de seguridad de la DGT”, concluye el hilo.

Las imágenes adjuntas por el autor muestran ejemplos de facturas, certificados y extractos legales, evidenciando que la cuestión no es solo teórica: es real, tangible y potencialmente costosa para cualquier usuario desprevenido.

Reacciones del público y el surrealismo normativo

El hilo, pese a ser reciente, ya ha generado comentarios de usuarios indignados, curiosos y humorísticos. Algunos conductores sugieren empezar a coleccionar balizas V-16 como si fueran cromos de edición limitada, mientras que otros preguntan si es legal usar la baliza para “iluminar la terraza” en fiestas nocturnas.

El surrealismo alcanza su punto máximo cuando se considera que la DGT ha creado una situación donde un objeto deshomologado puede seguir siendo obligatorio en carretera, dependiendo únicamente de la fecha de compra y de que el conductor conserve su documentación. Literalmente, la ley dice: “Tu baliza no es válida, pero úsala igual, y guarda los papeles por si acaso”.

Conclusión: la DGT entre la burocracia y la seguridad

El hilo de @pedro_falan deja claro un mensaje: la decisión de la DGT es un ejemplo de política pública incomprensible, donde la incoherencia normativa, el impacto económico y los riesgos de seguridad se entrelazan en un cóctel de confusión.

  • Contradicción oficial: balizas deshomologadas que pueden usarse.
  • Impacto económico: IVA no devuelto, inventario de fabricantes atrapado y distribuidores confundidos.
  • Riesgos de seguridad: dispositivos que podrían no cumplir su función.
  • Responsabilidad legal: depende de la documentación que guarde cada conductor.

En definitiva, la DGT ha logrado algo que pocos organismos consiguen: convertir un pequeño dispositivo de seguridad vial en un enigma administrativo y en un desafío para abogados, contables y conductores por igual.

Y mientras tanto, los conductores se preguntan: ¿deberíamos seguir confiando en estas “lucecitas inútiles” o empezar a usar linternas de feria para señalizar averías? La respuesta oficial sigue sin llegar, pero el hilo de @pedro_falan sirve como advertencia, guía práctica y, sobre todo, recordatorio de que en España la seguridad vial puede ser luminosa… pero también confusa.

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