CÓRDOBA – En una sorprendente vuelta de tuerca al mundo de la política local, un alcalde socialista de Córdoba se ha visto envuelto en un curioso episodio que, según él, está siendo completamente sacado de contexto. La noticia saltó a la luz tras la denuncia de una subordinada del Ayuntamiento, quien aseguró que el edil le había dicho: “Me dejas que te lo coma para ver si se me empina”. Sin embargo, fuentes cercanas al político aseguran que todo se trata de un malentendido y de una exageración digna de una telenovela de sobremesa.

El alcalde, que prefirió mantenerse en el anonimato para este reportaje —aunque oficialmente se trata de uno de los rostros más conocidos del PSOE local—, explicó a este diario que su comentario fue malinterpretado, y que, de haber sabido que se podía llevar a semejante confusión, habría optado por la prudencia absoluta. “Yo solo decía que quería probar el pastel que mi colaboradora había preparado para la reunión de concejales”, aseguró entre risas. “Es increíble cómo una frase inocente puede convertirse en un escándalo de nivel nacional”, agregó.

Según relatan testigos del incidente, el alcalde se encontraba en el despacho municipal revisando unos informes sobre urbanismo y presupuestos, cuando la subordinada entró con un pastel de chocolate recién horneado. Al parecer, él comentó: “Déjame probarlo para ver si se me empina el ánimo”, frase que, según él mismo sostiene, fue escuchada de forma selectiva por su colaboradora y posteriormente reinterpretada con una imaginación digna de guion cinematográfico.

Expertos en comunicación política consultados por ASDF explican que este tipo de malentendidos no son infrecuentes. “Los políticos son personas, y como cualquier persona, a veces hablan de manera coloquial y sus expresiones pueden ser malinterpretadas”, apunta la socióloga Marta Belmonte. “En este caso, todo apunta a que se trataba de una metáfora culinaria para describir su entusiasmo por el pastel, y no de ninguna intención impropia. Pero claro, en la era de la hiperconectividad, cualquier frase puede viralizarse y multiplicarse como un efecto dominó”.

La subordinada, por su parte, aseguró en su denuncia que se sintió incómoda ante el comentario. Sin embargo, compañeros del Ayuntamiento sostienen que la reacción de la funcionaria pudo haber sido influenciada por el exceso de imaginación que caracteriza a algunas oficinas municipales durante la temporada de presupuestos. “En realidad, el alcalde es un hombre afable y bromista, y todo indica que la denunciante estaba interpretando sus palabras con ojos de novela negra”, comenta un concejal anónimo.

La polémica ha desatado, inevitablemente, un torrente de memes en redes sociales, que no han tardado en apodarlo “El Empinador de Pasteles”. Desde ilustraciones de políticos intentando probar repostería hasta gifs que reproducen la frase en distintos contextos, la viralización del episodio ha superado incluso los niveles de atención que se suelen prestar a los plenos municipales sobre movilidad urbana.

“No entiendo cómo algo tan inocente se ha convertido en noticia”, comentó el propio alcalde en un video difundido en X. “Si yo hubiera querido ser inapropiado, créanme, habría usado otra frase. Lo que dije tenía que ver con repostería, no con otra cosa. Y si se empinó algo, fue mi ánimo, no otra cosa”.

El Ayuntamiento de Córdoba, por su parte, emitió un comunicado intentando calmar las aguas:

“El alcalde ha reiterado su compromiso con el respeto a todo el personal municipal. La frase que ha sido interpretada fuera de contexto correspondía a un comentario informal sobre un pastel horneado en nuestras instalaciones, y no refleja conducta inapropiada alguna”.

A pesar de la insistencia de los asesores en poner la nota de humor, la historia sigue generando titulares, en un claro ejemplo de cómo la política local puede mezclarse con la imaginación de algunos empleados y el ingenio de los internautas. Incluso se han organizado debates en foros y chats locales sobre si la frase debía ser considerada desafortunada o simplemente un guiño a la cultura del chocolate cordobés.

Curiosamente, la frase original tiene antecedentes lingüísticos inesperados. Algunos expertos en semántica aseguran que la combinación de verbos como “comer” y “empinar” en el lenguaje coloquial puede llevar a malentendidos, especialmente cuando se trasladan a un entorno de oficina. “Es un clásico caso de polisemia en acción”, explica el lingüista José Martos. “Depende del contexto, de la entonación, y de la predisposición de quien escucha. En un pastel, todo es inocuo. En política, todo es polémico”.

Por otro lado, el equipo de comunicación del Ayuntamiento ha aprovechado para lanzar un curso interno de “interpretación de frases políticas con humor y sentido común”, destinado a funcionarios que tienden a magnificar comentarios informales. Según fuentes internas, la medida ha sido bien recibida, y se espera que en futuros episodios similares los empleados piensen dos veces antes de denunciar metáforas gastronómicas.

Mientras tanto, la subordinada continúa con sus labores en el Ayuntamiento, y se ha mantenido discreta, evitando declaraciones que puedan alimentar la polémica. “Creo que lo más prudente es seguir trabajando y dejar que la historia se enfríe”, comenta un compañero cercano.

Desde la perspectiva mediática, ASDF ha decidido mantener un enfoque equilibrado, explicando los hechos, dando voz al alcalde y al personal municipal, y destacando la dimensión humorística del incidente. “No es nuestra intención trivializar ningún comentario inapropiado, pero tampoco exagerar un malentendido evidente”, señala el director del diario. “Además, es una oportunidad de mostrar que incluso la política más seria puede tener un lado humano y cómico”.

El episodio ha generado reacciones diversas entre la ciudadanía. Algunos vecinos apoyan al alcalde, destacando su buen humor y su capacidad para tomarse los contratiempos con naturalidad. Otros, en cambio, consideran que, aunque la frase fuera un malentendido, se trata de un recordatorio de que los políticos deben medir sus palabras incluso en los contextos más inocentes.

En términos de comunicación política, este caso se está utilizando como ejemplo para enseñar a futuros cargos públicos la importancia de la claridad. “Una frase coloquial puede ser interpretada de mil maneras”, explica la consultora de imagen política Laura Gómez. “Si algo nos ha enseñado Internet, es que la viralidad no entiende de intenciones. La prudencia y el sentido del humor son clave”.

Finalmente, y como cierre irónico, varios cafés de la ciudad han comenzado a promocionar pasteles “empinadores”, haciendo guiños al incidente. “Es increíble cómo una frase puede convertirse en marketing local”, comenta un pastelero de Córdoba. “Hoy vendemos más pasteles que nunca, y todo gracias a un malentendido político”.

En resumen, el episodio del alcalde y su comentario ha sido un ejemplo claro de cómo la política, la imaginación y el humor se entrelazan de manera sorprendente. Mientras algunos exageran, otros defienden la inocencia del edil, y la ciudadanía observa, entre risas y memes, cómo incluso un simple pastel puede provocar titulares nacionales. Entre debates sobre interpretación lingüística, seminarios internos de “frases inocuas” y pastelerías en auge, Córdoba ha demostrado que la política local puede ser, al mismo tiempo, seria, absurda y deliciosamente divertida.

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