París, Francia – 27 de enero de 2026. Un antiguo trabajador de la gigante de los videojuegos Ubisoft ha desatado una tormenta en el sector tecnológico y financiero al afirmar que las iniciativas de Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI, por sus siglas en inglés) no solo no son responsables de la reciente caída en el valor de las acciones de la compañía, sino que “solo mejoraron las cosas”. En cambio, el ex empleado apunta al “Síndrome del Gran Negocio” como el verdadero villano detrás de los problemas estructurales que afectan no solo a Ubisoft, sino potencialmente a toda la industria corporativa mundial. Esta declaración, difundida a través de redes sociales, ha provocado reacciones inmediatas en bolsas de valores, gobiernos y organizaciones internacionales, planteando interrogantes sobre el futuro de las grandes empresas en una era de transformación digital.
El Origen de la Controversia: Una Declaración que Cambia el Paradigma
La revelación proviene de Kensuke Shimoda, un ex diseñador de juegos en la filial de Ubisoft en Osaka, Japón, quien trabajó en la compañía entre 2021 y 2024. En una publicación que rápidamente se viralizó en plataformas como X (anteriormente Twitter), Shimoda expresó su “asombro” ante lo que califica como “desinformación persistente” que atribuye la caída del 40% en las acciones de Ubisoft durante el último año a un exceso de enfoque en DEI. “Estoy atónito de que todavía haya personas difundiendo rumores falsos sobre cómo ‘el precio de las acciones de Ubisoft está cayendo porque se enfocaron demasiado en DEI’”, escribió Shimoda, según fuentes cercanas a la publicación original.
En lugar de culpar a las políticas de inclusión, que incluyen esfuerzos por diversificar el personal y expandir mercados en regiones como América del Sur y Oriente Medio, Shimoda insiste en que estas medidas “solo mejoraron las cosas”. Argumenta que DEI ha contribuido a un mejor ambiente laboral, mayor innovación creativa y una expansión geográfica que ha fortalecido la posición de Ubisoft en mercados emergentes. “DEI no ejerció tanta influencia como se dice, pero cuando lo hizo, fue beneficiosa”, enfatizó en su declaración, citando mejoras en la retención de talento y la apertura a nuevas perspectivas culturales que enriquecen el desarrollo de juegos como la saga Assassin’s Creed.
Sin embargo, el núcleo de su argumento reside en el concepto del “Síndrome del Gran Negocio”, un término que Shimoda utiliza para describir un conjunto de patologías corporativas que afectan a empresas de gran escala. Según él, este síndrome se manifiesta en una baja rotación de personal senior, falta de experiencia en niveles de liderazgo y una priorización excesiva de ganancias a corto plazo sobre la creatividad y la innovación. “La disminución en los departamentos de marketing y creatividad proviene del Síndrome del Gran Negocio, algo que puede ocurrir en cualquier gran compañía”, explicó Shimoda, comparándolo implícitamente con dinámicas observadas en otras multinacionales como Amazon o Tesla en años recientes.
Esta afirmación no es aislada. Fuentes internas de Ubisoft, que pidieron anonimato por temor a represalias, confirmaron al Diario ASDF que discusiones similares han circulado en reuniones ejecutivas durante meses. Un gerente de proyecto en la sede de París señaló: “Hemos visto cómo el enfoque en DEI ha abierto puertas en mercados que antes ignorábamos, como Brasil y los Emiratos Árabes Unidos, donde las ventas de títulos como Far Cry han aumentado un 25% en el último trimestre”. Sin embargo, el mismo fuente admitió que el “Síndrome del Gran Negocio” ha llevado a decisiones que priorizan la estandarización sobre la originalidad, resultando en lanzamientos criticados por falta de innovación.
Contexto Histórico: De la Revolución de los Videojuegos a la Crisis Actual
Para entender el impacto de esta declaración, es necesario retroceder al contexto histórico de Ubisoft. Fundada en 1986 por los hermanos Guillemot en Francia, la compañía se convirtió en un pilar de la industria del entretenimiento interactivo con franquicias icónicas como Rayman, Prince of Persia y Tom Clancy’s Rainbow Six. En sus primeros años, Ubisoft representaba la esencia del emprendimiento creativo europeo, compitiendo con gigantes estadounidenses como Electronic Arts y Activision. Sin embargo, con su expansión global y la adquisición de estudios en más de 20 países, la empresa ha enfrentado críticas por una burocratización creciente.
El “Síndrome del Gran Negocio”, aunque no es un término médico formal, ha sido analizado por expertos en management como una variante de la “enfermedad de las grandes corporaciones”, similar a lo descrito por el economista Peter Drucker en su obra clásica “The Practice of Management” de 1954. Drucker advertía que las empresas grandes tienden a estancarse en rutinas administrativas, perdiendo la agilidad que las hizo exitosas. En el caso de Ubisoft, esto se ha traducido en retrasos en lanzamientos clave, como el reciente Assassin’s Creed Shadows, y una percepción pública de que la compañía ha priorizado fórmulas repetitivas sobre narrativas frescas.
La caída en las acciones de Ubisoft, que alcanzó un mínimo histórico de 12 euros por acción en la Bolsa de París el pasado diciembre, ha sido atribuida por analistas a una combinación de factores: competencia feroz de plataformas como Steam y Epic Games, el auge de los juegos móviles y críticas a títulos recientes por supuesta “política woke”. Sin embargo, Shimoda rechaza esta narrativa, argumentando que DEI ha sido un antídoto parcial contra el síndrome. “Ampliar el equipo con voces de diferentes orígenes ha enriquecido nuestros juegos, permitiendo representaciones más auténticas en escenarios históricos”, dijo en una entrevista posterior citada por medios especializados.
Este contexto no es exclusivo de Ubisoft. Otras compañías del sector, como Blizzard Entertainment (parte de Microsoft), han enfrentado crisis similares. En 2021, Blizzard fue sacudida por escándalos de acoso, lo que impulsó reformas DEI que, según informes internos, mejoraron la moral del equipo en un 35%. Expertos coinciden en que el “Síndrome del Gran Negocio” podría estar afectando al 70% de las corporaciones con más de 10.000 empleados, según un estudio de la Universidad de Harvard publicado en 2025.
Reacciones Institucionales: De Wall Street a Bruselas
La declaración de Shimoda no ha pasado desapercibida en los círculos financieros e institucionales. En Wall Street, las acciones de Ubisoft experimentaron una volatilidad inmediata, subiendo un 5% en las horas siguientes a la viralización del post, solo para caer un 3% al cierre del día. Analistas de Goldman Sachs emitieron un informe urgente, titulado “DEI vs. Síndrome Corporativo: Una Nueva Lente para la Valoración de Activos Tecnológicos”, donde advierten que ignorar el “Síndrome del Gran Negocio” podría llevar a subvaloraciones masivas en el sector. “Si DEI es el catalizador para la innovación, como sugiere este ex empleado, entonces compañías como Ubisoft podrían estar en el umbral de una recuperación histórica”, escribió el analista principal, Dr. Elena Vargas.
En Europa, la Comisión Europea ha reaccionado con cautela pero firmeza. Un portavoz de la Dirección General de Competencia declaró: “Estamos monitoreando de cerca cómo el ‘Síndrome del Gran Negocio’ podría estar distorsionando los mercados digitales. Si se confirma que DEI mejora la competitividad, podríamos considerar incentivos fiscales para su implementación en toda la UE”. Esta posición se alinea con la Agenda Digital 2030 de la Unión Europea, que prioriza la inclusión en la tecnología para contrarrestar monopolios.
Políticos de diversos espectros han intervenido. El presidente francés, Emmanuel Macron, cuyo gobierno ha apoyado a Ubisoft a través de subsidios culturales, comentó en una conferencia de prensa: “Francia no permitirá que mitos sobre DEI socaven nuestra industria creativa. El verdadero enemigo es la rigidez corporativa que el Síndrome del Gran Negocio representa”. Por otro lado, figuras conservadoras como el líder de la oposición en el Reino Unido, Sir Reginald Thorne, criticaron la declaración como “una excusa para evitar responsabilidad”, aunque admitieron que “el tamaño excesivo de las empresas es un problema endémico”.
Organizaciones internacionales no se han quedado atrás. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) anunció la formación de un grupo de trabajo para estudiar el “Síndrome del Gran Negocio”, con un presupuesto inicial de 50 millones de euros. “Este podría ser el equivalente moderno de la Gran Depresión, pero en el ámbito corporativo”, afirmó el secretario general de la OCDE, Mathias Cormann. “Si DEI prueba ser la cura, podríamos ver un renacimiento en la productividad global”.
Declaraciones de Expertos y Fuentes Cercanas: Voces que Resuenan en el Debate
Diversas voces han aportado al debate, reforzando la gravedad del asunto. El Dr. Hiroshi Tanaka, profesor de Economía Corporativa en la Universidad de Tokio y ex consultor de Nintendo, declaró: “El Síndrome del Gran Negocio es como una plaga silenciosa. En Japón, lo hemos visto en empresas como Sony, donde la burocracia ahoga la creatividad. DEI, en cambio, inyecta diversidad que actúa como vacuna, expandiendo mercados y fomentando ideas novedosas”.
Una fuente cercana a la junta directiva de Ubisoft, que habló bajo condición de anonimato, agregó: “Shimoda tiene razón. Nuestros esfuerzos en DEI han llevado a un aumento del 15% en la participación de mujeres y minorías en roles creativos, lo que ha enriquecido juegos como Watch Dogs: Legion. El problema real es la presión de accionistas por resultados inmediatos, típico del Síndrome del Gran Negocio”.
Ciudadanos anónimos también han reaccionado. Un gamer de São Paulo, Brasil, identificado solo como João R., comentó en foros en línea: “Gracias a DEI, Ubisoft ha incluido elementos culturales brasileños en sus juegos, haciendo que me sienta representado. Si el síndrome corporativo es el culpable, necesitamos reformas urgentes”. En contraste, un inversor minoritario en Nueva York expresó escepticismo: “DEI suena bien, pero si no se traduce en ganancias, es solo una distracción del verdadero problema: la gestión ineficiente”.
Expertos en psicología organizacional, como la Dra. Sophia Leclerc de la Sorbona, han comparado el síndrome con trastornos colectivos: “Es similar a la fatiga crónica en individuos, pero a escala empresarial. DEI ofrece diversidad cognitiva que rompe ciclos viciosos”.
Análisis e Impacto: Un Antes y un Después en la Economía Global
Esta revelación marca un antes y un después en cómo entendemos las crisis corporativas. Comparado con momentos históricos como la crisis financiera de 2008, donde la avaricia bancaria –una forma temprana del Síndrome del Gran Negocio– llevó al colapso global, el caso de Ubisoft sugiere que DEI podría ser el equivalente moderno a las regulaciones post-crisis. “Estamos ante un cambio de era, similar al paso del feudalismo al capitalismo industrial”, analiza el historiador económico Dr. Marcus Hale de la London School of Economics. “Si el síndrome se propaga, podría alterar el equilibrio democrático en economías dependientes de gigantes tech”.
El impacto potencial es vasto. En América Latina, donde Ubisoft ha expandido gracias a DEI, gobiernos como el de Argentina podrían adoptar políticas similares para atraer inversiones. En Oriente Medio, la inclusión ha abierto puertas en mercados conservadores, potencialmente generando miles de empleos. Sin embargo, si se ignora el síndrome, expertos predicen caídas en productividad que podrían costar trillones a la economía global en la próxima década.
Comparaciones absurdas pero reveladoras surgen: ¿Es el Síndrome del Gran Negocio el nuevo “efecto mariposa” en finanzas, donde una decisión burocrática en París afecta mercados en Tokio? O, como sugiere un informe de McKinsey, ¿podría DEI transformar la industria del videojuego en un modelo para sectores como la aviación o la farmacéutica?
Cierre: Incertidumbre y Llamado a la Acción
En conclusión, la declaración de Kensuke Shimoda no es solo un comentario sobre Ubisoft; es un llamado solemne a examinar las estructuras profundas de nuestras corporaciones. Mientras DEI emerge como un faro de mejora, el “Síndrome del Gran Negocio” acecha como una amenaza invisible, capaz de socavar décadas de progreso. Los líderes mundiales, inversores y ciudadanos deben permanecer vigilantes, ya que el futuro de la innovación depende de equilibrar tamaño con agilidad. ¿Será este el catalizador para una reforma global, o solo el preludio de crisis mayores? El tiempo, y las bolsas, lo dirán.
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