Expertos en pancarta, asamblea eterna y geopolítica de bar publican un manual definitivo sobre la vida cotidiana venezolana sin haber pisado Venezuela desde nunca

Madrid / Caracas.– Un grupo de militantes comunistas españoles, con amplia experiencia en manifestaciones de fin de semana, asambleas que no concluyen y cafés tomados en bares con wifi, ha dado un paso al frente para resolver una de las grandes carencias informativas del planeta: explicar a los propios venezolanos cómo se vive realmente en Venezuela.

La iniciativa, presentada como un “ejercicio de solidaridad pedagógica internacional”, consiste en una serie de charlas, talleres, hilos en redes sociales y vídeos de quince minutos grabados en salones mal iluminados, donde activistas españoles detallan a ciudadanos venezolanos aspectos clave de su país que, según explican, “los venezolanos no han sabido interpretar correctamente por estar demasiado ocupados sobreviviendo”.

“Os están engañando sobre vuestra propia realidad”

El acto inaugural tuvo lugar en un centro social okupado de Lavapiés, con banderas, retratos de líderes latinoamericanos convenientemente idealizados y una mesa de cartón reciclado. Allí, el portavoz del colectivo organizador, presentado como analista popular de procesos bolivarianos, explicó el espíritu del proyecto:

“Hay mucha desinformación. Los venezolanos creen que viven mal, pero eso es porque no tienen el marco teórico adecuado. Nosotros sí lo tenemos”.

Según los organizadores, el problema principal de Venezuela no es económico, político ni social, sino narrativo. “Si cambias el relato, cambia la realidad”, afirmaron mientras repartían un dossier titulado Venezuela: guía práctica para entender que en realidad todo va bastante bien.

Clases magistrales desde el sofá

Los talleres se estructuran en módulos muy claros y prácticos. El primero, “Colas: tradición cultural y ejercicio comunitario”, explica que las largas filas para conseguir productos básicos no son un problema, sino una forma avanzada de socialización popular.

El segundo módulo, “Migrar es turismo prolongado”, redefine la emigración masiva como una experiencia enriquecedora financiada por el imperialismo para que los venezolanos “vean mundo”.

El tercer módulo, especialmente aplaudido, se titula “La inflación no existe si no la miras” y propone técnicas para relativizar el precio del pan mediante citas selectivas de Marx y gráficos dibujados a mano.

Venezolanos escuchan con respeto y ligera incredulidad

La iniciativa ha llegado a Venezuela a través de videollamadas, directos de Instagram y audios de Telegram. En ellos, ciudadanos venezolanos escuchan atentamente cómo personas con acento castellano les explican que no entienden bien su propio país.

“Es muy interesante”, comenta Luis, venezolano residente en Maracaibo. “Yo llevo años aquí, pero nunca había considerado que la falta de electricidad fuera en realidad una metáfora de la autosuficiencia energética”.

María, desde Valencia (Venezuela), asegura que el proyecto le ha abierto los ojos: “Siempre pensé que el salario no alcanzaba para nada, pero ahora sé que el problema es que consumo bajo parámetros capitalistas”.

Manual definitivo para opinar sin haber estado

Como complemento a las charlas, el colectivo ha publicado un manual de 300 páginas titulado Hablar de Venezuela con autoridad sin haber pisado Venezuela, donde se recogen frases clave para cualquier debate:

  • “Eso es culpa del bloqueo” (válida para cualquier tema).
  • “Antes estaban peor” (aunque no se sepa cuándo es “antes”).
  • “Eso no lo dicen los medios” (incluso si lo dicen).
  • “El pueblo está con el proceso” (aunque el pueblo no esté disponible para confirmarlo).

El libro incluye además un práctico glosario donde dictadura se redefine como democracia incomprendida y crisis humanitaria como fase compleja de transformación social.

Aplauso en redes, silencio en la realidad

En redes sociales, la iniciativa ha sido un éxito rotundo. Cientos de cuentas con banderas en el nombre y fotos de perfil en blanco y negro han celebrado el proyecto como un ejemplo de internacionalismo consciente.

“Por fin alguien explica la verdad a los venezolanos”, escribía un usuario desde su habitación en un piso compartido de Barcelona, mientras otro añadía: “Ellos viven allí, pero nosotros hemos leído mucho”.

Sin embargo, fuera de ese ecosistema digital, el impacto es más limitado. En Venezuela, muchos ciudadanos aseguran no haber notado cambios significativos tras recibir las explicaciones.

“Me explicaron que no hay escasez, solo mala distribución emocional”, cuenta José. “Pero el supermercado sigue igual”.

Próximos proyectos: cubanos, norcoreanos y marcianos

Animados por el éxito, los organizadores ya preparan nuevas ediciones del programa. Entre los próximos objetivos se encuentran explicar a los cubanos cómo funciona Cuba, a los norcoreanos por qué en realidad son libres y un ambicioso piloto para enseñar a los marcianos cómo se vive en Marte sin haber salido de Vallecas.

“Tenemos mucho conocimiento que el mundo necesita”, concluye el portavoz, ajustándose la bufanda con gesto grave. “No podemos quedarnos callados solo porque la realidad insista en contradecirnos”.

Desde el Diario ASDF celebramos este intercambio cultural tan particular, en el que unos explican y otros escuchan, aunque ninguno termine del todo convencido. Porque si algo ha quedado claro, es que no hay nada más universal que explicar a los demás cómo es su propia vida.

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