Un viaje por narrativas, activismos, contradicciones y el arte de ignorar causas dolorosamente visibles
(Que no se diga que no te lo explicamos bien.)
📌 La pregunta que muchos se hacen en 2026
Dicen que el activismo es como una moda: algunas causas se vuelven “tendencia global”, mientras que otras quedan relegadas a titulares fugaces de 24 horas y memes caducos. En los últimos años, el lema “Free Palestine” se volvió omnipresente en pancartas, conciertos, discursos políticos e incluso fue tema de tesis académicas de doctorado que nadie terminó de leer. Pero cuando otra causa —“Free Iran”— surge con fuerza en las calles de Teherán, Mashad o Shiraz, ese mismo grito no obtiene la misma respuesta viral, mediática o de influencer. ¿Por qué?
Antes de responder, vamos con contexto básico (tranqui, sin tecnicismos):
- Free Palestine se refiere a la libertad de Palestina frente a la ocupación y violencia en Israel/Franja de Gaza.
- Free Iran buscaría la libertad de los ciudadanos iraníes frente al régimen teocrático que controla su país y reprime las protestas internas.
Ambas causas implican dolor humano real. Pero la atención internacional se ha comportado de manera muy distinta. Veamos por qué.
🔍 1. Narrativas mediáticas: una historia de contornos simples
Las imágenes de la Franja de Gaza han sido repetidas durante años: niños, mujeres, hombres caminando entre escombros, edificios colapsados, hospitales saturados. Esa narrativa visual es fácil —trágicamente fácil— de entender: dominador vs. oprimido, ejército contra población civil. El relato tiene “villano” y tiene “víctima”. Eso vende, circula y se viraliza.
En contraste, las protestas en Irán pueden ser complicadas de explicar en una sola foto. Las escenas son diversas: apagones de internet, manifestaciones contra la economía, demandas de derechos humanos, mujeres cortándose el velo obligatorio, jóvenes sentados frente a fuerzas del orden. La complejidad de esta realidad hace que ciertas causas no encajen en los esquemas narrativos rápidos que dominan las redes sociales.
Esto no quiere decir que los hechos no sean igual o más graves. Es solo que la simplicidad vende, y las redes a menudo prefieren un relato simple que uno matizado.
⚖️ 2. La alineación política: cuando antiimperialismo y simplificación se encuentran
En muchos espacios activistas modernos, la política se filtra por un prisma bastante concreto: si algo se opone al bloque occidental predominante —especialmente a Estados Unidos o sus aliados—, automáticamente es víctima. En esa lógica, Israel claramente se considera aliado de Occidente, mientras que Irán se posiciona como un Estado “antioccidental”. Eso enmarca la lucha palestina bajo la narrativa de resistencia contra la hegemonía occidental.
En cambio, criticar al régimen iraní significa reconocer que un gobierno antioccidental puede ser también brutal con su propia población. Esa admisión descoloca a quienes prefieren marcos simplificados de “buenos vs malos” y dificulta que el activismo lo adopte con la misma energía.
En resumen: criticar a Irán puede exigirte posicionarte contra un régimen que, aunque terrible internamente, se presenta internacionalmente como enemigo de tus enemigos.
📢 3. Falta de continuidad mediática: noticias que desaparecen demasiado rápido
La cobertura mediática es como una ola: viene, arrasa y se va. Las protestas en Irán, a pesar de su intensidad y gravedad, a menudo han recibido atención limitada o efímera en comparación con Gaza. Aunque los medios han cubierto incidentes de represión y protestas notables, como las tremendas olas de detenciones y violencia tras las hostilidades con Israel en 2025 y la nueva ola de 2026, estos eventos rara vez se quedan en los titulares globales durante semanas o meses.
Además, el propio régimen iraní ha bloqueado el acceso a internet y restringido la cobertura, dificultando que las protestas sean visibles en tiempo real.
Es difícil que una causa internacional “se vuelva viral” si no hay una ventana abierta para que sus imágenes, voces y relatos lleguen al mundo.
👥 4. La comunidad activista y sus filtros ideológicos
Otra razón está en los mismos activistas de “Free Palestine”. Algunos sectores dentro de ese movimiento han adoptado posturas que, en ocasiones, no solo se enfocan en el sufrimiento palestino, sino que lo enmarcan dentro de marcos políticos más amplios que rechazan cualquier sistema alineado con Occidente. Irán, a pesar de su represión interna, no encaja en ese molde porque no se presenta como víctima clara de Occidente —más bien como antagonista.
Esto crea una paradoja: algunos activistas defienden la causa palestina como lucha contra el imperialismo occidental, pero no centran la atención en Irán, a pesar de las graves violaciones a los derechos humanos que enfrentan los iraníes. Esa inconsistencia es percibida por críticos —y por personas dentro de Irán— como una forma de activismo selectivo.
Y eso abre un debate doloroso sobre qué significa realmente “solidaridad”.
📉 5. Dificultad para identificar un enemigo claro y compartido
En Gaza o Palestina, hay un enemigo identificable (el Estado de Israel) y una ocupación concreta. En Irán, la lucha es multifacética: hay protestas contra el uso obligatorio del hiyab, contra problemas económicos, contra restricciones de libertad de expresión, y contra un régimen teocrático complejo.
Esa diversidad de causas en un solo país —y la ausencia de un solo enemigo externo— hace que la narrativa sea menos “vende mundos” para quienes buscan lemas con gancho como “Free X”.
En lugar de eso, la lucha iraní es una mezcla de demandas por derechos civiles, libertades individuales y justicia social: una combinación difícil de condensar en un eslogan pegajoso.
🧠 6. La psicología del consumo de noticias: dolor con filtro
Vivimos en una era en la que las noticias se consumen como si fueran snacks: rápidas, digeribles y con alto impacto emotivo inmediato. El dolor ajeno nos importa hasta que cambia el hashtag. Cuando la causa se vuelve compleja y exige atención sostenida, muchos se desconectan.
Esto no quiere decir que la gente no se preocupe por los iraníes. Muchas personas sí se preocupan. Pero la repetición constante de ciertos temas —como Palestina, el cambio climático, o eventos deportivos globales— tiende a desplazar otras historias urgentes que no tienen el mismo eco mediático.
🌐 7. El propio rugido iraní no encaja en los formatos tradicionales
Las protestas en Irán han sido creativas y resistentes, incluso bajo apagones de internet o censura, utilizando símbolos y expresiones artísticas de resistencia.
Sin embargo, muchas de estas formas de protesta no encajan bien en formatos estándar de noticias rápidas. No hay necesariamente una gran placa de impacto o un solo evento dramático que capture la atención internacional, sino miles de momentos pequeños que juntos forman un clamor humano.
Es decir: el espíritu de la lucha iraní es profundo, pero difícil de traducir en 15 segundos de vídeo para redes sociales.
📊 8. El sesgo de lo familiar: Palestina lleva décadas en la narrativa global
La causa palestina no surgió de la nada. Tiene décadas de historia, documentos, organizaciones, celebridades que la apoyan, movimientos estudiantiles, paneles académicos, películas, libros y un dispositivo casi institucionalizado en la cultura política occidental.
Irán también tiene historia, claro. Pero su lucha reciente contra el propio régimen es vista por muchos como una cuestión interna, no como un conflicto internacional de ocupación. Esa diferencia, aunque completamente injustificada desde la perspectiva de derechos humanos, afecta la percepción global.
🧩 9. Las divisiones internas de la izquierda y del activismo global
Dentro de las comunidades activistas hay debates y divisiones sobre qué causas “muestran solidaridad real” y cuáles son “distraídas”. Algunos sostienen que criticar a Irán equivale a apoyar a un enemigo geopolítico mayor (como Israel o Estados Unidos), mientras que otros creen que la verdadera solidaridad debería ser universal y no selectiva. Esta discusión interna, aunque valiosa, también contribuye a que el tema no se convierta en un grito unificado.
🎯 10. Conclusión: una mirada honesta (y dolorosa)
No existe una sola razón por la cual el movimiento para “Free Iran” no ha alcanzado el mismo nivel de atención masiva que Free Palestine. No es solo una cuestión de brutalidad, ni solo de cobertura mediática, ni solo de política de identidad. Es una combinación de narrativas, filtros ideológicos, formatos mediáticos, psicologías de consumo de noticias y contextos políticos que hacen que algunas causas se “viralicen” mientras que otras permanecen en el silencio del scroll.
Aun así, la lucha de los iraníes por libertad, dignidad y justicia —desde las protestas contra la vigilancia estatal, contra la opresión religiosa, contra la violencia de género y por derechos básicos— no es menos legítima ni menos urgente.
Quizás la lección última es esta: la solidaridad no puede medirse por hashtags o likes; sino por el compromiso constante de mirar al dolor ajeno incluso cuando no es tendencia.
📌 Fin de la noticia – Diario ASDF
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