Madrid / Caracas (según convenga).– En una comparecencia conjunta que nadie pidió pero que muchos esperaban, varios grandes líderes de la izquierda española han reconocido públicamente que su defensa férrea, constante y a veces inexplicable del régimen de Nicolás Maduro responde a un motivo “mucho más sencillo y humano” de lo que hasta ahora se pensaba: es él quien paga.

La declaración, realizada en un salón discretamente decorado con retratos de Simón Bolívar, pósters del Che y una cafetera averiada “por culpa del bloqueo”, ha supuesto un antes y un después en la comunicación política progresista internacional. Por primera vez, dirigentes de alto nivel han decidido abandonar los eufemismos, los informes alternativos y los hilos de Twitter de 47 mensajes para resumir su postura en una frase clara: “No es ideología, es nómina”.

Fin a años de explicaciones complejas

Durante años, la defensa del régimen venezolano por parte de ciertos sectores de la izquierda española había sido un misterio incluso para votantes fieles. Se hablaba de “procesos soberanos”, de “democracias diferentes”, de “medios occidentales exagerando” y de “una realidad mucho más compleja”. Sin embargo, fuentes presentes en la reunión aseguran que la paciencia se agotó.

“Nos dimos cuenta de que nadie entendía nada”, explicó uno de los portavoces, que pidió permanecer en el anonimato “hasta que llegue la transferencia de este mes”. “Así que decidimos decir la verdad. Defendemos a Maduro porque paga bien, paga puntual y, a diferencia de otros aliados internacionales, no pide facturas”.

Un modelo de financiación “alternativo y bolivariano”

Según el comunicado leído por turnos para ahorrar folios, el modelo de financiación ofrecido por el gobierno venezolano se basa en principios revolucionarios muy claros: opacidad, lealtad absoluta y negación constante de la realidad.

“Es un sistema mucho más honesto que otros”, defendió otro dirigente. “Aquí no hay crowdfunding, ni cuotas de militantes, ni donaciones pequeñas. Aquí hay un maletín ideológico, una transferencia solidaria y un tuit defendiendo la democracia venezolana cada vez que hay elecciones con un 112% de participación”.

Los líderes explicaron que el acuerdo incluye distintos niveles de compromiso. El plan básico consiste en declaraciones ambiguas cada vez que ocurre algo grave en Venezuela. El plan intermedio obliga a negar directamente los hechos. Y el plan premium, reservado a cargos con mayor proyección mediática, incluye viajes, conferencias y artículos de opinión en los que se explica que “en realidad en Venezuela se vive mejor que en Madrid, pero con más calor”.

“No es una dictadura, es una experiencia”

Uno de los momentos más aplaudidos por los asistentes fue cuando uno de los líderes aclaró el uso del término “dictadura”. “Nosotros no decimos dictadura porque suena feo”, explicó. “Preferimos hablar de ‘experiencia democrática prolongada’, ‘liderazgo firme’ o ‘gobierno con personalidad’”.

En este sentido, reconocieron que la palabra dictador solo se utiliza para otros países, normalmente aquellos que no financian campañas, no invitan a congresos internacionales o no envían petróleo con descuento.

“Esto no es hipocresía”, insistieron. “Es coherencia económica”.

El papel clave de los informes alternativos

Durante la comparecencia se puso en valor el trabajo de los llamados “observadores independientes”, expertos que viajan a Venezuela, visitan exactamente lo que el gobierno les enseña y regresan convencidos de que todo funciona perfectamente.

“Gracias a ellos sabemos que los supermercados están llenos”, explicó un dirigente mientras miraba fijamente al suelo. “Que las colas son culturales. Y que si alguien se va del país es porque le gusta viajar”.

Estos informes, financiados dentro del mismo paquete económico, han sido fundamentales para sostener el relato durante años. “Sin ellos habríamos tenido que admitir la realidad”, reconoció otro portavoz. “Y eso no estaba en el contrato”.

Reacciones en la izquierda española

La noticia ha provocado una oleada de reacciones dentro de la propia izquierda. Algunos sectores han aplaudido la sinceridad. Otros han mostrado su preocupación porque “decir la verdad puede generar confusión entre los votantes”.

Un veterano militante resumía así el sentir general: “Yo ya sabía que defendían a Maduro por algo, pero pensaba que era por nostalgia revolucionaria. Enterarme de que es por dinero me parece más honesto, aunque menos poético”.

Mientras tanto, las juventudes de varios partidos han celebrado la noticia en redes sociales con mensajes como “al menos no nos engañan” o “mejor pagados que convencidos”.

La oposición, sorprendida pero no tanto

Desde la oposición, la reacción ha oscilado entre la indignación y el cansancio. “Esto lo llevamos diciendo años”, afirmaba un diputado visiblemente agotado. “La diferencia es que ahora lo dicen ellos mismos, sin informes, sin metáforas y sin citar a Chomsky”.

Algunos partidos han pedido explicaciones en el Congreso, aunque fuentes parlamentarias reconocen que será complicado que el tema avance más allá de una comisión “que no servirá absolutamente para nada”.

Maduro agradece la “lealtad rentable”

Desde Caracas, Nicolás Maduro no tardó en reaccionar. En una intervención televisada de tres horas y media, agradeció a los líderes españoles su apoyo “en estos momentos difíciles en los que solo nos quedan el oro, el petróleo y los amigos de siempre”.

“Ellos nos defienden porque creen en la revolución”, afirmó Maduro, “y porque el sistema bancario internacional todavía funciona”. Acto seguido, anunció un nuevo programa de cooperación internacional llamado “Opinión Solidaria Plus”, destinado a reforzar apoyos en Europa mediante columnas, entrevistas y documentales grabados en barrios especialmente seleccionados.

Un problema de relato, no de hechos

Los líderes españoles insistieron en que el verdadero problema nunca ha sido lo que ocurre en Venezuela, sino cómo se cuenta. “La realidad es muy relativa”, explicó uno de ellos. “Depende de quién la pague”.

Según esta visión, la crisis humanitaria, la emigración masiva y la represión no son hechos objetivos, sino interpretaciones interesadas de medios que “no entienden el contexto ni tienen convenio de colaboración”.

“Si mañana nos pagara otro país”, añadió otro dirigente, “descubriríamos automáticamente que allí también hay una democracia ejemplar”.

Manual básico para defender lo indefendible

Durante la comparecencia se repartió a los asistentes un pequeño manual titulado “Cómo defender a un régimen autoritario sin parecerlo demasiado”. Entre los consejos incluidos destacaban:

– Cambiar la palabra dictadura por proceso.
– Decir “bloqueo” aunque no venga a cuento.
– Acusar siempre a Estados Unidos, aunque el tema sea la inflación.
– Recordar que en otros países también pasan cosas malas.
– Y, sobre todo, no morder la mano que paga.

El futuro de la relación

Preguntados por el futuro, los líderes aseguraron que mientras sigan llegando fondos, la defensa continuará. “Nuestra ideología es flexible”, reconocieron. “Se adapta muy bien al tipo de cambio”.

No descartaron ampliar el modelo a otros países “con recursos naturales, pocos escrúpulos y necesidad urgente de apoyo internacional”.

Epílogo: la sinceridad como nueva estrategia

La noticia ha dejado una conclusión clara: en tiempos de desafección política, la sinceridad brutal puede ser una estrategia eficaz. Puede que moleste, puede que escandalice, pero al menos ahorra explicaciones.

Como resumió uno de los líderes al final del acto: “Antes defendíamos a Maduro diciendo que no era un dictador. Ahora decimos que sí lo es, pero que paga. Y eso, al menos, se entiende”.

Desde el Diario ASDF seguiremos informando con el rigor de siempre, la ironía necesaria y la sospecha constante de que, al final, todo discurso tiene su patrocinador.

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