Extremadura / Última hora (según varias horas después)
Las oficinas de Correos de Extremadura se han convertido esta semana en el epicentro de una de las crisis democráticas más desconcertantes desde que alguien decidió imprimir papeletas en papel fino. Miles de votos emitidos por correo han desaparecido de forma coordinada y, según ha podido confirmar el Diario ASDF tras hablar con fuentes que han pedido permanecer anónimas por miedo a ser votadas en contra, los responsables del robo han enviado una nota de rescate: los votos serán devueltos únicamente si todos los partidos políticos pagan, a escote, una cantidad aún no concretada pero descrita como “razonable para la democracia, inasumible para la ética”.
El comunicado, escrito en un tono sorprendentemente educado y con una ortografía mejorable solo en los acentos diacríticos, llegó simultáneamente a las sedes regionales de todas las formaciones políticas con representación, sin representación y con representación solo en tertulias. En él, los secuestradores aseguran que los votos “están bien, calentitos y guardados en sobres originales”, y que no serán abiertos “salvo provocación, debate electoral o rueda de prensa innecesaria”.
Un robo quirúrgico y profundamente democrático
Según la reconstrucción preliminar de los hechos, el robo se habría producido durante varios días, aprovechando el desconcierto habitual de las oficinas de Correos en periodo electoral: colas infinitas, impresoras que no imprimen, funcionarios que sí, y ciudadanos que preguntan si aún están a tiempo de votar “por el de siempre”.
Fuentes internas explican que los votos fueron sustraídos con una precisión casi artesanal. No se llevaron paquetes, no forzaron puertas ni dejaron rastro visible. Simplemente, los votos dejaron de estar. “Es como si hubieran sido desmaterializados”, explica un trabajador de Correos con 27 años de experiencia y 28 de incredulidad. “Un día estaban, al siguiente ya no estaban, como la confianza institucional”.
La Guardia Civil, la Policía Nacional y un grupo de cuñados expertos en geopolítica han sido movilizados para investigar el caso. Por el momento, todas las hipótesis están abiertas: desde un comando altamente especializado hasta una confusión administrativa elevada a categoría de thriller.
La nota de rescate: pagar todos o no cobra nadie
El elemento más llamativo del caso no es el robo en sí, sino la lógica del rescate. En lugar de pedir dinero a un partido concreto, los secuestradores exigen que el pago sea realizado de forma conjunta por todos los partidos políticos, independientemente de su ideología, tamaño o capacidad real para ponerse de acuerdo en algo.
“El rescate tiene que pagarse entre todos”, dice textualmente la nota. “Porque los votos son de todos, la culpa es de todos y el hartazgo también”. El mensaje añade que no aceptarán pagos parciales, coaliciones temporales ni mociones de censura económicas. “O pagan todos, o los votos se quedan con nosotros hasta que maduren”.
Esta exigencia ha provocado una situación inédita: partidos que llevan décadas sin hablarse han tenido que coincidir en el mismo grupo de WhatsApp titulado provisionalmente Rescate Votos EX y silenciado por defecto.
Reacciones políticas: unidad, pero no tanto
Las reacciones no se han hecho esperar. Desde el primer momento, todos los partidos han condenado el secuestro de votos “con rotundidad”, “con firmeza” y “con un comunicado que no compromete a nada”. Sin embargo, el acuerdo para pagar el rescate se ha encontrado con las dificultades habituales.
Algunos partidos consideran que no deberían pagar porque “eso solo incentiva futuros secuestros de papeletas”. Otros sostienen que sí hay que pagar, pero solo la parte proporcional a los votos que creen haber obtenido. Un tercer grupo opina que los votos robados no les iban a beneficiar en cualquier caso, por lo que el problema es más bien teórico.
Desde una formación minoritaria, su portavoz declaró que ellos están dispuestos a pagar, “pero en especie”. Concretamente, han ofrecido pancartas sobrantes, bolígrafos de campaña y un lote de promesas electorales sin estrenar.
Correos: «Nunca nos había pasado algo así tan seguido»
Correos ha emitido un comunicado oficial en el que reconoce “incidencias puntuales de gran magnitud” y asegura que se están revisando todos los protocolos. “Nuestros sistemas funcionan correctamente”, explica la nota, “pero a veces la realidad insiste”.
La empresa pública ha recalcado que el voto por correo sigue siendo seguro, salvo cuando desaparece. También ha pedido calma a la ciudadanía y ha recordado que “el voto es un derecho, no una garantía”.
Preguntados por la posibilidad de que los votos estén simplemente traspapelados, desde Correos no descartan nada. “En este país hemos perdido expedientes, discos duros, presupuestos enteros y hasta ministros. Unos cuantos miles de sobres entran dentro de lo normal”.
Extremadura, entre la perplejidad y el déjà vu
En Extremadura, la noticia ha sido recibida con una mezcla de sorpresa y resignación. Muchos ciudadanos aseguran que ya sospechaban que su voto “no iba a llegar muy lejos”. Otros se muestran indignados y exigen soluciones inmediatas, preferiblemente antes de que haya que volver a votar.
“Yo voté por correo porque me pillaba trabajando”, explica María, vecina de Mérida. “Si ahora resulta que mi voto está secuestrado, quiero al menos saber si está bien tratado”.
En algunos bares de la región se debate si los secuestradores sabrán contar los votos mejor que los organismos oficiales. La opinión está dividida.
Los secuestradores dan pruebas de vida
Para demostrar que los votos siguen existiendo, los autores del secuestro han enviado fotografías borrosas de sobres apilados junto a un periódico del día. En una de las imágenes se aprecia claramente una papeleta doblada y un café al lado, lo que ha tranquilizado a parte del electorado.
En un segundo mensaje, los secuestradores aclaran que no tienen intención de alterar el resultado electoral. “Nosotros no decidimos, solo retenemos”, afirman. “El recuento será exactamente el mismo que habría sido, pero con más tensión narrativa”.
Expertos analizan el impacto democrático
Politólogos, constitucionalistas y opinadores profesionales han llenado horas de tertulia intentando explicar qué ocurre cuando los votos son secuestrados pero nadie sabe cuántos son exactamente ni a quién pertenecen.
Algunos expertos consideran que el secuestro pone de relieve la fragilidad del sistema. Otros opinan que, paradójicamente, lo refuerza. “Nunca se había hablado tanto de los votos”, señala un analista. “Ahora todo el mundo los valora, incluso quienes no pensaban usarlos”.
Un catedrático consultado por ASDF sostiene que el rescate colectivo podría sentar un precedente interesante. “Es la primera vez que todos los partidos tendrían que pagar algo juntos sin recibir nada a cambio. Eso es casi revolucionario”.
Negociaciones eternas y calendario incierto
Las negociaciones continúan a puerta cerrada, a puerta entreabierta y a puerta filtrada. Nadie quiere ser el primero en pagar, pero tampoco el responsable de que los votos no vuelvan. Mientras tanto, los secuestradores han ampliado el plazo “por espíritu democrático” y han pedido que no se les llame terroristas, sino “gestores alternativos del sufragio”.
No se descarta que, si el conflicto se alarga, los votos secuestrados acaben formando su propio partido político, con grandes posibilidades de obtener representación.
Una democracia en pausa, pero con café
España observa el caso con atención y cierta familiaridad. El secuestro de votos en Extremadura ya forma parte del anecdotario político nacional incluso antes de resolverse. Nadie sabe cómo acabará, pero todos coinciden en algo: pase lo que pase, alguien dirá que ha ganado.
Mientras tanto, los votos siguen secuestrados, los partidos discuten quién paga qué, y la democracia, una vez más, espera sentada, mirando el reloj y preguntándose si no habría sido más sencillo perderlos directamente.
Desde el Diario ASDF seguiremos informando con la seriedad que merece una situación completamente absurda.
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🔴#ÚLTIMAHORA Correos informa de que la Guardia Civil ha encontrado los votos robados en Extremadura y que los 124 electores podrán volver a votar ver.abc.es/bk4zb
