Han llegado los Justicieros. Han venido a poner orden. —Lady Cogollos.

Han venido a poner orden.
A limpiar las redes sociales de odiadores, desviados y personas que opinan mal. Según ellos, todos acabarán rindiendo cuentas ante la justicia, pagando indemnizaciones millonarias y pidiendo perdón en cómodos plazos imposibles. Algunos irán a la cárcel; otros perderán viñedos, solares y casas con alberca. Los que tengan suerte vivirán bajo un puente, con deudas de por vida y la certeza de haber sido corregidos por el bien común.

Ellos lo llaman justicia.
Nosotros lo contamos.

Estos son sus perfiles:

Está la Apasionada, especialista en amor absoluto y propiedad emocional retroactiva. Para ella, un hombre no decide, se desvía. Y cuando se desvía, hay que corregir el error histórico. Su misión es sencilla: borrar a la pareja equivocada del mapa psicológico —y si puede ser del físico, mejor— todo en nombre del amor verdadero, ese que no caduca ni acepta bloqueos.

Está el Artista del Daño, un alma sensible que no discute ideas porque ya ha encontrado algo más efectivo: fotos, direcciones y ese cosquilleo interno que aparece justo después de pulsar “publicar”. Él no disfruta, por supuesto. Solo se siente inexplicablemente satisfecho cuando imagina a la víctima mirando la pantalla con el estómago encogido. Justicia poética lo llaman algunos.

Está el Funcionario del Bien, guardián de bases de datos, héroe administrativo, dispuesto a sacrificar empleo, carrera y libertad por una causa superior: asustar al que consideran malo. No es abuso de poder, es pedagogía institucional. Y si todo empezó porque un hombre eligió a otra mujer, eso es solo un detalle romántico sin importancia.

Está la Visionaria, siempre un paso por delante del enemigo invisible. Cada día le espían el móvil, le roban fotos que casualmente ya estaban públicas y la persiguen con una tecnología tan avanzada que solo existe en su relato. Cuando alguien le señala la contradicción, ella lo aclara todo: también le han hackeado la lógica.

Y está el Pastor del Norte, intérprete ocasional de identidades ajenas, lanzador de palabras sueltas en euskera para dar ambiente, experto en intimidación folclórica. Su pasado real es irrelevante; lo importante es el personaje. Porque nada da más miedo que una amenaza mal pronunciada pero dicha con convicción.

Juntos forman el núcleo duro de los Justicieros de Twitter.
Diferentes talentos, una misma certeza inquebrantable.

Próximamente, en su diario de confianza: Diario ASDF.

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La cosa esta de la semana

«En un mundo donde todos toman la vida demasiado en serio, el Diario ASDF nos recuerda que apretar fuerte los dientes es la mejor forma de mantener la cordura.»

~ Atribuida a un anónimo lector del Diario ASDF, siglo XIV.

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