Documentación interna, silencios demasiado ruidosos y una lista de nombres en clave apuntan a una jornada judicial larga, intensa y con trinos de alta fidelidad.
Según información confidencial procedente del correo privado de varias personas diferentes —todas ellas perfectamente distintas entre sí, pero curiosamente coordinadas en su desconcierto—, varios de los conocidos como pajaritos rojos pasarán por el juzgado este viernes 9 de enero. Las mismas fuentes, que piden mantenerse en el anonimato por razones obvias (y otras menos obvias), coinciden en un punto clave: se espera que los pajaritos empiecen a cantar, y no poco precisamente, sino durante horas y horas, con variaciones de tono, pausas dramáticas y algún que otro bis inesperado.
El fenómeno, descrito por los expertos como “canto coral judicial prolongado”, no es nuevo, pero sí especialmente afinado en esta ocasión. A diferencia de anteriores comparecencias, donde el piar se limitaba a monosílabos defensivos y miradas al techo, esta vez las previsiones apuntan a una jornada en la que los trinos podrían extenderse hasta bien entrada la tarde, obligando a renovar el café de máquina en varias ocasiones.
¿Quiénes son los pajaritos?
Como es tradición en el Diario ASDF, y para preservar la pureza del absurdo responsable, los implicados no serán identificados por nombres propios, sino por nombres en clave ornitológicos cuidadosamente seleccionados por su valor metafórico y su capacidad para no señalar a nadie en concreto. La lista, siempre sujeta a ampliaciones de última hora, incluye a los siguientes ejemplares:
- Gorrioncio Carmesí: conocido por su aparente discreción y su habilidad para revolotear entre temas sin posarse demasiado tiempo en ninguno. Las fuentes aseguran que, una vez se siente cómodo, canta en bucle.
- Petirrojo Alfa: veterano del trino institucional, con un repertorio amplio que va desde el silbido técnico hasta la balada melancólica del “yo no estaba allí”.
- Mirlo Escarlata: especialista en pausas largas, miradas al vacío y respuestas que empiezan en presente y terminan en condicional.
- Canario Rubí: pequeño, nervioso y con tendencia a elevar el tono cuando percibe que alguien toma notas con demasiado entusiasmo.
- Jilguero Bermellón: presume de memoria selectiva y de un vibrato que, según los analistas, puede durar hasta 47 minutos sin repetir estrofa.
- Verderón Rojo Oscuro: menos dado al canto espontáneo, pero propenso a entonar largos solos cuando se siente injustamente incomprendido.
Todos ellos, según los correos consultados, han sido citados para comparecer y comparten una característica común: nadie esperaba que cantaran tanto, pero todo indica que lo harán.
El correo que nadie recuerda haber enviado
La información que maneja este diario procede de intercambios privados de correo electrónico entre personas distintas, separadas por husos horarios, agendas imposibles y una sorprendente coincidencia en el asunto del mensaje: “¿Tú sabías esto?”. A partir de ahí, un hilo interminable de respuestas, reenvíos y capturas de pantalla ha ido construyendo un relato fragmentado pero consistente.
Nadie afirma haber escrito el primer correo. Nadie recuerda haberlo recibido a tiempo. Pero todos coinciden en que, de algún modo, la cita del viernes 9 estaba subrayada, acompañada de una frase inquietante: “Traed paciencia”.
Expectación en los alrededores del juzgado
Desde primera hora de la mañana del viernes, se espera un ambiente cargado de expectación contenida. No habrá multitudes, pero sí miradas atentas, periodistas con cara de no haber dormido y expertos improvisados analizando cada gesto, cada sorbo de agua y cada carraspeo.
Un funcionario que prefiere ser identificado únicamente como “Observador de Pasillos” asegura que ya se están preparando para una jornada larga:
“Cuando los pajaritos vienen con ganas de cantar, el eco se queda en las paredes durante días. Esto no va a ser un piar rápido. Esto es ópera”.
Horas y horas de canto
Las previsiones más conservadoras hablan de comparecencias maratonianas. Las más optimistas, de un auténtico festival de trinos encadenados. Se espera que los pajaritos rojos entren de uno en uno, pero que salgan con la sensación de haber participado en un coro invisible.
Los analistas del canto judicial distinguen varias fases probables:
- El preludio: respuestas breves, aclaraciones mínimas y mucho “no recuerdo”.
- El crescendo: detalles que aparecen, nombres en clave que se cruzan y fechas que de repente cobran sentido.
- El solo emocional: momento en el que alguno de los pajaritos baja la voz, suspira y pide agua.
- El final abierto: nadie sabe exactamente cómo termina, pero todos coinciden en que deja ganas de una segunda función.
Reacciones y silencios
Mientras tanto, en el exterior, el silencio oficial es ensordecedor. No hay comunicados, no hay desmentidos claros y no hay confirmaciones rotundas. Solo frases medidas y sonrisas tensas. En redes sociales, los usuarios más atentos ya hablan de “la gran cantada de enero”, aunque nadie se atreve a ponerle melodía.
Un experto en comunicación consultado por este diario resume la situación con precisión quirúrgica:
“Cuando todos dicen que no pasa nada, suele pasar algo. Y cuando los pajaritos prometen cantar horas y horas, lo mínimo es llevar un buen cuaderno”.
Un viernes largo, muy largo
Así, el viernes 9 de enero se perfila como una fecha marcada en rojo —un rojo muy concreto— en el calendario judicial. No por lo que se ha dicho hasta ahora, sino por todo lo que, según las previsiones, está a punto de cantarse.
En el Diario ASDF seguiremos atentos a cada trino, cada pausa y cada nota sostenida. Porque si algo ha quedado claro es que, cuando los pajaritos rojos se posan frente a un micrófono judicial, el silencio nunca es una opción.
