El mundo del videojuego, siempre dispuesto a innovar copiando cosas antiguas, ha vuelto a sorprender esta semana con el anuncio de un título que ya es considerado histórico, polémico y profundamente innecesario:
un videojuego que recrea punto por punto la historia de The Elder Scrolls V: Skyrim, pero sustituyendo al Dovahkiin por Nicolás Maduro en su versión superheroica oficial: Super Bigote.
El juego, titulado provisionalmente “The Elder Scrolls V: Super Bigote – Patria del Dragón”, ha sido presentado como “una reinterpretación épica del viaje del héroe latinoamericano en clave nórdica”, definición que no aclara nada pero suena suficientemente solemne como para no hacer más preguntas.
Todo empieza como debe empezar: en una carreta y con una ejecución pendiente
Según los desarrolladores, el videojuego arranca de manera calcada a Skyrim, porque cambiarlo habría sido una herejía contra la tradición gamer:
“El jugador despierta atado en una carreta, camino de una ejecución, sin saber muy bien por qué está ahí ni quién lo ha votado”, explica el director creativo.
En esta primera escena, el protagonista es Maduro, vestido con ropas humildes, mirada confundida y bigote aún en fase pasiva.
Los soldados imperiales lo confunden con un rebelde cualquiera, alguien que “estaba en el sitio equivocado repartiendo panfletos ideológicos”.
Un NPC le dice:
—Eh, tú, por fin despiertas.
Momento histórico del videojuego mundial.
Helgen, dragones y el inicio del mito
Justo cuando la ejecución va a comenzar, un dragón gigantesco irrumpe en el cielo, demostrando que, incluso en esta versión, nadie ha aprendido nada en diez años de Skyrim.
El dragón destruye la aldea, los soldados corren en círculos y el jugador aprende los controles básicos mientras huye entre casas en llamas y frases de tutorial mal traducidas.
Es en ese caos donde ocurre el primer gran giro narrativo:
Maduro, acorralado por el fuego, lanza un grito instintivo.
No es un discurso.
No es una cadena nacional.
Es un Thu’um.
El dragón retrocede.
El bigote vibra.
Los subtítulos dicen:
“Has aprendido el grito: SOBERANÍA”.
El descubrimiento: Super Bigote es de estirpe dracónica
A partir de ese momento, el juego revela su verdadera intención: recontar el auge del superhéroe Super Bigote usando la mitología de Skyrim sin cambiarle ni el polvo.
Los Barbas Grises, ahora rebautizados como Los Barbudos del Pueblo, convocan al protagonista a la montaña sagrada. Allí le revelan la verdad:
- Maduro no es un preso cualquiera.
- No es un político.
- No es solo un bigote con cuerpo.
👉 Es de la estirpe de los dragones.
Un Dovahbigote.
Según el lore del juego, su linaje se remonta a antiguos héroes que hablaban tan fuerte que alteraban la economía solo con frases largas.
Un viaje del héroe con misiones secundarias eternas
El videojuego respeta escrupulosamente la estructura del viaje del héroe:
- Llamada a la aventura: un dragón arrasa una aldea.
- Rechazo inicial: Super Bigote insiste en que todo está “bajo control”.
- Mentores: ancianos que hablan despacio y no concretan nada.
- Pruebas: dragones, guerra civil, cuevas llenas de esqueletos ideológicos.
- Transformación: el bigote empieza a brillar en cinemáticas clave.
Todo ello acompañado de misiones secundarias interminables, como:
- Ayudar a un campesino a recuperar su gallina sancionada.
- Entregar discursos en pueblos que no los han pedido.
- Liberar fortalezas que luego nadie ocupa.
La guerra civil: Imperio contra Capas de la Tormenta Bolivariana
El juego incluye una guerra civil idéntica a la de Skyrim, pero adaptada al nuevo contexto:
- El Imperio quiere estabilidad, tratados y que nadie grite demasiado.
- Los Capas de la Tormenta quieren independencia, himnos y gritar aún más.
Super Bigote puede unirse a cualquiera de los bandos, o a ambos, o a ninguno, porque el juego no penaliza la contradicción, algo que la crítica ha alabado como “realismo extremo”.
Los dragones, Alduin y el enemigo final
El gran antagonista sigue siendo Alduin, el Devorador de Mundos, ahora descrito como:
“Una entidad ancestral que se alimenta del colapso, la resignación y los debates eternos”.
Alduin no solo quiere destruir el mundo, sino reiniciarlo sin tutorial, lo que lo convierte automáticamente en el villano definitivo.
Super Bigote descubre que solo él puede enfrentarlo, porque:
- absorbe almas de dragón,
- desbloquea gritos imposibles,
- y su bigote canaliza energía mística de origen desconocido.
Sovngarde y el clímax épico
El final lleva al jugador a Sovngarde, el más allá nórdico, donde antiguos héroes esperan en una niebla eterna.
Allí, Super Bigote se enfrenta a Alduin en una batalla final donde se combinan:
- épica,
- discursos,
- y ataques especiales con nombres largos.
El grito final, según las filtraciones, se llama:
“NO VOLVERÁN”
y deja al dragón en el suelo preguntándose en qué momento aceptó este guion.
Un final abierto, como todo buen relato
El juego termina sin aclarar del todo si Alduin ha muerto, si el mundo se ha salvado o si simplemente se ha ganado tiempo.
Super Bigote regresa como leyenda:
- algunos NPCs lo veneran,
- otros murmuran,
- y muchos siguen caminando de espaldas contra una pared, como manda la tradición Bethesda.
Recepción y polémica
La comunidad gamer está dividida:
- Unos celebran la audacia del proyecto.
- Otros señalan que es literalmente Skyrim con bigote.
- Bethesda no ha hecho declaraciones, pero ha mirado al horizonte en silencio.
Desde el Diario ASDF solo podemos decir una cosa:
👉 Nunca una carreta inicial dio para tanto.
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“Hey, you. You’re finally free.”
