Barcelona, 22 de febrero de 2026 — Un encuentro multitudinario convocado por la comunidad therian en el Arc de Triomf ha derivado en desórdenes públicos, enfrentamientos y la detención de cinco personas, según han confirmado fuentes policiales de los Mossos d’Esquadra y la Guardia Urbana. El evento, que reunió a aproximadamente 3.000 asistentes entre seguidores del movimiento y curiosos, representa uno de los episodios más significativos de visibilidad pública de esta identidad no humana en España, y ha abierto un intenso debate sobre los límites de la autoidentificación, la convivencia urbana y el ejercicio de derechos colectivos en la era digital.
Desarrollo del encuentro y escalada de incidentes
La convocatoria, organizada principalmente a través de plataformas como TikTok e Instagram, se presentó inicialmente como un espacio de expresión libre y comunidad para personas que se identifican, a nivel psicológico o espiritual, con especies animales no humanas. El punto de encuentro elegido fue el emblemático Arc de Triomf, en pleno centro de Barcelona, donde desde primera hora de la tarde comenzaron a congregarse jóvenes con orejas, colas, máscaras y otros elementos característicos del movimiento.
Lo que empezó como una reunión aparentemente pacífica —con participantes compartiendo experiencias, grabando vídeos y practicando movimientos como el conocido quadrobics— se complicó progresivamente a medida que avanzaba la jornada. Fuentes policiales han detallado que, hacia el final de la tarde, un grupo reducido inició altercados que incluyeron empujones, agresiones físicas, vandalismo en mobiliario urbano y daños materiales. La situación requirió la intervención conjunta de la Guardia Urbana y los Mossos d’Esquadra, que procedieron al desalojo de la zona.
El balance oficial incluye cinco detenciones por desórdenes públicos: cuatro practicadas por los Mossos d’Esquadra y una por la policía local barcelonesa. Algunas de las personas arrestadas eran menores de edad, según han precisado varias fuentes consultadas. Testigos presenciales han relatado escenas de tensión extrema, con cargas policiales puntuales para separar a los implicados y restablecer el orden en una de las arterias más transitadas de la ciudad.
Contexto del fenómeno therian en España
El movimiento therian no es nuevo: sus raíces se remontan a foros de internet de finales de los años 90, pero ha experimentado una explosión de visibilidad en 2025 y 2026 gracias a las redes sociales. Miles de jóvenes en todo el mundo —y ahora en España— afirman sentir una conexión profunda con un animal específico (su theriotipo), que puede ser un lobo, un gato, un zorro o incluso especies más exóticas. Esta identificación no implica una transformación física, sino una percepción interna del yo que trasciende la condición humana biológica.
En Cataluña, el encuentro de este sábado se enmarcaba en una serie de convocatorias simultáneas en varias ciudades españolas. Expertos consultados por este diario destacan que el fenómeno ha crecido paralelamente al auge de debates sobre identidades fluidas, diversidad neurodivergente y el derecho a la autodeterminación personal. Instituciones como el Instituto Catalán de Antropología Aplicada (creado en 2018 y considerado referente mundial en estudios de subculturas identitarias) han seguido de cerca el desarrollo del movimiento, señalando que representa “una de las expresiones más radicales de la búsqueda de pertenencia en la generación post-pandemia”.
Reacciones institucionales y declaraciones clave
Las autoridades municipales y autonómicas han reaccionado con rapidez. El consistorio barcelonés ha emitido un comunicado en el que califica los hechos de “intolerables” y anuncia una investigación exhaustiva para determinar responsabilidades. “Barcelona es una ciudad de acogida y diversidad, pero no puede permitir que expresiones individuales deriven en altercados que pongan en riesgo la seguridad pública”, ha declarado una portavoz de la Guardia Urbana.
Por su parte, los Mossos d’Esquadra han subrayado la “proporcionalidad” de la intervención y han recordado que “la libertad de expresión termina donde comienza el derecho de los demás a transitar con tranquilidad”.
Desde el ámbito político, el concejal de Seguridad del Ayuntamiento de Barcelona, Jordi Martí, ha afirmado: “Este episodio demuestra que necesitamos un marco regulatorio más claro para las concentraciones espontáneas en espacios públicos. No se trata de censurar identidades, sino de garantizar que ninguna se imponga por la fuerza”.
Expertos en psicología social han aportado su visión. La doctora Elena Vargas, del Departamento de Psicología Clínica de la Universidad Autónoma de Barcelona, ha señalado: “El therianismo no es patología per se, pero cuando se masifica en entornos urbanos puede generar dinámicas de grupo que escalen a comportamientos disruptivos. Estamos ante un fenómeno que obliga a repensar los límites entre lo individual y lo colectivo”.
Un testigo anónimo, residente en el barrio, ha declarado: “Al principio parecía gente disfrazada divirtiéndose, pero de repente empezaron los gritos, los empujones y la policía corriendo. Parecía una película de animales en rebelión urbana”.
Análisis: un antes y un después en el debate identitario
Este encuentro marca un punto de inflexión en la percepción pública del movimiento therian en España. Hasta ahora confinado mayoritariamente a entornos digitales, ha saltado a la esfera física con consecuencias tangibles: detenciones, daños materiales y un amplio eco mediático. Diversos analistas coinciden en que podría alterar el equilibrio social en las grandes ciudades durante los próximos años, comparable en magnitud a crisis históricas como las revueltas juveniles de los años 60 o los movimientos contraculturales de los 90.
El episodio pone de manifiesto la hipocresía de un sistema que promueve la inclusión total mientras reacciona con alarma cuando ciertas identidades se manifiestan de forma colectiva y visible. ¿Hasta dónde llega el derecho a ser lo que uno siente? ¿Puede una identidad no humana reclamar derechos específicos en el espacio público? Estas preguntas, que hasta hace poco parecían teóricas, ahora se plantean con urgencia.
Instituciones europeas como el Observatorio de Identidades Emergentes de Bruselas (fundado en 2023 y con sede en Estrasburgo) ya han incluido el caso barcelonés en su informe anual, alertando de que “podría sentar precedente para futuras tensiones entre libertad identitaria y orden público”.
Conclusión: incertidumbre y trascendencia
El encuentro de therians en Barcelona no ha sido solo un altercado aislado: ha sido la manifestación más visible hasta la fecha de un cambio profundo en cómo una parte de la juventud entiende su lugar en el mundo. Con cinco detenidos, una ciudad en estado de alerta y un debate que apenas comienza, queda claro que las fronteras entre lo humano y lo no humano se han difuminado más de lo que muchos estaban dispuestos a aceptar.
Lo ocurrido este sábado en el Arc de Triomf deja una pregunta abierta que resonará durante meses: ¿estamos preparados, como sociedad, para convivir con identidades que desafían la noción misma de humanidad? El tiempo, y quizá futuras concentraciones, lo dirán.
