Redacción Política | Diario ASDF
Madrid.— El Partido Socialista Obrero Español vivió este martes una de esas jornadas que en la sede de Ferraz se describen internamente como “históricas, necesarias y con café de máquina malo”, después de que un amplio grupo de mujeres socialistas decidiera alzar la voz, carraspear colectivamente y pedir, ya sin metáforas ni documentos en PDF de 47 páginas que nadie lee, que la protección de las víctimas de presunto acoso sexual pase a ocupar el centro real de la acción política interna del partido.
La escena, según testigos presenciales, fue solemne. Varias militantes, cargos intermedios, asesoras, diputadas y una señora que pasaba por allí porque confundió la puerta con la de una gestoría, coincidieron en un mensaje claro: “los protocolos están muy bien, pero estaría mejor usarlos”. La frase, que ya circula en camisetas y tazas conmemorativas, resume el espíritu de una intervención que ha sacudido los cimientos emocionales del PSOE, aunque no tanto como para mover un archivador.
El protocolo: ese gran desconocido
En su comparecencia conjunta, las mujeres socialistas recordaron que el partido dispone desde hace años de protocolos internos contra el acoso sexual y por razón de sexo, unos documentos “robustos, bien encuadernados y con portada seria”, pero que, según denunciaron, en demasiadas ocasiones funcionan como los extintores del metro: tranquilizan saber que están ahí, pero nadie sabe muy bien cómo usarlos ni dónde están exactamente.
“Tenemos protocolos excelentes, de esos que ganarían premios si existiera el Festival de Cine Administrativo de San Sebastián”, explicó una dirigente socialista con tono grave. “El problema es que cuando una víctima da el paso, el protocolo se pone nervioso, empieza a tartamudear y pide que le llamen más tarde”.
Desde el Diario ASDF hemos podido saber que algunos de estos protocolos han sido abiertos tan pocas veces que al hacerlo suenan, literalmente, como una bolsa de patatas. Otros siguen con el plástico original y una pegatina que dice “usar solo en caso de incendio reputacional”.
Casos “presuntos”, silencios muy reales
Las recientes informaciones sobre presuntos casos de acoso sexual en el entorno del partido han actuado como detonante. Las mujeres socialistas subrayaron la importancia de respetar la presunción de inocencia, pero también recordaron que la presunción de incomodidad, miedo y aislamiento de las víctimas suele ser bastante más que presunta.
“No estamos pidiendo hogueras en la plaza pública ni juicios sumarísimos con antorchas”, aclaró otra portavoz. “Estamos pidiendo algo revolucionario: que cuando una mujer denuncia, se la escuche, se la proteja y no se le recomiende, con cariño, que quizá lo mejor sea cambiar de agrupación, de despacho o de galaxia”.
El mensaje fue recibido con asentimientos solemnes, miradas al suelo y varios gestos de apuntar cosas en libretas que, según fuentes internas, suelen quedarse en el cajón “temas delicados, ya si eso”.
Poner a la víctima en el centro (pero en el centro de verdad)
Uno de los conceptos más repetidos durante el acto fue el de “situar a la víctima en el centro”. Desde ASDF podemos confirmar que se trata de un centro distinto al habitual, no ese centro metafórico donde se coloca todo en los discursos pero luego nadie pasa.
“Cuando decimos el centro, no hablamos de un PowerPoint”, insistieron. “Hablamos de apoyo psicológico inmediato, acompañamiento jurídico, confidencialidad real y la garantía de que denunciar no te convierta en el problema a gestionar”.
Varias intervinientes denunciaron que, en ocasiones, la prioridad parece ser proteger al partido de los titulares, no a las personas. “Es curioso”, señaló una militante veterana, “cuando hay una filtración fiscal, todo va rapidísimo. Cuando hay una denuncia de acoso, de repente el reloj se vuelve socialista y decide tomarse su tiempo”.
Aplicación “diligente”: una palabra grande
La exigencia de una aplicación “efectiva y diligente” de los protocolos fue otro de los ejes del discurso. Diligente, según el diccionario interno del PSOE, significa “antes de que se jubile la denunciante”.
“Queremos plazos claros, responsables identificables y consecuencias”, reclamaron. “No comisiones eternas que investigan tanto que acaban descubriendo el fuego o el pan con tomate”.
Algunas voces críticas recordaron que en el pasado ha habido expedientes que han avanzado a la velocidad de una transición ecológica, mientras que otros, curiosamente relacionados con luchas internas de poder, han volado como un Falcon con prisa.
Reacciones dentro del partido
La dirección del PSOE reaccionó con un comunicado en el que “valora, escucha, comparte la preocupación y se compromete a seguir comprometida con el compromiso”. El texto, de cuatro párrafos y ninguna frase concreta, fue recibido con alivio por los departamentos de comunicación, que respiraron tranquilos al comprobar que no se había prometido nada demasiado verificable.
Fuentes de Ferraz aseguraron al Diario ASDF que el partido “ya está trabajando” en reforzar los protocolos, lo que en jerga interna puede significar desde una revisión profunda hasta cambiar la portada del documento por una más moderna.
Un alto cargo, que pidió anonimato “porque este tema quema”, explicó: “Estamos totalmente a favor de proteger a las víctimas. Otra cosa es cómo, cuándo y sin molestar demasiado a nadie importante”.
El apoyo de la militancia (y el miedo en los pasillos)
En las agrupaciones locales, el debate ha sido intenso. Muchas militantes han aplaudido la iniciativa y han compartido experiencias personales, algunas de ellas precedidas de frases como “esto no lo he contado nunca” o “igual no debería decirlo, pero…”.
Otras, sin embargo, reconocen sentir miedo. “Denunciar sigue teniendo un coste”, explicó una joven afiliada. “No en el reglamento, pero sí en las miradas, los silencios y las oportunidades que dejan de aparecer mágicamente”.
En los pasillos del partido se percibe una mezcla de apoyo sincero y pánico estratégico. Nadie quiere quedar en el lado equivocado de la historia, pero tampoco ser el primero en abrir según qué melones.
Más allá del PSOE (pero empezando por casa)
Aunque el foco está en el PSOE, las mujeres socialistas insistieron en que este debate atraviesa a toda la política y a toda la sociedad. “No somos una excepción, pero sí tenemos una responsabilidad especial”, señalaron. “Porque no se puede ir dando lecciones fuera si dentro seguimos mirando al techo”.
El mensaje final fue claro, directo y sin adjetivos sobrantes: basta de gestos, basta de declaraciones tranquilizadoras y basta de convertir a las víctimas en daños colaterales de la estabilidad orgánica.
“Queremos un partido feminista también cuando es incómodo”, concluyeron, provocando un silencio denso, de esos que en política significan “esto va en serio”.
Desde el Diario ASDF seguiremos informando, con el rigor que nos caracteriza y la tranquilidad de saber que, pase lo que pase, siempre habrá un protocolo… esperando pacientemente a ser usado.
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