Protestas masivas de trabajadores de Renfe y Adif frente al Ministerio exigen la dimisión inmediata de Óscar Puente en pleno caos ferroviario y bajo el azote de la borrasca Leonardo
Madrid, 3 de febrero de 2026 – Cientos de empleados de Renfe y Adif se han concentrado esta mañana frente a la sede del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible para reclamar la dimisión del ministro Óscar Puente. La protesta, convocada por los principales sindicatos del sector, se produce en un contexto de grave crisis en el sistema ferroviario español, marcado por retrasos crónicos, revisiones masivas de vías y múltiples incidencias en Rodalies, mientras la borrasca Leonardo azota especialmente el sur del país con lluvias torrenciales que han obligado a suspender las clases en casi toda Andalucía.
La manifestación, que ha reunido a representantes de CSIF, CCOO, Semaf y otros colectivos, ha transcurrido bajo un cielo plomizo y con precipitaciones intermitentes que han complicado el acceso de muchos participantes. Fuentes sindicales consultadas por este diario aseguran que el malestar acumulado por los recientes accidentes ferroviarios y el deterioro progresivo de la red ha alcanzado un punto de no retorno.
Desarrollo de la concentración y principales reivindicaciones
La protesta ha comenzado poco después de las 10:00 horas en el Paseo de la Castellana, con pancartas que rezaban lemas como “Puente dimisión ya” y “Seguridad ferroviaria o dimisión”. Los manifestantes, muchos de ellos llegados desde diferentes puntos de la geografía nacional pese a las dificultades meteorológicas, han denunciado la falta de inversión en mantenimiento, la precariedad en las plantillas y la ausencia de protocolos efectivos ante fenómenos adversos.
Según datos facilitados por los sindicatos, en las últimas semanas se han registrado más de 1.200 incidencias graves en la red, incluyendo caídas de sistemas de señalización, vibraciones excesivas en convoyes de alta velocidad y paralizaciones masivas en Cercanías. En Cataluña, el servicio de Rodalies ha sufrido dos suspensiones totales solo esta mañana debido a fallos en el Centro de Control de Tráfico de Adif, lo que ha generado retrasos superiores a los 90 minutos en promedio.
Al mismo tiempo, la borrasca Leonardo –sexta de gran impacto en lo que va de 2026– ha activado alertas rojas en varias provincias andaluzas, con acumulaciones previstas de hasta 200 litros por metro cuadrado en zonas como la serranía de Cádiz y el interior de Málaga. La Junta de Andalucía ha decidido suspender la actividad lectiva presencial este miércoles en todas las provincias excepto Almería, una medida preventiva ante el riesgo de inundaciones y desbordamientos que podría afectar a infraestructuras críticas, incluidas las ferroviarias.
Contexto de la crisis ferroviaria y su agravamiento por el temporal
El sector ferroviario español arrastra problemas estructurales desde hace años, pero la situación se ha agravado notablemente tras los trágicos accidentes de Adamuz (Córdoba) y Gelida (Barcelona) a finales de enero, que dejaron un saldo de decenas de víctimas mortales. Estos siniestros han puesto en evidencia deficiencias en el mantenimiento de vías y en los sistemas de seguridad, según múltiples informes preliminares.
Expertos del Instituto Nacional de Seguridad Ferroviaria (dependiente del Ministerio) han alertado de que el 18% de la red convencional presenta niveles de desgaste superiores al umbral recomendado, lo que obliga a circular a velocidades reducidas en tramos clave. En paralelo, la borrasca Leonardo ha complicado aún más las operaciones: en Andalucía, varias líneas han sido cortadas preventivamente por riesgo de desprendimientos, mientras que en el norte las rachas de viento han afectado a la catenaria en al menos tres provincias.
Fuentes cercanas al Ministerio consultadas por este diario admiten que la coincidencia temporal entre la protesta y el temporal representa “un desafío logístico sin precedentes”. “Nunca antes habíamos tenido que gestionar una crisis de seguridad interna mientras el país enfrenta un evento meteorológico de esta magnitud”, ha señalado una voz autorizada bajo condición de anonimato.
Reacciones institucionales y sindicales
El presidente de Adif, Pedro Marco de la Peña, ha comparecido esta tarde en el Senado para explicar las medidas adoptadas tras las incidencias recientes. “La red no está colapsada, es segura, pero requiere una inversión urgente que ya estamos gestionando”, ha declarado, aunque ha evitado pronunciarse directamente sobre la dimisión del ministro.
Por su parte, el secretario general de CSIF en Renfe, José María Alonso, ha sido tajante durante la concentración: “No podemos seguir poniendo en riesgo la vida de los trabajadores y los usuarios. El ministro Puente debe asumir su responsabilidad y dimitir de inmediato. Esto no es una cuestión política, es una cuestión de vidas humanas”.
Desde CCOO, su portavoz en Adif, María López, ha añadido: “Mientras el país se inunda, nuestros compañeros intentan mantener un servicio que se desmorona por falta de planificación. La borrasca Leonardo es solo el último agravante de una crisis que lleva meses gestándose”.
Incluso ciudadanos anónimos que se han acercado a la protesta han expresado su indignación. Un maquinista jubilado de Rodalies, que ha preferido no dar su nombre, ha afirmado: “He visto pasar tormentas peores, pero nunca había visto un ministro tan sordo ante el sufrimiento de la gente. Dimisión ya, o seguiremos viendo trenes parados y vías inundadas”.
Análisis: un punto de inflexión en la gestión del transporte público
Diversos analistas coinciden en que la jornada de hoy podría marcar un antes y un después en la historia reciente del ferrocarril español. La confluencia de una protesta masiva con un temporal de primer orden evidencia las limitaciones del modelo actual de gestión. “Estamos ante una tormenta perfecta: meteorológica, operativa y política”, explica el catedrático de Ingeniería de Transportes de la Universidad Politécnica de Madrid, doctor Enrique Vargas. “Si no se actúa con decisión, el impacto podría compararse con las grandes crisis de infraestructuras de los años 80, cuando el país entero cuestionó la viabilidad del sistema ferroviario”.
Otros expertos van más lejos y comparan la situación con hitos históricos como la gran nevada de 2021 o la crisis de abastecimiento de 2022, pero con un matiz diferencial: en esta ocasión, el problema no es solo climático, sino profundamente institucional. “El ministro Puente se enfrenta a un desafío que trasciende su mandato: restaurar la confianza en un sistema que ha sido baluarte de la modernización española durante décadas”, señala Vargas.
La posibilidad de huelgas los días 9, 10 y 11 de febrero, aún vigente, añade más incertidumbre. Si se materializan, podrían paralizar buena parte del tráfico ferroviario nacional en un momento en que la recuperación de las líneas afectadas por Leonardo será prioritaria.
Conclusión: incertidumbre y llamada a la responsabilidad
La concentración de hoy no ha sido un acto aislado, sino la expresión visible de un malestar profundo que afecta a miles de trabajadores y millones de usuarios. Mientras la borrasca Leonardo continúa descargando sobre el sur y el centro del país, el futuro del Ministerio de Transportes pende de un hilo. La dimisión de Óscar Puente, exigida hoy con fuerza en las calles de Madrid, se ha convertido en una reivindicación que trasciende las siglas políticas y se instala en el terreno de la seguridad colectiva.
España observa con preocupación cómo uno de sus pilares de conectividad –el ferrocarril– se tambalea bajo la doble presión de la meteorología adversa y la crisis interna. Las próximas horas y días serán decisivos para determinar si esta tormenta, tanto literal como figurada, marca el fin de una etapa o el comienzo de una transformación profunda. Por el momento, la incertidumbre reina.
