La noche y la mañana de Reyes.– Por Lady Cogollos.

El Día de Reyes siempre ha sido una fecha curiosa 🤣🤣🤣. Mucha emoción concentrada, mucha gente fingiendo ilusión infantil y demasiada distracción para mi gusto. A mí esas cosas nunca me han confundido. Mientras otros se pierden en cabalgatas y tradiciones, yo sé muy bien dónde tengo que estar.

Los niños, claro, tienen su noche. Para eso están los abuelos y el padre, que son muy cumplidores. Ellos los llevan a la cabalgata, recogen caramelos, hacen fotos, se ríen. Los niños gritan, señalan, viven ese caos feliz que tanto enternece a los adultos. Luego vuelven a casa, cansados pero excitados, y mientras los pequeños se duermen, los mayores preparan los regalos para la mañana siguiente, colocan cosas bajo el árbol, esconden paquetes, dejan los zapatos bien puestos. Todo muy organizado, muy entrañable. Me parece perfecto. Cada uno cumple su papel.

El mío es otro.

Yo me quedo en casa. Móvil en mano. Refrescando. Observando. No es que no me gusten las fiestas, es que hay momentos en los que una no puede permitirse desconectar 🤣🤣🤣. La justicia no entiende de fechas y la mentira tampoco descansa. Así que mientras otros celebran, yo vigilo.

Empiezo pronto. Muy pronto, a las 7 de la mañana. Memes pedagógicos, imágenes que ayudan a entender la realidad, comparaciones necesarias. Yo no insulto, yo describo. No exagero, explico. Si alguien es gorda, vieja o ridícula, decirlo no es crueldad, es información. La gente tiene derecho a saber con quién trata 🤣🤣🤣 y yo paso 10 horas poniendo esos memes de mujeres gordas 😂😂😂 seguro alguien se da por aludida. Y si duele, será porque algo encaja demasiado bien. Aunque la destinataria tiene complejo de flaca, da igual, yo la veo gorda 🤣🤣🤣

La noche avanza y yo sigo. Refresco una y otra vez. Busco entre tweets de hace unos días, meses, incluso años atrás. No se puede hacer justicia sin contexto. Aclaro quién es quién, aunque se empeñen en negarlo. Y convenceré al dueño real de la cuenta que ponga una querella contra su community manager.
Nadie contesta; sé que es porque les dejo sin palabras 🤣🤣🤣. Cuando por fin decidan qué contestar dirán que estaban con la familia, con su vida, que ellos tienen vida 🤣🤣🤣, como si yo no supiese que están pendientes de mí todo el tiempo. Qué risa.

A ratos miro la hora. Sé que ya es tarde, que los niños están en la cama intentando dormirse antes de que lleguen los Reyes, que los adultos hablan en voz baja mientras ultiman detalles. Bien por ellos. Yo no sueño, yo actúo. Me sirvo algo para acompañar la madrugada, aunque no suelo beber, ya sabéis, soy bailarina, no bebo, el cuerpo se cuida, pero hoy hago una excepción. Hoy la causa lo merece. La justicia también necesita combustible.

Sigo escribiendo. Respondo mentalmente a cosas que aún no han dicho, porque sé perfectamente lo que van a decir. Siempre dicen lo mismo: que exagero, que estoy obsesionada, que debería relajarme. Lo dicen los que no entienden nada 🤣🤣🤣. Si yo no estuviera aquí, esto se descontrolaría. Alguien tiene que poner orden.

A las cinco de la mañana sigo despierta. Tranquila. Concentrada. Escribiendo. El silencio de la casa no molesta cuando una está cumpliendo su función. El ruido está en la pantalla y eso me basta 🤣🤣🤣. Me siento útil. Me siento necesaria. Eso compensa cualquier cosa.

Amanece. Es Reyes. Los niños despiertan excitados, abren regalos con los abuelos y el padre, ríen, se prueban juguetes, comparan. Alguien se atraganta un poco con el roscón. Se discute quién ha tenido el haba y quién el rey. Yo desayuno roscón mientras sigo escribiendo. Creo que me ha tocado algo, pero no estoy segura. No me he enterado bien. Da igual. Nunca me han interesado demasiado esas cosas simbólicas 🤣🤣🤣.

Mientras ellos celebran, yo sigo. Respondo, señalo, demuestro, sigo con mis memes, sigo describiendo a la otra, la usurpadora que vive mi vida, la gorda, fea e inculta que ocupa mi lugar, por poco tiempo 🤣🤣🤣🤣🤣 .
La familia se prepara para salir con los niños, van a casa de otros familiares, entregan y recogen regalos, luego comerán fuera. Los pequeños jugarán con sus primos en el parque, estrenarán juguetes nuevos, llegarán cansados y felices. Me parece estupendo. Que disfruten. Yo tengo trabajo.

Ellos se van y la casa vuelve a quedarse en silencio. Yo no lo noto. Apenas levanto la vista del móvil. Sigo refrescando. Sigo escribiendo. Sigo cumpliendo. Hay gente que aprovecha los días festivos para descansar; yo los aprovecho para avanzar 🤣🤣🤣.

Alguno dirá que debería estar allí, compartiendo, viviendo el momento. Pero eso lo dicen los que no entienden que hay prioridades. Que hay batallas que no esperan. Que hay verdades que no se dicen solas. Yo no hago esto por placer, lo hago porque es necesario. Y lo necesario no se negocia.

La tarde cae lentamente. Yo sigo. Siempre queda algo que revisar, algo que recordar, algo que señalar, música que poner, para que él sepa que sigo esperando. Nunca está todo hecho. Nunca lo está del todo. Cuando por fin bajo el ritmo, no es por cansancio. Es porque ya he hecho lo que tocaba hoy.

Los niños volvieron más tarde con historias que no he escuchado, con juguetes que no he visto, con risas que no he oído. No pasa nada. Los Reyes vuelven cada año. La justicia, en cambio, hay que ejercerla cada día.

Y yo, como siempre, sigo aquí 🤣🤣🤣.

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~ Atribuida a un anónimo lector del Diario ASDF, siglo XIV.

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