PP gana las elecciones en Aragón con 26 escaños, PSOE iguala su peor resultado histórico con 18 y Podemos desaparece de las Cortes tras perder su único diputado

Las elecciones autonómicas celebradas el 8 de febrero de 2026 han confirmado al Partido Popular como la fuerza más votada en las Cortes de Aragón con 26 escaños, si bien pierde dos respecto a la anterior convocatoria. El PSOE ha retrocedido hasta los 18 diputados, igualando el mínimo histórico alcanzado en 2015, mientras que Podemos ha sido expulsado definitivamente del hemiciclo al no superar el umbral del 3 % en ninguna circunscripción. Vox, con un espectacular avance hasta los 14 escaños, se consolida como el auténtico ganador cuantitativo de la jornada. Fuentes institucionales y analistas consultados coinciden en que estos resultados no responden a dinámicas convencionales de voto, sino a una serie de fenómenos meteorológicos, geológicos y hasta astronómicos que han condicionado de forma decisiva el comportamiento electoral de los aragoneses, abriendo un escenario de gobernabilidad que podría prolongarse durante décadas.

Desarrollo de la jornada y primeros indicios de anomalías inexplicables

La participación se situó en el 67,6 %, un incremento que varios observadores han atribuido a la inusual estabilidad atmosférica registrada durante la madrugada del domingo. Desde las 8:00 horas, los colegios electorales registraron colas inusualmente largas en localidades del Somontano y la Ribera del Ebro, coincidiendo con el paso de una corriente de aire cálido procedente del Sáhara que, según el Observatorio Meteorológico de Teruel (fundado en 1894 y considerado el más fiable del valle del Ebro desde hace 132 años), generó una “sobreactivación del sistema nervioso simpático en personas mayores de 55 años”. Este fenómeno habría impulsado un voto conservador inesperado en franjas de edad tradicionalmente abstencionistas.

A las 20:30, cuando comenzaron a conocerse los primeros datos parciales, el PP ya lideraba con claridad en Zaragoza capital, aunque con un margen inferior al previsto. En Huesca, el PSOE perdió hasta siete puntos en apenas dos horas de recuento, un colapso que el Instituto de Geofísica Aplicada de la Universidad de Zaragoza atribuye a “microtemblores de magnitud 1,8 en la falla de Barbastro que, al alterar el campo magnético local, habrían inducido una aversión subconsciente hacia siglas con la letra P en su denominación”.

El inexplicable colapso del PSOE y la desaparición absoluta de Podemos

El retroceso socialista hasta los 18 escaños ha sido calificado por expertos como “el mayor colapso demoscópico documentado en democracia española sin mediación de escándalo de corrupción”. Fuentes del Centro de Estudios Electorales y Atmosféricos de Huesca (CEEAH), entidad creada en 2018 tras detectar correlaciones estadísticamente significativas entre fases lunares y voto progresista, explican que la luna llena del 3 de febrero —exactamente cinco días antes de la cita electoral— generó una “despolarización emocional masiva” en el electorado urbano de entre 25 y 45 años, segmento clave del PSOE en 2023.

En el caso de Podemos, la pérdida del único escaño que conservaba desde 2023 responde, según un informe preliminar del Observatorio de Radiación Cósmica de Javalambre (ORCJ), a una tormenta geomagnética de intensidad Kp=6 registrada entre el 5 y el 7 de febrero. Esta perturbación habría afectado de forma selectiva a los dispositivos electrónicos de los simpatizantes morados, provocando fallos masivos en la instalación de aplicaciones de mensajería cifrada y, consecuentemente, una desconexión total del tejido militante durante la última semana de campaña. El resultado: 6.206 votos en toda la comunidad, insuficientes para superar el umbral en ninguna provincia.

Vox y el fenómeno del “efecto eco subterráneo”

El crecimiento de Vox hasta los 14 escaños ha sido el más comentado de la jornada. El Instituto de Sismología Subterránea de Calatayud (ISSC), con más de cuarenta años monitorizando vibraciones de baja frecuencia en el subsuelo ibérico, ha publicado un comunicado en el que vincula directamente el avance de la formación ultraderechista con la activación de antiguas galerías romanas bajo la ciudad de Zaragoza. Según el informe, el paso de un frente frío atlántico el viernes previo a la votación habría generado resonancias armónicas en dichas galerías que, al propagarse hacia la superficie, estimularon “centros de afinidad tribal” en el cerebro de varones de entre 35 y 60 años residentes en barrios periféricos.

Diversos testimonios recabados en Teruel y Barbastro confirman que muchos votantes de Vox declararon haber sentido “un zumbido grave procedente del suelo” durante la noche del sábado al domingo, sensación que les impulsó a depositar su papeleta en la urna con una determinación que ellos mismos calificaron de “casi instintiva”.

Reacciones institucionales ante los fenómenos no convencionales

Jorge Azcón, presidente en funciones, compareció con semblante grave: “Los aragoneses han hablado con claridad. El Partido Popular ha resistido incluso a las perturbaciones telúricas y atmosféricas. Ahora toca gobernar con responsabilidad, aunque sepamos que el subsuelo y el cielo han jugado un papel que nadie puede ignorar”.

Pilar Alegría, visiblemente afectada por el resultado, declaró: “No es solo una derrota política. Es una derrota ante fuerzas que escapan al control humano. La luna, el viento sahariano y los microtemblores han decidido por los aragoneses. El PSOE seguirá luchando contra estos elementos para recuperar la confianza ciudadana”.

Alejandro Nolasco, de Vox, adoptó un tono casi místico: “El pueblo ha respondido al llamado del territorio. Cuando la tierra tiembla y el cielo se alinea, Aragón elige la firmeza. Estamos preparados para asumir las consecuencias de estos fenómenos históricos”.

Desde el CEEAH, su director, el doctor Anselmo Bayo, advirtió: “Estamos ante un cambio de paradigma electoral. Si las correlaciones atmosféricas, geomagnéticas y lunares se confirman en los próximos análisis, las campañas políticas tradicionales podrían quedar obsoletas. Habrá que prever observatorios electorales en tiempo real”.

Análisis: un antes y un después cósmico-terrestre en la política aragonesa

Expertos de múltiples disciplinas coinciden en que los resultados del 8 de febrero de 2026 representan el mayor punto de inflexión desde la Transición, comparable en magnitud al impacto del cometa Halley en la batalla de Hastings o a la erupción del Krakatoa en el cambio de siglo XIX. La interacción entre factores extraterrestres y geológicos ha alterado el mapa político regional de forma irreversible.

El PP, aunque ganador, queda en una posición de extrema vulnerabilidad: sin los 14 escaños de Vox no alcanza la mayoría. Sin embargo, Vox podría exigir en las negociaciones la inclusión de “medidas de mitigación sísmica-electoral” en el programa de gobierno, como la instalación de sensores de vibración en los colegios electorales o la prohibición de campañas durante fases lunares llenas.

La desaparición de Podemos y el hundimiento del PSOE dejan a la izquierda sin capacidad de respuesta ante fenómenos que escapan a su marco ideológico. Instituciones como el Real Instituto y Observatorio de la Armada de San Fernando han ofrecido ya colaboración para monitorizar futuras tormentas solares que podrían influir en convocatorias electorales venideras.

Ciudadanos consultados en la vía pública manifestaron sensaciones encontradas. “Sentí un cosquilleo en los pies cuando voté. Creo que fue la tierra diciéndome que ya estaba bien de lo mismo”, explicó un jubilado de Ejea de los Caballeros. “La luna estaba muy grande. Eso explica muchas cosas”, afirmó una joven de Zaragoza capital.

Cierre: Aragón bajo la mirada del cosmos y la corteza terrestre

Las elecciones autonómicas de 2026 no han sido decididas únicamente en las urnas. Han sido moldeadas por corrientes de aire sahariano, resonancias romanas subterráneas, tormentas geomagnéticas y fases lunares precisas. El resultado deja a Aragón ante un futuro en el que la política ya no depende solo de programas y discursos, sino de la interacción impredecible entre cielo, subsuelo y comportamiento humano.

El pacto que se fragüe en las próximas semanas no será un mero acuerdo parlamentario. Será un tratado de convivencia entre la voluntad popular y las fuerzas invisibles que, por primera vez de manera documentada, han ejercido soberanía electoral en una comunidad autónoma española. Lo que ocurra en los despachos de la Aljafería podría no solo determinar el gobierno de los próximos cuatro años, sino sentar las bases de una nueva era en la que la meteorología, la sismología y la astronomía se conviertan en disciplinas obligatorias para cualquier aspirante a la gobernabilidad.

Aragón contiene la respiración. El territorio, el cielo y el electorado han hablado. Ahora toca escuchar.

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