La justicia española, siempre atenta a los grandes conflictos que sacuden los cimientos del Estado de Derecho y también a los micrófonos voladores, ha dado un paso histórico esta mañana al imputar a la periodista Ana Pardo de Vera por un presunto delito de odio y coacciones, tras el ya célebre episodio en el que lanzó el micrófono del reportero Bertrand Ndongo al suelo y, según consta en autos redactados en letra muy pequeña, le espetó la frase: “Recógelo como un gorila”.

El auto judicial, de más de 200 páginas —189 de ellas dedicadas a definir qué es un micrófono, para qué sirve y por qué no debería ser arrojado— considera que los hechos podrían revestir “una especial gravedad simbólica, fonética y zoológica”, abriendo así una nueva era en la jurisprudencia española: la del derecho penal comparado con animales imaginarios.

Un micrófono que hizo historia

Los hechos se remontan a un acto público en el que, según relatan testigos presenciales, cámaras, cámaras de las cámaras y cámaras de TikTok, se produjo un tenso intercambio verbal entre Pardo de Vera y Ndongo. En un momento que ya ha sido reproducido en bucle durante horas en redes sociales, el micrófono cayó al suelo con un ruido seco, contundente y perfectamente amplificado, seguido de la frase que ahora centra el procedimiento judicial.

Expertos en acústica consultados por ASDF aseguran que el golpe del micrófono “sonó más fuerte que la inflación, el precio de la vivienda y las explicaciones del Gobierno juntas”, lo que habría agravado el impacto emocional del suceso.

La imputación que nadie vio venir (pero todos estaban esperando)

Fuentes jurídicas que han pedido permanecer en el anonimato por miedo a que también les lancen objetos han confirmado que el juzgado ha considerado que la expresión utilizada podría constituir un delito de odio, al realizar una comparación simiesca en un contexto de elevada tensión mediática, micrófonos calientes y egos a temperatura de fusión.

“El problema no es solo lo que se dijo, sino cómo se dijo, cuándo se dijo y si el micrófono estaba encendido”, explica un magistrado jubilado que ahora comenta juicios en Twitch. “El derecho penal moderno debe adaptarse a los nuevos formatos: reels, stories y objetos lanzables”.

Reacciones inmediatas: Twitter colapsa, los gorilas guardan silencio

Las reacciones no se han hecho esperar. En redes sociales, el hashtag #MicrófonoGate ha sido tendencia durante horas, alternándose con #YoConElMicro, #GorilaNoEsUnInsulto y #JusticiaParaLosPrimates.

Mientras tanto, diversas asociaciones de defensa animal han emitido comunicados aclarando que “los gorilas no recogen micrófonos, pero podrían hacerlo mejor que muchos tertulianos”.

Por su parte, la Asociación Nacional de Micrófonos Maltratados (ANMM) ha anunciado que se personará como acusación popular, solicitando que el dispositivo lanzado sea considerado “víctima directa y principal”.

La defensa: “Fue un gesto metafórico”

El entorno de Ana Pardo de Vera ha defendido que el episodio fue “un gesto simbólico, performativo y cargado de contexto político”, negando cualquier intención de odio, coacción o zoología comparada.

“En ningún momento se pretendió ofender a nadie ni a ningún primate”, señalan fuentes cercanas, que recuerdan que “en la historia del periodismo español se han lanzado cosas peores que micrófonos y nadie dijo nada”.

Ndongo y el micrófono, unidos por el destino

Bertrand Ndongo, protagonista involuntario del suceso, ha declarado sentirse “sorprendido, tranquilo y con el micro ya funcionando otra vez”, aunque ha reconocido que el momento fue “intenso, simbólico y con mucho alcance”.

“El micrófono ya ha superado el trauma”, aseguran desde su entorno. “Ahora da entrevistas, pero solo a medios que lo tratan con respeto”.

Un precedente peligroso (y absurdamente fascinante)

Juristas consultados por el Diario ASDF advierten de que este caso podría sentar un precedente sin precedentes: la criminalización del lenguaje metafórico en contextos de tensión mediática, abriendo la puerta a futuras imputaciones por frases como “te comes el micro”, “ladras mucho” o “eres un cuñado”.

“Si esto prospera, medio país estaría imputado”, resume un catedrático de Derecho Penal mientras borra antiguos tuits.

Conclusión: España, país serio con problemas muy concretos

Mientras la justicia avanza, los micrófonos tiemblan y las redes hierven, España demuestra una vez más su capacidad para convertir un gesto, una frase y un objeto tecnológico en un asunto de Estado.

Desde el Diario ASDF seguiremos informando con el máximo rigor, mínima cordura y absoluto compromiso con la sátira, recordando a nuestros lectores que la realidad, cuando se exagera un poco, suele quedar exactamente igual.

Porque hoy ha sido un micrófono.
Mañana… nadie sabe qué objeto hablará ante un juez.

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