Madrid. — El panorama literario español ha vivido esta semana un acontecimiento que nadie había pedido, pero que aun así ha llegado: Leire Díez, conocida en círculos políticos y mediáticos como “la fontanera del PSOE”, ha anunciado la publicación de su autobiografía bajo un título que ya ha pasado directamente a los manuales de filología como amenaza real: “La fontanera del PSOE: Istorias de mi bida”.
Desde el primer momento, la autora ha querido dejar claro un aspecto fundamental para la correcta comprensión de la obra: el título está mal escrito a propósito. No es una errata, no es culpa de la imprenta, no es un fallo del corrector automático ni un sabotaje de la derecha mediática. Es una decisión artística consciente, reflexionada y, según fuentes próximas a la autora, “valiente”.
“Es así. Istorias con I latina y bida con B. El que no lo entienda, que lea menos y sienta más”, habría explicado Díez durante la presentación informal del libro en un bar cercano al Congreso, con café frío y tortilla reseca.
Un título que resume una trayectoria
El libro, según la propia editorial —una pequeña imprenta que hasta ahora se dedicaba a manuales de fontanería doméstica y agendas sindicales—, pretende ser “un relato humano, íntimo y profundamente político” de la trayectoria de Leire Díez dentro de las cloacas… perdón, las tuberías internas del partido.
El uso deliberado de una ortografía cuestionable no es casual. Según el prólogo, escrito por alguien que prefirió firmar solo con iniciales “por higiene personal”, el título refleja “la autenticidad del relato, la cercanía al pueblo y el desprecio consciente por las normas impuestas desde arriba, incluidas las de la RAE”.
Desde el PSOE, sin embargo, se han apresurado a aclarar que el libro no representa la posición oficial del partido en materia de ortografía, y que siguen considerando que la “H” es opcional solo en contextos muy concretos, como los mensajes de WhatsApp a partir de las dos de la mañana.
¿Quién es la fontanera?
Para los lectores menos familiarizados con el término, una fontanera política no arregla grifos, sino problemas. Problemas internos, problemas externos, problemas que oficialmente no existen y problemas que es mejor no dejar por escrito.
En “Istorias de mi bida”, Leire Díez se define a sí misma como “una trabajadora incansable del silencio”, alguien que ha pasado años “desatascando situaciones” y “cerrando fugas narrativas” dentro del partido.
“Mientras otros daban ruedas de prensa, yo apretaba tuercas”, escribe en el capítulo tres, titulado “Cuando el lavabo rebosa, nadie pregunta quién cagó”.
El libro promete desvelar cómo funciona realmente el engranaje interno del PSOE, aunque lo hace de una manera peculiar: mencionando muchos “procesos”, “momentos”, “contextos” y “sensaciones”, pero sin concretar jamás nada verificable.
Un contenido que dice mucho sin decir nada
A lo largo de sus más de 400 páginas, la autora narra su vida política desde los inicios, cuando “solo quería ayudar”, hasta convertirse en una figura clave del aparato invisible.
La obra está estructurada en capítulos breves, con títulos que oscilan entre lo emocional y lo directamente confuso:
- “Yo no mandaba, pero todos me escuchaban”
- “No eran cloacas, eran sótanos”
- “Aquello no fue una operación, fue una conversación”
- “Me dijeron que no apuntara nada”
Cada capítulo mezcla anécdotas personales con reflexiones profundas sobre el poder, la lealtad y la importancia de no usar nunca el correo corporativo para nada comprometido.
Según críticos que ya han tenido acceso al manuscrito, el libro consigue algo extraordinario: hablar durante páginas enteras sin que quede claro de qué se está hablando, una habilidad muy valorada en determinados ámbitos políticos.
El PSOE, incómodo pero orgulloso
La reacción oficial del PSOE ha sido medida. Desde Ferraz aseguran que respetan “la libertad creativa” de Leire Díez, pero recuerdan que el libro es una iniciativa “estrictamente personal”.
En privado, sin embargo, varias fuentes admiten cierta incomodidad, especialmente por el subtítulo y por la insistencia de la autora en autodenominarse “fontanera”, un término que el partido prefiere sustituir por expresiones como “gestora de dinámicas internas no públicas”.
Aun así, algunos cargos reconocen que el libro puede ser útil.
“Si alguien quiere entender cómo funciona el PSOE, este libro no le ayudará, pero al menos le entretendrá”, afirma un diputado socialista bajo anonimato y con la mirada perdida.
La polémica ortográfica
Más allá del contenido político, lo que ha generado mayor debate es la ortografía del título. En redes sociales, lingüistas, profesores de primaria y correctores de estilo han mostrado su preocupación.
La RAE, preguntada al respecto, se limitó a responder con un escueto:
“Preferimos no comentar.”
Desde el entorno de Leire Díez insisten en que la escritura incorrecta es una metáfora.
“Es una crítica al elitismo cultural. Si el poder escribe mal, también es poder”, explican.
Esta explicación no ha calmado a nadie, pero sí ha generado una inesperada corriente de apoyo entre personas que llevan años escribiendo “haber” por “a ver” y que ahora se sienten por fin representadas.
Presentaciones discretas y público fiel
La gira de presentación del libro será reducida y selectiva. No habrá grandes actos, sino encuentros pequeños, sin cámaras y con móviles apagados, fieles al espíritu de la autora.
En la primera presentación, celebrada en una sala sin ventanas, asistieron antiguos compañeros de partido, periodistas jubilados y al menos dos personas que nadie supo exactamente quiénes eran, pero que parecían muy interesados en que no se tomaran fotos.
Los ejemplares se vendieron rápidamente, aunque varios asistentes admitieron que lo compraban “por si acaso”.
Críticas literarias… relativas
La crítica especializada ha recibido el libro con cautela. Algunos destacan su honestidad emocional, otros su capacidad para no comprometer a nadie en concreto y muchos su valentía al declarar la guerra a la ortografía normativa.
Un crítico cultural lo resume así:
“No es una gran autobiografía, ni falta que le hace. Es un manual de supervivencia política escrito como si la sintaxis fuera un daño colateral.”
Un libro que nadie reconoce haber leído
Pese a las buenas ventas iniciales, se da una curiosa paradoja: todo el mundo habla del libro, pero casi nadie admite haberlo leído entero.
Muchos aseguran haberlo hojeado, otros haber leído “las partes importantes” y algunos simplemente haber visto capturas de frases subrayadas en grupos privados de WhatsApp.
Desde la editorial no parecen preocupados.
“Este libro no está hecho para ser leído, sino para estar”, explican. “En una estantería, en una mesa, en un despacho. Como aviso.”
Conclusión: una autobiografía muy de su tiempo
“La fontanera del PSOE: Istorias de mi bida” no es solo un libro. Es un síntoma. Un reflejo de una época en la que la política se escribe como se habla, se titula como se siente y se corrige solo si molesta demasiado.
Leire Díez ha conseguido lo que pocos logran: publicar una autobiografía que genera ruido sin necesidad de contar nada concreto, incomoda sin acusar y desafía a la RAE sin citarla.
En definitiva, un libro que, como la fontanería política, no pretende ser bonito, ni claro, ni correcto. Solo funcional. Aunque gotee.
Y si alguien se pregunta si habrá segunda parte, desde el entorno de la autora no lo descartan. El posible título ya circula:
“La fontanera del PSOE II: Aora ya lo saves”.
Pero eso, como todo en este libro, todavía no está confirmado… oficialmente.
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