El Consejo de Ministros ha concedido este martes un indulto parcial a las cinco mujeres y un hombre condenados por coacciones graves y obstrucción a la justicia. Tras nueve meses en régimen de tercer grado, las sindicalistas de la CNT recuperan la plena libertad, mientras el propietario de la pastelería La Suiza sigue afrontando las consecuencias del cierre de su negocio y una indemnización pendiente de más de 150.000 euros.

Gijón, 1 de abril de 2026. El Gobierno ha aprobado el indulto a las conocidas como Las seis de La Suiza, un grupo de sindicalistas de la CNT que fueron condenadas a tres años y medio de prisión por una campaña sostenida de presión contra el dueño de una pastelería en Gijón. Los hechos, que se remontan a 2016 y 2017, incluyeron concentraciones diarias, pasquines acusadores y una atmósfera de hostigamiento que, según la sentencia ratificada por el Tribunal Supremo, obligó al empresario a cerrar su establecimiento. Fuentes cercanas al caso aseguran que este indulto marca un precedente de enorme trascendencia para el ejercicio de la acción sindical en España.

El origen del conflicto: una trabajadora, un embarazo y un altercado

Todo comenzó en junio de 2016 en la Pastelería La Suiza, un establecimiento tradicional del barrio gijonés. Una empleada embarazada denunció sobrecarga laboral, impago de horas extras y vacaciones, además de supuestas humillaciones. La situación se agravó cuando la mujer, que alegaba ansiedad y estrés, solicitó una baja por riesgo de aborto. Según los hechos probados en la sentencia, su pareja acudió al local visiblemente alterado y protagonizó un enfrentamiento con el propietario, José Álvarez, que terminó con daños en un armario congelador y una denuncia por amenazas.

La trabajadora abandonó su puesto y contactó con la Confederación Nacional del Trabajo (CNT). El sindicato intentó negociar una salida digna: una indemnización de 6.000 euros y la retirada de la denuncia contra la pareja. Ante la negativa del empresario, se inició una campaña de movilizaciones que duró varios meses. Concentraciones frente al local, pancartas, reparto de pasquines y difusión en redes sociales de acusaciones de acoso laboral y sexual —denuncias que, cabe recordar, fueron archivadas— crearon, según el juez Lino Rubio Mayo, un “clima insostenible de inquietud, intranquilidad e inseguridad” no solo para el dueño y su familia, sino también para el resto de trabajadores y clientes.

La sentencia: coacciones graves y obstrucción a la justicia

En enero de 2021 se celebró el juicio. El Juzgado de lo Penal número 1 de Gijón condenó a seis sindicalistas —cinco mujeres y un hombre— a dos años de prisión por obstrucción a la justicia y un año y medio por coacciones graves. La pena total ascendía a tres años y seis meses para cada uno, además de una indemnización conjunta superior a los 150.000 euros al propietario, de los cuales la CNT fue declarada responsable civil subsidiaria.

El Tribunal Supremo ratificó la sentencia en junio de 2024, destacando que las acciones no constituyeron un mero ejercicio de libertad sindical, sino una “actuación concertada y orquestada” destinada a presionar al empresario hasta conseguir sus objetivos. La pastelería terminó cerrando sus puertas, un hecho que el alto tribunal vinculó directamente al daño económico y moral causado por las protestas.

En julio de 2025, las seis personas ingresaron voluntariamente en el Centro Penitenciario de Asturias. Apenas una semana después obtuvieron el tercer grado, lo que les permitió cumplir la condena en régimen de semilibertad: solo debían pernoctar en prisión y podían pasar los fines de semana en libertad.

El indulto: una decisión controvertida que divide a la sociedad

Este martes, el Consejo de Ministros, a propuesta del Ministerio de Trabajo y Economía Social, ha aprobado un indulto parcial. La medida anula la pena de prisión pendiente, pero mantiene intactas las responsabilidades económicas. El Gobierno defiende que la condena era “inapropiada en una democracia” y que las acciones se enmarcan en la “legitimidad de la acción sindical”.

Diversas voces del mundo sindical han celebrado la decisión. “Hacer sindicalismo no es un delito”, ha declarado una fuente próxima al Ministerio, que ha preferido mantener el anonimato. Por su parte, el empresario y su familia han recibido la noticia con consternación. “Después de diez años de calvario judicial, ver cómo quienes nos acosaron salen en libertad sin haber reparado completamente el daño es difícil de digerir”, ha señalado una fuente cercana al afectado.

Expertos consultados por este diario coinciden en que este indulto podría tener repercusiones históricas. El catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Oviedo, doctor Manuel Fernández, ha advertido: “Estamos ante un punto de inflexión. Si la presión sindical sistemática se considera ahora excusable mediante indulto, el equilibrio entre derechos laborales y derechos de los empresarios se desestabiliza de forma preocupante para las próximas generaciones”.

Reacciones institucionales y sociales

El Sindicato CNT ha emitido un comunicado en el que celebra el indulto como “una victoria de la clase trabajadora” y recuerda que ninguna de las seis personas debería haber pisado la cárcel “por defender a una compañera”. Organizaciones feministas y de izquierda han convocado concentraciones de apoyo en Gijón y otras ciudades, destacando el carácter “ejemplarizante” de la medida.

En el lado opuesto, asociaciones de empresarios asturianos han expresado su “profunda preocupación”. “Este indulto envía un mensaje de impunidad que puede alentar futuras campañas de hostigamiento contra pequeños comercios”, ha declarado el presidente de la Federación de Comercio de Asturias en declaraciones recogidas por este medio.

Ciudadanos anónimos de Gijón consultados muestran opiniones divididas. Una vecina del barrio, que prefirió no identificarse, comentó: “Yo veía las concentraciones todos los días. Había gritos, petardos… No parecía una protesta normal. El pobre hombre terminó cerrando”. Otro residente, en cambio, defendió: “Las trabajadoras tienen derecho a defenderse. Si el empresario no hubiera actuado mal, nada de esto habría pasado”.

Análisis: ¿un antes y un después en la historia del sindicalismo español?

Este caso ha sido comparado por algunos analistas con hitos históricos de la lucha obrera, como las movilizaciones de los años 70 o incluso con conflictos emblemáticos de principios del siglo XX. Sin embargo, otros lo sitúan más cerca de episodios de tensión entre libertad de expresión y derecho al honor y a la propiedad privada.

La profesora de Historia del Derecho de la Universidad Complutense, doctora Laura Martínez, ha señalado en un informe preliminar: “El indulto a Las seis de La Suiza podría equipararse, en su magnitud simbólica, a las amnistías laborales de la Transición, aunque con matices muy diferentes. Estamos ante un debate que trasciende lo jurídico y entra de lleno en lo político: ¿dónde termina la legítima protesta y comienza el acoso intolerable?”.

El hecho de que las acusaciones de acoso sexual y laboral contra el empresario fueran archivadas añade una capa adicional de complejidad. La sentencia insistió en que las movilizaciones no se limitaron a informar, sino que buscaron “presionar” de forma “desproporcionada” hasta lograr la claudicación del afectado.

Consecuencias a largo plazo

Más allá de la libertad recuperada por las seis sindicalistas, el caso deja interrogantes abiertos. La indemnización de más de 150.000 euros sigue vigente y deberá ser satisfecha. La pastelería La Suiza ya no existe como tal, y su propietario ha tenido que reinventarse en un sector especialmente vulnerable como es el comercio tradicional.

Fuentes judiciales consultadas advierten que este indulto parcial, al que se opuso el tribunal sentenciador, podría generar un efecto llamada. “En los próximos meses veremos si se multiplican las solicitudes de indulto en casos similares de coacciones en el ámbito laboral”, ha indicado un magistrado con experiencia en derecho penal económico.

El Ministerio de Trabajo, por su parte, ha insistido en que la medida refuerza “el derecho a la huelga, la movilización y la organización de las personas trabajadoras”. Sin embargo, desde sectores empresariales se reclama una reforma legislativa que delimite con mayor claridad los límites de la acción sindical para evitar que situaciones como esta se repitan.

Cierre

Hoy, 1 de abril de 2026, Las seis de La Suiza abandonan formalmente cualquier restricción penitenciaria y regresan a su vida cotidiana. El indulto pone fin a un proceso judicial que ha durado casi una década, pero abre un debate que, con toda probabilidad, marcará el futuro de las relaciones laborales en España durante los próximos años.

¿Se trata de un triunfo del sindicalismo o de un mensaje de debilidad ante el acoso organizado? ¿Protege el Gobierno el derecho a protestar o erosiona la confianza en el Estado de Derecho? Las respuestas, como siempre en casos de esta envergadura, no son unánimes. Lo que sí parece claro es que el caso de la pastelería La Suiza de Gijón ya forma parte de la historia reciente de nuestro país, y que sus consecuencias seguirán generando controversia mucho tiempo después de que las seis sindicalistas hayan recuperado su plena libertad.

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