Entrevista a Therian Zorra¬ por Lady Cogollos.
¡Queridísimos lectores del Diario ASDF!
Aquí Lady Cogollos, vuestra columnista implacable, bailarina de cátedra, pedagoga legal-moral-estética y cronista oficial de las miserias ajenas. Hoy os escribo desde la terraza del Hotel Ritz de Madrid, donde el sol cae con esa elegancia que solo conocen los lugares donde el drama llega siempre tarde y mal vestido.
Delante de mí descansa un vaso de J&B con agua, porque como sabéis yo no bebo, soy bailarina, el cuerpo se cuida… aunque hoy hago una excepción. No todos los días una tiene la oportunidad de entrevistar a una auténtica therian zorra mientras en las alcantarillas de internet ciertas therian ratas llevan horas subiendo fotos, inventando historias y tratando de borrar una vida que jamás podrán vivir.
La escena es deliciosa. En esta terraza impecable, rodeada de camareros discretos y mesas con manteles de lino, una zorra libre se sienta frente a mí con la tranquilidad de quien ha vivido lo suficiente para saber que las ratas hacen mucho ruido… pero siempre desde debajo del suelo. A su lado, sobre la mesa, descansa el casco de su moto, todavía con el brillo de la carretera reciente, como recordatorio silencioso de que algunas mujeres prefieren conducir su propia vida mientras otras criaturas pasan el día entero vigilando la ajena.
Mi coche de ASDF me ha dejado hace unos minutos en la puerta del hotel —ya sabéis que Lady Cogollos no conduce, para eso están los profesionales— y mientras la tarde se pone elegante sobre Madrid, comienzo esta entrevista que promete ser más instructiva que cualquier manual de zoología social.
Querida TherianZorraReal, toma asiento. Las ratas ya están chillando en las alcantarillas, así que vamos a darles algo que roer.
Nosotras vamos a hablar.
Lady Cogollos: Para empezar Darling, TherianZorraReal, ¿qué significa para ti que te llamen “zorra”?
TherianZorraReal: Significa que algunas ratas descubrieron una palabra nueva y creen que con eso pueden domesticar a una mujer libre. El problema es que una zorra no se domestica, y menos cuando ya ha aprendido a vivir sin pedir permiso.
Lady Cogollos: Algunas ratas parecen pasar el día entero hablando de ti. ¿Te preocupa esa obsesión?
TherianZorraReal: En absoluto. Cuando una rata dedica su vida a vigilar a una zorra lo único que demuestra es que la zorra tiene una vida mucho más interesante.
Lady Cogollos: Dicen los manuales de zoología que las ratas tienen la costumbre de roer compulsivamente todo lo que encuentran. En tu caso llevan tiempo roiendo tu nombre.
TherianZorraReal: Claro. Porque roer la frustración propia es mucho más difícil que intentar roer la vida de otra persona.
Lady Cogollos: Has criado a tus hijas, compraste tu casa, trabajas, estudias y sigues viviendo con tranquilidad. ¿Crees que lo que más irrita a ciertas ratas es que no hayas pedido permiso para hacerlo?
TherianZorraReal: No se trata de pedir o no permiso. El problema es que yo no seguí el guion que ellas esperaban. Muchas ratas viven atadas a matrimonios aburridos, donde necesitan buscar amantes para sentir que siguen vivas. Yo preferí algo mucho más sencillo: ser libre desde el principio, con todas las consecuencias, penalidades y sacrificios que eso conlleva.
Lady Cogollos: La obsesión de ciertas ratas contigo parece bastante intensa. ¿Crees que es porque representas exactamente lo que ellas nunca se atrevieron a ser?
TherianZorraReal: No lo sé. Lo que sí sé es que cuando alguien dedica su vida a vigilar la tuya, la conclusión es evidente: tu vida les importa más que la suya.
Lady Cogollos: En internet parece que algunas ratas pasan más tiempo estudiando tu vida que viviendo la suya.
TherianZorraReal: Eso ocurre cuando una persona no tiene historia propia. Entonces intenta escribir la de otra.
Lady Cogollos: Hay ratas que no se conforman con atacarte a ti y terminan mordiendo también a tu pareja o a tu familia. ¿Eso es instinto roedor o pura envidia?
TherianZorraReal: Cuando no pueden destruir a alguien directamente, intentan rodearlo. Es el comportamiento clásico de quien solo sabe morder desde la sombra.
Lady Cogollos: Si pudieras darle un consejo a esas ratas que pasan el día intentando destruir lo que no comprenden, ¿cuál sería?
TherianZorraReal: Que prueben a vivir su propia vida. Es un ejercicio muy recomendable.
Lady Cogollos: También hay intentos constantes de subir fotos, inventar historias y reconstruir tu vida. ¿Creen realmente que pueden borrar lo que has vivido?
TherianZorraReal: Algunas ratas creen que repetir una mentira mil veces cambia la realidad. Pero la realidad es muy tozuda: mi vida existe, por mucho que ellas pasen el día roiendo pantallas.
Lady Cogollos: Para sacar a tu casa y tu familia adelante, ya que hubo padre ausente que no pasó manutención ni colaboró en la educación, al mirar tu vida laboral veo que has trabajado en oficinas, cuidando ancianos, abriendo zanjas y en andamios como peón de albañil. ¿Cómo sienta que quieran borrar eso y digan que eres una vividora?
TherianZorraReal: Jajajaja, me da igual. Lo vivido, vivido está. Muchas personas me vieron abrir esas zanjas, muchos me vieron en andamios. Por eso no cala la historia que quieren inventar.
Lady Cogollos: ¿Alguna vez has pensado en esconderte en tu madriguera para descansar de tanto ruido?
TherianZorraReal: No. Cuando una rata muerde el aire, lo más inteligente es seguir caminando.
Lady Cogollos: Para cerrar, querida zorra: ¿Qué consejo darías a otras mujeres a las que llaman “zorras” simplemente por vivir sin pedir permiso?
TherianZorraReal: Que recuerden algo muy simple: cuando una rata te llama zorra, en realidad está confesando que no sabe vivir como tú.
La entrevista termina y la therian zorra se levanta con la naturalidad de quien no necesita despedidas teatrales. Deja unas monedas sobre la mesa, recoge el casco de su moto y camina hacia la salida mientras el murmullo elegante del Ritz continúa como si nada hubiera pasado.
Yo me quedo en la terraza con mi vaso de J&B con agua —porque como sabéis yo no bebo, soy bailarina… aunque hoy hago una excepción— observando cómo se aleja.
Su mono de cuero negro, el pelo largo alborotado por el viento y la ausencia absoluta de maquillaje o artificio podrían parecer fuera de lugar en un hotel donde todo brilla con una elegancia cuidadosamente calculada. Y sin embargo ocurre justo lo contrario.
No desentona.
Porque hay personas que llenan una estancia con presencia, y otras que necesitan filtros, ruido y escándalo para intentar existir.
La therian zorra cruza el vestíbulo, se coloca el casco y desaparece hacia la calle como quien vuelve simplemente a su vida.
Las ratas, por supuesto, seguirán roiendo desde la alcantarilla.
Pero la vida real —como siempre— ya está en marcha.
Yo termino mi J&B con agua, observo la puerta del Ritz cerrarse tras ella y pienso que hay criaturas que pasan la vida entera intentando ensuciar lo que no comprenden.
Y luego están las zorras. Que simplemente viven.
El que se sienta aludido… que revise por qué le molesta tanto la libertad ajena.
O mejor: que siga roiendo desde la alcantarilla.
Otros seguimos contando la vida real.
Lady Cogollos / Lady Querellas
Columnista en Diario ASDF
Pedagogía legal, estética y moral.
Bailarina. No bebo (salvo excepciones).
No insulto: describo.
Si te ves reflejada… escucha una canción de Nebulossa.
