En un giro inesperado para la tradición, la estadística y la conversación de sobremesa, un informe de elaboración compleja y conclusiones sencillas ha sacudido el panorama sociocultural del país: la mayoría de mujeres declara una preferencia clara por el rey Baltasar frente a Melchor y Gaspar, motivada —según el documento— por “atributos inigualables que trascienden lo puramente simbólico”. El estudio, presentado en una sala con café frío y gráficos demasiado seguros de sí mismos, ha provocado debates, editoriales, hilos interminables y al menos tres tertulias en las que nadie había leído el informe.
El trabajo, firmado por el Instituto de Tendencias Tradicionales Aplicadas (ITTA), se realizó a partir de encuestas realizadas “en contextos reales”, como cabalgatas, colas para el roscón y conversaciones aparentemente inocentes sobre quién trae mejores regalos. A la pregunta directa —“Si tuviera que elegir, ¿qué rey le resulta más atractivo?”—, Baltasar se impuso con holgura. Los investigadores aclaran que el término “atractivo” no se limita a lo físico, sino que engloba presencia, coherencia narrativa, seguridad en el desfile y una capacidad ampliamente reconocida para sostener la mirada mientras saluda sin perder la compostura.
Atributos que no caben en un camello
Según el informe, los llamados “atributos inigualables” de Baltasar se dividen en cinco categorías: porte, constancia, elegancia funcional, carisma silencioso y una serenidad que, en palabras del documento, “no necesita confirmación externa”. Mientras Melchor destaca por la experiencia y Gaspar por una simpatía algo desbordada, Baltasar habría logrado un equilibrio que el estudio define como “madurez escénica”. En términos técnicos, se trataría de alguien que no corre, no tropieza y no improvisa sonrisas: las administra.
Una de las gráficas más comentadas —una curva ascendente que termina en una corona perfectamente alineada— refleja cómo la percepción positiva de Baltasar aumenta con la edad de las encuestadas. “No es un flechazo”, explican los autores, “es una preferencia que se consolida”. En otras palabras, no se trata de impacto inmediato, sino de una apreciación que se vuelve más firme cuanto más se observa la constancia del personaje año tras año.
El efecto Baltasar en la tradición
La tradición de los Reyes Magos, lejos de ser un bloque inmóvil, se reinterpreta con cada generación. El estudio sostiene que Baltasar encarna una modernización discreta del relato: mantiene la solemnidad, pero evita el exceso; participa sin eclipsar; lidera sin subrayarlo. “No necesita explicar quién es”, dice el informe con una seriedad impropia de un documento sobre cabalgatas. “Se nota”.
Este fenómeno, bautizado por el ITTA como “efecto Baltasar”, tendría consecuencias prácticas. En municipios donde el rey negro encabeza el tramo final del desfile, se registran —siempre según el estudio— mayores niveles de atención sostenida, menos distracciones y un silencio respetuoso que solo se rompe para aplaudir con cierta intensidad contenida. No es ruido: es aprobación.
Testimonios que parecen inventados pero no lo son
El Diario ASDF ha tenido acceso a algunos testimonios incluidos en el anexo del informe. “No sabría decir por qué”, afirma una encuestada de 42 años, “pero Baltasar transmite seguridad. No promete más de lo que puede cumplir, y eso se agradece”. Otra participante, de 29 años, señala que “hay algo en cómo avanza, en cómo saluda, que resulta convincente. No se esfuerza”. Para los investigadores, esa falta de esfuerzo aparente es, paradójicamente, uno de los mayores atractivos.
Incluso entre quienes se declaran tradicionalistas, la preferencia aparece con naturalidad. “Siempre fui de Melchor”, confiesa una mujer de 57 años, “pero con el tiempo te das cuenta de que Baltasar no cambia. Está ahí, igual, cada año. Eso pesa”. El informe evita interpretar estos comentarios en clave romántica y los sitúa en el terreno de la percepción social, un ámbito que, según recuerdan, “no es menos serio por tratar temas aparentemente ligeros”.
Reacciones oficiales y oficiosas
Las reacciones no se han hecho esperar. Desde asociaciones de belenistas hasta expertos en protocolo, todos han querido decir algo. Un portavoz no identificado del Consejo Nacional de Cabalgatas ha pedido “prudencia” y ha recordado que “los Reyes son un conjunto”. Sin embargo, ha admitido que “es innegable que Baltasar tiene una presencia muy valorada”.
En redes sociales, el debate ha oscilado entre el entusiasmo contenido y la indignación performativa. Algunos usuarios acusan al estudio de “romper la magia”, mientras otros celebran que “por fin se diga lo que se comenta en voz baja desde hace años”. El hashtag #AtributosInigualables llegó a ser tendencia durante 47 minutos, lo suficiente como para que nadie lo olvide y nadie lo recuerde del todo bien.
Análisis de expertos que parecen saber de lo que hablan
Para entender el fenómeno, el ITTA consultó a sociólogas, historiadoras y especialistas en narrativa simbólica. La conclusión común es que Baltasar representa una figura de autoridad tranquila, un concepto cada vez más valorado en tiempos de ruido. “No es grandilocuente”, explica una de las expertas citadas. “Es fiable. Y la fiabilidad, hoy, seduce”.
El estudio subraya que no hay contradicción entre tradición y preferencia. “Elegir no implica excluir”, reza una de las frases más subrayadas del documento. Melchor y Gaspar mantienen su papel esencial, pero Baltasar habría logrado un estatus particular, una especie de consenso tácito que no necesita proclamarse.
Consecuencias prácticas: más allá del desfile
Algunos ayuntamientos ya se preguntan si esta preferencia mayoritaria debería reflejarse en decisiones logísticas: ubicación en el desfile, tiempo de saludo, incluso el orden de aparición en los carteles. El ITTA se limita a recomendar “escuchar sin sobreactuar”. “La tradición se sostiene mejor cuando no se la empuja”, concluye el informe, en una frase que nadie pidió pero que muchos citarán.
En el ámbito doméstico, el impacto es más sutil. Conversaciones familiares, bromas repetidas y una cierta complicidad compartida parecen confirmar que la preferencia por Baltasar se ha instalado como un hecho asumido. No se discute con vehemencia; se comenta con media sonrisa.
Una preferencia que no caduca
El estudio cierra con una proyección a diez años vista. Según sus modelos —que nadie ha revisado pero todos respetan—, la preferencia por Baltasar no solo se mantendrá, sino que se estabilizará como una constante cultural. “No es una moda”, insisten los autores. “Es una apreciación madura”.
En definitiva, la noticia no es que Baltasar guste más, sino cómo gusta: sin aspavientos, sin necesidad de explicaciones largas, con esa combinación de firmeza y discreción que el informe resume como “atributos inigualables”. El Diario ASDF, fiel a su vocación de informar con rigor sobre lo improbable, seguirá atento a cualquier novedad en este campo, especialmente si incluye gráficos convincentes y conclusiones imposibles de discutir sin quedar mal.
Porque, al final, hay consensos que no se votan. Simplemente se forman. Y este, al parecer, avanza con paso seguro, corona recta y saludo medido, como si llevara siglos practicándolo.
