Redacción ASDF — Sección Política Imaginaria pero Muy Convencida
En una comparecencia solemne, con micrófonos bien alineados y semblantes que oscilaban entre la indignación histórica y el estupor administrativo, Podemos expresó este jueves su profundo malestar por una omisión que, según la formación, “no es menor, no es anecdótica y no es casual”: el rey no mencionó en su tradicional mensaje de Navidad a la república de Españistán, entidad política cuya existencia es discutida por geógrafos, constitucionalistas y el propio planeta Tierra, pero que, para Podemos, “es tan real como los sentimientos”.
La queja fue presentada como un asunto de Estado. O, en palabras del comunicado oficial, “como mínimo, de Estado alternativo”. El partido morado considera que el discurso navideño del monarca, emitido desde un salón con más banderas que enchufes, dejó fuera deliberadamente a una república que “representa a millones de ciudadanos que no saben que viven allí, pero que lo hacen en espíritu”.
Un silencio que duele más que un villancico mal cantado
“El rey habló de convivencia, de unidad, de respeto institucional, de los jóvenes, de los mayores y hasta del cambio climático, pero ni una sola palabra de Españistán”, denunció una portavoz visiblemente afectada. “Es un silencio ensordecedor. Un vacío retórico que solo puede interpretarse como una agresión simbólica”.
Según Podemos, la república de Españistán no solo existe, sino que “lleva años esperando un reconocimiento institucional mínimo”, como aparecer en un mapa escolar dibujado con ceras o ser mencionada al menos una vez en prime time durante una festividad señalada.
“El mensaje de Navidad es para todos los territorios reales, imaginarios, deseados y proyectados”, añadió la formación en una nota posterior. “Excluir a Españistán es una forma de negacionismo territorial”.
¿Qué es Españistán y por qué nadie lo sabe?
Españistán, según fuentes próximas al partido, es una república “posmoderna, inclusiva y profundamente simbólica” que existiría en un plano paralelo entre el BOE y Twitter. No tiene fronteras claras, pero sí muchas líneas rojas. No tiene himno oficial, aunque se tararea a menudo en asambleas. Y no tiene capital, porque “la capital es la gente”.
Un documento interno de Podemos define Españistán como “un espacio político-emocional donde caben todas las contradicciones siempre que apunten en la dirección correcta”. El mismo texto aclara que su sistema de gobierno sería una “democracia asamblearia cuántica”, en la que todas las decisiones se toman y no se toman a la vez.
A pesar de su aparente complejidad conceptual, desde el partido insisten en que “cualquiera puede entender Españistán si deja de intentar entenderlo”.
Reacciones dentro del partido: entre la perplejidad y la pedagogía
La reacción no se hizo esperar. Diversos dirigentes de Podemos acudieron a redes sociales para expresar su malestar con mensajes cuidadosamente indignados. Uno de ellos escribió: “Otro año más sin Españistán en el discurso del rey. Luego se preguntan por qué la gente desconfía de las instituciones”.
Otro fue más allá y señaló que “mencionar Españistán no cuesta nada, literalmente, porque no existe en el presupuesto”. Un tercer dirigente propuso que, si el rey no se siente cómodo citando repúblicas alternativas, “al menos podría guiñar un ojo o carraspear de forma significativa”.
Desde el área de pedagogía política del partido se anunció además la elaboración de un dosier explicativo para la Casa Real, titulado “Españistán: lo que es, lo que no es y por qué deberías mencionarlo igualmente”.
La Casa Real responde… o casi
Fuentes próximas a Zarzuela, consultadas por este diario, aseguran que el discurso navideño fue revisado “línea por línea” y que en ningún momento se contempló la inclusión de entidades no reconocidas por la ONU, la UE o el sentido común.
“Se valoró mencionar muchas cosas”, explicó una fuente bajo anonimato. “La inflación, la concordia, el futuro, incluso los langostinos. Pero Españistán no pasó el corte. No por nada, simplemente porque no estaba en la lista de cosas que existen”.
Desde la Casa Real subrayan que el mensaje navideño “no puede abarcar absolutamente todo”, y recuerdan que este año tampoco se mencionó Atlántida, la República Independiente de tu Cuñado ni el Reino de los Reyes Magos “más allá de lo estrictamente mágico”.
Expertos analizan la polémica
Varios analistas políticos han intentado arrojar luz sobre la controversia. Para el politólogo ficticio Anselmo Catedrales, la queja de Podemos responde a “una estrategia clásica de visibilización de lo invisible”.
“Españistán es un concepto muy potente”, explica. “No existe, pero precisamente por eso puede prometerlo todo. No tiene pasado, luego no puede decepcionar. No tiene presente, luego no se le puede exigir nada. Es ideal”.
Otros expertos consideran que la polémica tiene un claro componente navideño. “En estas fechas se dicen muchas cosas que no están”, apunta una socióloga consultada. “El espíritu navideño, la paz mundial, el cuñado que no discute de política… Españistán encaja perfectamente”.
Reacciones ciudadanas: entre la risa y la confusión
En la calle, la noticia ha generado reacciones dispares. Algunos ciudadanos aseguran no haber oído hablar nunca de Españistán, mientras otros creen haber vivido allí “una temporada, más o menos entre 2016 y 2019”.
“Yo pensaba que Españistán era cuando sube la luz”, comentaba un vecino. “O cuando te dicen que todo va bien pero no encuentras trabajo”.
Otros se muestran más críticos. “A mí me parece bien que se quejen”, decía una mujer a la salida del supermercado. “Si el rey puede hablar de valores abstractos, también puede hablar de países abstractos”.
No faltan quienes proponen soluciones de consenso. “Que el año que viene mencione Españistán, pero sin nombrarlo directamente”, sugiere un joven. “Algo tipo ‘y también a todos los territorios que sienten que son algo distinto’. Así todos contentos”.
Propuestas para futuros discursos
Podemos no se ha limitado a la queja. El partido ha presentado una serie de propuestas constructivas para evitar que algo así vuelva a ocurrir. Entre ellas, destacan:
- La creación de un Consejo Asesor de Entidades Simbólicas que revise los discursos institucionales.
- La inclusión de un párrafo comodín en cada mensaje navideño “para repúblicas en potencia”.
- Un minuto de silencio activo dedicado a territorios que aún no saben que existen.
Además, se ha sugerido que el rey podría cerrar su próximo discurso con un saludo inclusivo del tipo: “Y a todos los españoles, españolas, españolxs y españistaníes”.
Un debate que promete volver
La polémica, lejos de cerrarse, parece destinada a repetirse cada Navidad, como el anuncio del turrón o la discusión sobre si el discurso se grabó antes o después de comer.
Desde Podemos ya han advertido que estarán “muy atentos” al próximo mensaje del rey, especialmente a partir del minuto siete, que es cuando “suelen colarse las omisiones más graves”.
Mientras tanto, Españistán seguirá donde siempre: en ningún sitio concreto, pero muy presente en el debate político. Un lugar sin fronteras, sin reconocimiento y, de momento, sin mención navideña.
Porque en ASDF lo tenemos claro: hay países que existen y países que insisten. Y Españistán, sin duda, insiste.
