El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha elevado el tono en su enfrentamiento con el magnate Elon Musk y ha confirmado que el Ejecutivo analiza la posibilidad de suspender completamente el funcionamiento de la plataforma X en territorio español. La medida, que podría materializarse en cuestión de días, responde a lo que fuentes gubernamentales califican como “una escalada intolerable de injurias, manipulación algorítmica y amenazas a la soberanía digital nacional”.
Entradilla
En una comparecencia extraordinaria desde La Moncloa, Sánchez ha vinculado directamente la reciente ofensiva verbal de Musk —quien lo tildó de “tirano”, “traidor al pueblo de España” y utilizó el término peyorativo “Dirty Sánchez”— con la necesidad de adoptar “medidas de protección democrática de máximo nivel”. El anuncio llega apenas 24 horas después de que el propio presidente avanzara en Dubái un paquete de cinco reformas para regular las plataformas digitales, incluyendo la prohibición de acceso a menores de 16 años y la responsabilidad penal de los directivos por contenidos ilícitos. Diversos expertos consultados por este diario advierten que una prohibición total de X supondría un precedente histórico en la Unión Europea y podría alterar de forma irreversible el ecosistema informativo del continente.
Antecedentes de la escalada diplomática y digital
La tensión entre Pedro Sánchez y Elon Musk se remonta a semanas atrás, cuando el propietario de X cuestionó públicamente la política migratoria española mediante publicaciones que alcanzaron cientos de millones de impresiones. El punto de inflexión se produjo el pasado 3 de febrero de 2026, durante la intervención de Sánchez en la Cumbre Mundial de Gobiernos en Dubái. Allí, el presidente denunció que las redes sociales se han convertido en un “Estado fallido” y anunció medidas drásticas contra la impunidad digital.
Horas después, Musk respondió con una serie de mensajes en cascada: primero calificó a Sánchez de “tirano y traidor al pueblo de España”, acompañado de un emoji fecal; posteriormente lo acusó de ser “el verdadero fascista totalitario”. Fuentes cercanas al Palacio de la Moncloa aseguran que estos ataques personales, combinados con el uso de Grok —la inteligencia artificial de X— para generar contenidos que el Gobierno considera “sexualmente ilegales y manipuladores”, han cruzado la línea roja.
El Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) y la Agencia Española de Protección de Datos han remitido ya informes preliminares al Consejo de Ministros en los que se documentan más de 4,7 millones de interacciones en X que, según los análisis, “amplifican deliberadamente polarización y desinformación contra instituciones españolas”. Un dato que, según el Ejecutivo, justifica la evaluación de medidas excepcionales.
Reacciones institucionales y posicionamientos políticos
El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, compareció inmediatamente tras el anuncio presidencial para contextualizar la posible prohibición. “Nos encontramos ante un dilema histórico: o permitimos que milmillonarios extranjeros amenacen nuestra democracia desde servidores ubicados fuera de nuestras fronteras, o actuamos con valentía para defender lo que es de todos los españoles”, declaró. Bolaños insistió en que la medida no busca censurar opiniones, sino “neutralizar una herramienta que se ha convertido en vector de ataques sistemáticos contra el Estado de derecho”.
Por su parte, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, subrayó el impacto laboral y social: “X no es solo una red; es una infraestructura que condiciona el debate público, la contratación y hasta la salud mental de millones de jóvenes. Protegerla o prohibirla es proteger a la ciudadanía”.
Desde la oposición, el Partido Popular ha adoptado una postura ambivalente. Su portavoz en el Congreso, Cuca Gamarra, reconoció que “existen riesgos reales en las plataformas”, pero advirtió que “una prohibición total sería desproporcionada y podría interpretarse como un ataque a la libertad de expresión”. Vox, en cambio, ha aplaudido la iniciativa y ha pedido que se extienda a “todas las redes controladas por intereses extranjeros”.
La Comisión Europea, consultada por el Diario ASDF, ha recordado que cualquier suspensión de una plataforma debe respetar el Reglamento General de Protección de Datos y la Ley de Servicios Digitales, aunque fuentes comunitarias admiten en privado que el caso español “podría servir de laboratorio para futuras acciones coordinadas contra grandes tecnológicas”.
Declaraciones clave de protagonistas y expertos
Pedro Sánchez, en su comparecencia: “No vamos a tolerar que una persona con intereses económicos y políticos extranjeros insulte al presidente de un país soberano y, al mismo tiempo, utilice su plataforma para erosionar nuestra convivencia. España defenderá su soberanía digital con todos los instrumentos del Estado de derecho”.
Elon Musk, en su cuenta de X (publicado a las 03:47 hora peninsular): “Dirty Sánchez is a tyrant and traitor to the people of Spain 💩. Next they’ll ban free speech entirely. Sad!”
Irene Montero, exministra y actual eurodiputada: “Este es el precio de enfrentarse a los tecnoligarcas. Musk no soporta que un Gobierno progresista le plante cara. La prohibición de X sería un acto de dignidad democrática”.
Profesor Juan Carlos Gómez, catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad Complutense y director del Observatorio de Gobernanza Digital: “Estamos ante un momento comparable al cierre temporal de plataformas en Turquía o India durante crisis políticas. Si se confirma, España podría convertirse en el primer país europeo en suspender una red social global por motivos de seguridad nacional”.
Fuente gubernamental anónima: “No se trata solo de los insultos. Es la suma de manipulación algorítmica, generación masiva de deepfakes y amplificación de contenidos que atentan contra la cohesión social. X ha dejado de ser una red para convertirse en un arma híbrida”.
Ciudadano anónimo residente en Madrid, usuario habitual de X: “Si la quitan, ¿dónde vamos a discutir? Aunque la verdad, últimamente solo veo broncas y mentiras. Igual nos hacen un favor”.
Análisis: Un antes y un después en la regulación digital europea
Diversos analistas coinciden en que la posible prohibición de X marcaría un punto de inflexión comparable a la caída del Muro de Berlín en el ámbito digital o al establecimiento de la primera regulación antimonopolio contra las grandes petroleras en el siglo XX. El catedrático Gómez lo resume así: “Pasaríamos de la autorregulación voluntaria de las plataformas a la intervención estatal directa. Sería el fin de la era en que un empresario individual podía condicionar el debate público de una nación soberana”.
Estudios del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) revelan que el 68,4 % de los españoles entre 18 y 35 años consulta X al menos tres veces al día como fuente primaria de información política. Una suspensión obligaría a una migración masiva hacia otras plataformas, con el consiguiente riesgo de concentración en manos de Meta o ByteDance, lo que genera nuevas inquietudes geopolíticas.
Además, la medida podría tener repercusiones económicas cuantiosas: se estima que las empresas españolas invierten anualmente más de 1.200 millones de euros en publicidad en X. La Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) ha solicitado una reunión urgente con el Gobierno para evaluar “el impacto en la libertad de empresa y la competitividad”.
A nivel internacional, la reacción no se ha hecho esperar. El Departamento de Estado de Estados Unidos ha emitido un comunicado recordando “la importancia de preservar la libertad de expresión en internet”, mientras que la embajada china en Madrid ha evitado pronunciarse, aunque fuentes diplomáticas sugieren interés en el precedente.
Conclusión: Un horizonte de incertidumbre democrática
El Gobierno mantiene que la decisión final se adoptará en los próximos días tras consultar con los servicios jurídicos del Estado y los socios europeos. Fuentes de La Moncloa no descartan que la prohibición sea temporal —”hasta que se garanticen mecanismos de moderación independientes y se retiren los contenidos lesivos”— ni que se extienda a otras plataformas si persisten conductas similares.
Lo que resulta incuestionable es que el pulso entre Pedro Sánchez y Elon Musk ha trascendido lo personal para convertirse en un choque de modelos: soberanía nacional frente a poder transnacional de las tecnológicas. Las próximas horas serán decisivas para determinar si España se convierte en pionera de una nueva era regulatoria o si, por el contrario, abre una grieta en el consenso europeo sobre libertades digitales.
El Diario ASDF seguirá informando de cualquier desarrollo en esta crisis que, para muchos observadores, podría redefinir las relaciones entre Estados y gigantes tecnológicos durante las próximas décadas.
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