La influencer anuncia su mudanza “por motivos espirituales”, pero acaba reconociendo que es para pagar menos impuestos. Hace solo unos meses llamaba “desertores fiscales” a los youtubers que se habían ido a Andorra.

Introducción: la maleta, el selfie y la contradicción

Marina Rivers, influencer de estilo de vida, moda consciente, desayunos con aguacate y frases motivacionales escritas con tipografía cursiva, ha anunciado esta semana que se muda a Andorra. El anuncio llegó, como no podía ser de otra manera, a través de un vídeo grabado frente a una ventana con mucha luz natural, una planta que claramente no riega ella y una taza que decía: “Be your own tax haven”.

Durante los primeros treinta segundos, Rivers explicó que su mudanza responde a “un proceso de crecimiento interior”, a “escuchar a su yo verdadero” y a “alinear sus chakras financieros”. Sin embargo, tras varias preguntas de sus seguidores y un directo en el que se le escapó un “bueno, también se pagan menos impuestos”, la influencer terminó confesando lo evidente: se muda a Andorra para pagar menos impuestos.

La noticia ha causado especial revuelo porque Marina Rivers fue, durante años, una de las voces más críticas contra los youtubers e influencers que se mudaron al pequeño principado pirenaico por motivos fiscales. En más de una ocasión los llamó “egoístas”, “poco solidarios” y “gente que se olvida de quién le dio todo: Hacienda”.

Ahora, según sus propias palabras, ella no se olvida de nadie, simplemente “se muda”.


Del “qué vergüenza” al “qué frío hace aquí”

En 2023, cuando varios creadores de contenido anunciaron su traslado a Andorra, Marina Rivers publicó una serie de historias en Instagram que se hicieron virales. En una de ellas, mirando muy seria a cámara, decía:

“No todo es dinero. Hay cosas más importantes que pagar menos impuestos, como… bueno… no sé ahora mismo cuáles, pero hay cosas.”

En otra historia añadía:

“Mudarse solo por dinero me parece triste. Yo jamás haría eso. Jamás. Guardad este vídeo.”

Muchos seguidores, siempre atentos, han recuperado ahora ese vídeo, lo han vuelto a subir y le han añadido subtítulos como: “Jamás. Temporada 1.”

Consultada por esta contradicción, Rivers explicó:

“Cuando dije eso era otra Marina. La Marina de antes. Ahora soy una Marina más evolucionada, más consciente… y con más ingresos.”


El anuncio oficial: lágrimas, filtro y Wi-Fi

El anuncio de la mudanza llegó en un vídeo de 12 minutos titulado:

“Nuevo capítulo: me voy, pero me quedo”

En él, Marina aparece sentada en el suelo, con la espalda apoyada en una pared blanca estratégicamente vacía, como si acabara de alquilar el piso cinco minutos antes. Habla de cambios, de miedos y de cajas que aún no ha hecho pero que emocionalmente ya están hechas.

Durante gran parte del vídeo no menciona Andorra. Habla de “un país pequeño”, “con montañas”, “con aire limpio” y “con un sistema fiscal muy interesante, quiero decir, con gente muy interesante”.

No es hasta el minuto 9:43 cuando finalmente dice:

“Vale, sí, me voy a Andorra. Y sí, también es porque se pagan menos impuestos. No voy a mentir. Pero no es solo por eso. También es por el paisaje.”

El vídeo terminó con una frase que ya es candidata a frase del año:

“No me voy de España. España se queda en mí. Pero Hacienda no.”


Los seguidores: entre el aplauso y el “te lo dije”

La reacción de sus seguidores ha sido desigual.

Un sector importante la ha apoyado con mensajes como:

  • “Reina, haz lo que te haga feliz (y más rica).”
  • “Si yo ganara lo que tú ganas, también me iba.”
  • “No es evadir, es optimizar espiritualmente.”

Otros, en cambio, no han olvidado sus críticas pasadas:

  • “¿No decías que esto era de egoístas?”
  • “¿No era triste mudarse por dinero?”
  • “¿Este es el crecimiento interior del que hablabas?”

Ante estas críticas, Marina respondió en comentarios y directos con una idea muy clara:

“Una cosa es lo que una piensa cuando gana X y otra cuando gana 10X. Es normal.”

Los economistas llaman a esto “cambio de perspectiva”. Los usuarios de Twitter lo llaman “cara dura”.


Los youtubers exiliados: “Ahora sí que está todo completo”

Varios creadores de contenido que llevan años viviendo en Andorra han reaccionado con ironía a la llegada de Rivers.

Uno de ellos escribió en X:

“Bienvenida. Aquí hace frío, pero se pasa con el calorcito del ahorro fiscal.”

Otro publicó una foto de una silla vacía con el texto:

“Reservada para la que dijo que jamás vendría.”

Incluso hubo quien propuso hacerle una fiesta de bienvenida llamada:

“Jamás Fest”

Según fuentes locales, ya se está organizando una cena en la que cada asistente deberá leer en voz alta un tuit antiguo de Marina criticando a los que se mudaban a Andorra.


La defensa oficial: “No es huir, es elegir”

Ante la presión mediática, Marina Rivers emitió un comunicado más formal, redactado aparentemente por alguien que usa palabras como “sinergias” sin saber exactamente qué significan.

En él dice:

“Mi decisión no es una huida, sino una elección consciente. Sigo amando España, su cultura, su gente y su tortilla de patatas con cebolla. Pero también amo tomar decisiones inteligentes para mi futuro financiero.”

El comunicado añade:

“No se trata de pagar menos impuestos, sino de pagar los adecuados para la etapa vital en la que me encuentro.”

Nadie sabe exactamente qué significa eso, pero suena caro.


La mudanza: cajas, stories y patrocinadores

La mudanza de Marina Rivers no está siendo discreta. Cada caja, cada maleta y cada objeto aparentemente inútil tiene su propia historia en Instagram.

Un día enseñó una caja y dijo:

“Aquí van mis libros favoritos.”

Luego alguien le preguntó cuáles eran y respondió:

“Bueno, mis libros favoritos… decorativos.”

También subió un vídeo llorando porque no sabía qué hacer con una lámpara que “le representa mucho como persona”, pero que no combina con las paredes de su nuevo piso andorrano.

Todo este proceso está, por supuesto, patrocinado. Varias marcas de maletas, cajas plegables y hasta rotuladores permanentes han aprovechado el drama para colocar códigos de descuento:

  • “Código MARINA10 para mudarte con estilo.”
  • “Código RIVERS20 para llorar mientras empaquetas.”

Andorra la recibe: “Otra más, pero con anillo de luz”

En Andorra, la llegada de Marina Rivers ha sido recibida con naturalidad. Según fuentes municipales, en el último año han llegado tantos influencers que ya existe un protocolo específico:

  1. Entregarles un mapa con las mejores cafeterías con Wi-Fi.
  2. Indicarles dónde sale mejor la luz al atardecer.
  3. Enseñarles cómo decir “yo no me mudé solo por los impuestos”.

Un funcionario local explicó:

“Al principio venían callados. Ahora vienen ya diciendo directamente: ‘Vengo por Hacienda’. Es más rápido.”

Los vecinos, en cambio, empiezan a notar cambios:

  • Más gente hablando sola por la calle.
  • Más cafés fríos fotografiados.
  • Más personas diciendo: “No es postureo, es mi trabajo.”

La contradicción como estilo de vida

Expertos en comunicación digital aseguran que el caso de Marina Rivers no es raro, sino casi inevitable.

Un analista explicó:

“Muchos influencers construyen su imagen en base a valores que funcionan mientras no chocan con su cuenta bancaria. Cuando chocan, los valores suelen perder.”

Según este experto, la contradicción no daña necesariamente la marca personal:

“De hecho, a veces la refuerza. La gente no sigue a influencers por coherencia, sino por entretenimiento. Y una buena contradicción es muy entretenida.”

Marina parece haberlo entendido bien. En un directo reciente bromeó:

“Si no me contradigo, no soy yo.”


El futuro: ¿activismo fiscal… desde Andorra?

A pesar de todo, Marina Rivers asegura que seguirá hablando de justicia social, solidaridad y responsabilidad colectiva desde Andorra.

En su último vídeo dijo:

“Que yo pague menos impuestos no significa que no crea en ayudar. Yo ayudo compartiendo, inspirando y dando códigos de descuento.”

También anunció un nuevo proyecto:

“Conciencia con vistas”, una serie de vídeos donde hablará de temas sociales mientras se ven montañas de fondo.

El primer episodio se titulará:

“Ser solidaria sin pagar tanto.”


Epílogo: jamás, pero con matices

Al final, la historia de Marina Rivers no es solo la de una influencer que se muda para pagar menos impuestos. Es la historia de cómo el “jamás” en internet dura exactamente hasta que deja de ser rentable.

Ella lo resume así:

“No me contradigo. Evoluciono. Y casualmente, mi evolución paga menos impuestos.”

Mientras tanto, en España quedan sus vídeos antiguos, sus frases grabadas y miles de seguidores repitiendo la misma pregunta:

—¿No decías que esto era de egoístas?

Y en Andorra, entre montañas, Wi-Fi potente y facturas fiscales más ligeras, Marina Rivers prepara su próximo vídeo, sonriendo a cámara, lista para explicar que cambiar de opinión no es incoherencia.

Es contenido.

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