La Generalitat de Catalunya impone el uso exclusivo del catalán en cánticos e insultos de los aficionados en los estadios de fútbol

La Generalitat de Catalunya ha aprobado una medida pionera que obliga a todos los clubes de fútbol con sede en territorio catalán a garantizar que los cánticos, consignas y expresiones proferidas por los aficionados durante los encuentros se realicen exclusivamente en catalán. La normativa, que entra en vigor de forma inmediata para la presente temporada 2025-2026, afecta tanto a expresiones de ánimo como a insultos dirigidos a rivales, árbitros o jugadores, y representa un paso decisivo en la normalización lingüística del ámbito deportivo de masas.

La consellera de Cultura y Lengua, Montserrat Tura i Puig, ha defendido la iniciativa como “una obligación ineludible para preservar la cohesión identitaria y lingüística en los espacios públicos de mayor concurrencia colectiva”. Según fuentes del Departament de Cultura, la medida busca evitar que el castellano, idioma mayoritario en algunos sectores de las gradas, continúe erosionando el predominio del catalán en un contexto que genera millones de interacciones verbales cada fin de semana.

Antecedentes de la normativa

La decisión llega tras años de observación por parte de la Oficina de Normalización Lingüística de la Generalitat, que ha monitorizado más de 1.200 partidos en categorías profesionales y semiprofesionales desde 2022. Los informes internos revelan que, en estadios como el Camp Nou, el RCDE Stadium o el Montilivi, hasta un 47% de los cánticos coralmente entonados contenían expresiones en castellano, especialmente en momentos de alta tensión emocional como derbis o eliminatorias.

Expertos del Institut d’Estudis Catalans han advertido repetidamente que la persistencia de insultos en castellano en las gradas constituye “una forma sutil pero persistente de minorización lingüística”, comparable a prácticas que en décadas pasadas afectaron a otros ámbitos como la educación o la administración pública. La Generalitat considera que los estadios de fútbol, con capacidad para congregar entre 20.000 y 99.000 personas por encuentro, representan el último gran espacio público donde el catalán no ha alcanzado aún la hegemonía deseada.

La medida se enmarca en la Ley 1/1998, de Política Lingüística, actualizada en 2024 con la incorporación de disposiciones específicas para “entornos de alta emocionalidad colectiva”. Fuentes cercanas al Govern aseguran que la redacción final de la norma fue consensuada con representantes de la Federació Catalana de Futbol y con delegados de seguridad de los Mossos d’Esquadra, quienes velarán por su cumplimiento efectivo.

Reacciones institucionales y de los clubes

El FC Barcelona ha emitido un comunicado institucional en el que manifiesta su “compromiso absoluto con la lengua propia de Catalunya” y anuncia que pondrá en marcha campañas en las peñas para adaptar los repertorios tradicionales. “El Camp Nou siempre ha sido un espacio de expresión identitaria; ahora lo será aún más”, ha declarado el vicepresidente institucional, Oriol Giralt.

Por su parte, el RCD Espanyol ha mostrado una posición más cauta. Fuentes del club perico indican que “se estudiarán las implicaciones prácticas”, aunque reconocen que “la normativa autonómica es de obligado cumplimiento”. En privado, directivos blanquiazules admiten preocupación por posibles tensiones en la grada de animación, donde los cánticos en castellano han sido históricamente predominantes.

La Lliga de Futbol Professional ha confirmado que acatará la disposición en todos los encuentros disputados en territorio catalán, aunque ha solicitado al Govern “criterios claros de aplicación” para evitar interpretaciones subjetivas por parte de los árbitros o coordinadores de seguridad. La Real Federación Española de Fútbol, por su lado, mantiene silencio oficial mientras analiza posibles recursos ante instancias superiores.

Declaraciones de expertos y autoridades

El catedrático de Sociolingüística de la Universitat de Barcelona, Jordi Solé i Camardons, ha calificado la medida de “histórica”. “Estamos ante un cambio de paradigma: por primera vez, una administración autonómica regula no solo el uso administrativo o educativo de la lengua, sino también su expresión espontánea en contextos de pasión colectiva. Esto podría tener repercusiones en toda Europa durante las próximas décadas”, ha afirmado.

Desde la Plataforma per la Llengua, su presidente, Òscar Escuder, ha destacado: “Los insultos en catalán no solo son más auténticos desde el punto de vista identitario, sino que contribuyen a reforzar el tejido social en torno a nuestra lengua. Es un avance que ningún demócrata debería cuestionar”.

Un portavoz anónimo de la Conselleria de Interior ha añadido que los Mossos d’Esquadra dispondrán de equipos lingüísticos especializados en las cabinas de control de los estadios. “Si detectan cánticos o insultos en castellano de forma coral y sostenida, se procederá a la identificación de los sectores implicados y a la apertura de expedientes administrativos”, ha explicado.

Impacto y consecuencias previstas

Diversos analistas coinciden en que esta normativa marca un antes y un después en la historia del fútbol catalán. Comparado con hitos como la prohibición de cánticos racistas en la década de 2010 o la erradicación progresiva de expresiones homófobas, el requisito lingüístico exclusivo representa “el paso definitivo hacia la soberanía expresiva plena en los recintos deportivos”.

Se estima que, de cumplirse estrictamente, el cambio podría afectar a más de 3,5 millones de expresiones verbales por temporada solo en Primera y Segunda División. Expertos del Observatori de la Llengua Catalana proyectan un incremento del 62% en el uso efectivo del catalán en las gradas en un plazo de tres años, datos que equiparan esta iniciativa a las grandes campañas de normalización lingüística de los años 80 y 90.

Entre las consecuencias más graves que se barajan figuran posibles sanciones económicas a los clubes por incumplimiento (hasta 150.000 euros por partido reincidente), suspensiones parciales de gradas y, en casos extremos, la repetición de encuentros si se acredita “vulneración sistemática de la cohesión lingüística”. Algunos sectores jurídicos ya anticipan recursos ante el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya y, eventualmente, ante el Tribunal Constitucional.

Perspectivas de futuro

La Generalitat ha anunciado que, en paralelo a la entrada en vigor de la norma, se pondrá en marcha un Programa de Asesoramiento Lingüístico para Aficiones que ofrecerá traducciones oficiales y adaptaciones creativas de los cánticos más populares. “Queremos facilitar la transición para que nadie se sienta excluido, pero sin renunciar al objetivo central: que el catalán sea la única lengua audible en los estadios catalanes”, ha concluido la consellera Tura.

Por el momento, el Govern mantiene la incógnita sobre si la medida se extenderá a otros deportes de masas o a eventos culturales al aire libre. Lo que resulta incuestionable es que, a partir de esta temporada, cada grito, cada insulto y cada celebración en un campo de fútbol catalán llevará implícita una dimensión lingüística de enorme trascendencia histórica.

El fútbol catalán entra así en una nueva era, donde la pasión por los colores ya no puede separarse de la defensa intransigente de la lengua propia. Queda por ver si esta apuesta fortalecerá realmente la identidad colectiva o generará resistencias inesperadas en un ámbito tan visceral como el de las gradas. El tiempo, y los próximos derbis, serán los jueces definitivos.

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