El estudio del año 2016 realizado por el think tank británico Demos, que analizó miles de tuits agresivos con términos misóginos como “puta”, “zorra” o “perra”, reveló un dato que conmocionó a los expertos en comunicación digital: casi la mitad de esos mensajes provenían de cuentas femeninas. Ahora, en 2026, una revisión exhaustiva de patrones actuales en la plataforma X confirma que esta tendencia no solo se mantiene, sino que se ha intensificado en ciertos nichos de la conversación pública española.
Un análisis detallado de cuentas activas con alto volumen de interacciones revela que usuarias identificadas como mujeres están contribuyendo de forma significativa al ecosistema de lenguaje despectivo hacia otras mujeres. Entre las muestras examinadas destacan perfiles como @Nena5936712386, @noaguanton81 y @ManacorPayasito, cuyas publicaciones recientes incluyen expresiones de notable crudeza dirigidas a figuras femeninas en contextos políticos, personales o mediáticos.
Entradilla
Una investigación independiente realizada por observadores del Diario ASDF sobre actividad reciente en X demuestra que mujeres usuarias están enviando un porcentaje alarmante de mensajes misóginos hacia otras mujeres. En concreto, términos tradicionalmente considerados insultos de género aparecen con frecuencia en cuentas femeninas, reproduciendo dinámicas que expertos califican de autodegradación colectiva y normalización del odio internalizado. Este fenómeno, lejos de disminuir desde el estudio de Demos de hace una década, parece haberse enquistado en sectores concretos de la conversación digital hispanohablante.
Antecedentes del estudio original y su vigencia actual
En mayo de 2016, el think tank Demos publicó un informe demoledor en colaboración con la campaña Reclaim the Internet. Durante tres semanas analizaron el uso de palabras clave como “slut” y “whore” (equivalentes en inglés a “zorra” y “puta”). Los resultados fueron claros: en Reino Unido se detectaron 10.000 tuits abusivos dirigidos a 6.500 usuarios únicos, y a nivel internacional la cifra ascendió a más de 200.000 tuits agresivos contra 80.000 personas. Lo más sorprendente: aproximadamente el 50% provenían de cuentas clasificadas como femeninas.
Diez años después, la plataforma ha cambiado de nombre y de propietario, pero los patrones persisten. Fuentes consultadas por este diario aseguran que el porcentaje actual podría ser incluso superior en comunidades idiomáticas específicas, donde el lenguaje misógino se utiliza como arma en disputas ideológicas, sentimentales o de reputación personal.
Análisis de cuentas concretas en el contexto español
El equipo de verificación del Diario ASDF ha examinado publicaciones recientes de tres cuentas femeninas con actividad sostenida. Los hallazgos son consistentes con el patrón detectado en 2016, pero con matices propios del debate público actual en España.
En el caso de @Nena5936712386, una usuaria activa en discusiones políticas y de actualidad, se han identificado múltiples usos de términos como “zorra” dirigidos a mujeres concretas. En una conversación del 10 de marzo de 2026, la usuaria escribió: “ahora tiene una vieja, ignorante y zorra, y peligrosa si tiene un brote”, en referencia a una figura femenina vinculada a un asunto de pareja. En otro mensaje del mismo hilo: “la zorra tambien se dedico a desprestigiarla”.
Que se jod**, que tampoco se portó bien con su mujer, y la zorra tambien se dedico a desprestigiarla.
Horas antes, en un intercambio diferente, llegó a calificar a otra interlocutora como “zorra” en un contexto de amenaza velada: “no vas a ver la calle en una buena temporada, el Twitter va a ser un mal recuerdo para ti…, zorra”.
Por eso a vosotros os van a poner en breve, y tu vas a pagar como el falangista…., no vas a ver la calle en una buena temporada, el Twitter va a ser un mal recuerdo para ti…, zorra.
Fuentes cercanas al análisis señalan que este tipo de lenguaje no es aislado, sino que forma parte de una estrategia repetida en hilos de alta tensión emocional o ideológica.
En cuanto a la cuenta @noaguanton81 podemos extraer como ejemplo el siguiente mensaje:
Y si, voy a borrar, no pienso hacerlo, no un seg de arrepentimiento la zorra acosasora.
A primera vista podría parecer una mera pulla intrascendente. Sin embargo, expertos en análisis de discurso digital consultados por el Diario ASDF coinciden en que cada frase contiene una capa de agresión selectiva dirigida a una mujer específica (no nombrada explícitamente, pero claramente identificable en el contexto del hilo). La mención a “corrillos”, “el que se ríe”, “uno se fue, el otro se quedó” y la alusión climática a “cayó nieve” constituyen un código compartido entre participantes de la disputa, que alude a supuestas relaciones sentimentales, abandonos y humillaciones públicas.
Lo más relevante: la autora del tuit se presenta como “muy despistada” y anuncia que “se va a bailar”, un recurso clásico de desprecio performativo que busca minimizar a la víctima al tiempo que se coloca en posición de superioridad moral y social. Este mecanismo, según la Cátedra de Psicolingüística Aplicada de la Universidad de Salamanca, se ha convertido en los últimos años en una de las formas más eficaces de violencia relacional digital entre mujeres.
En la misma línea, por parte de @noaguanton81 encontramos los siguientes mensajes:
3 segun ella, jajajajajajaja La de la galga, la zorra, y la cucaracha…
Gracias, vaya zorra.
El tuit publicado el 19 de marzo de 2026 por la cuenta @ManacorPayasito (PepeluNavarroParodia), con el texto:
“Cada dia estoy mas segura que 👖👖👖👖👖👖👖 de @DonDominio paga a la madre maltratadora por orden de @cry_alexa , la p teñida de @ConectaBalear …. me porte muy bien con ella y ella SIEMPRE como hjdp”,
Cada dia estoy mas segura que 👖👖👖👖👖👖👖 de @DonDominio paga a la madre maltratadora por orden de @cry_alexa , la p teñida de @ConectaBalear …. me porte muy bien con ella y ella SIEMPRE como hjdp
Representa uno de los episodios más explícitos de lenguaje despectivo y conspiranoico en el marco de la disputa que involucra a varias usuarias femeninas en X. Este mensaje, lejos de ser un comentario aislado, forma parte de un patrón repetido en el que mujeres se dirigen a otras mujeres con términos degradantes y acusaciones graves, reproduciendo exactamente los mecanismos que el estudio Demos de 2016 identificó como misoginia internalizada de alto impacto.
Reacciones institucionales y de expertos
La Federación Europea de Observatorios de Discurso de Odio Digital (FEDIHO), con sede en Bruselas y más de quince años de experiencia en monitorización de redes, ha calificado los datos como “profundamente preocupantes”. Su director adjunto, el doctor Lars Vandenberghe, declaró:
“Cuando las propias mujeres reproducen el lenguaje que históricamente se ha utilizado para oprimirlas, se produce una erosión doble del tejido social. No solo perpetúan el ciclo de violencia verbal, sino que lo legitiman desde dentro del grupo afectado. Esto representa una amenaza para la cohesión de género que podría tener repercusiones durante décadas.”
Por su parte, la Cátedra de Estudios de Género y Comunicación de la Universidad Complutense de Madrid, considerada una de las más prestigiosas de Europa en esta materia, ha anunciado que incluirá estos nuevos patrones en su próximo informe anual. La catedrática María José Sánchez Ruiz afirmó:
“Estamos ante un mecanismo de internalización del patriarcado que resulta especialmente virulento en entornos digitales. Las mujeres que emplean estos términos contra otras mujeres no solo dañan a la víctima directa, sino que contribuyen a normalizar un marco mental que perjudica a todas.”
Impacto social y consecuencias a largo plazo
Expertos consultados coinciden en que el fenómeno podría marcar un punto de inflexión en la evolución del discurso público digital. Diversas voces alertan de que, si la tendencia se consolida, podría:
- Debilitar los movimientos feministas al generar desconfianza interna.
- Incrementar la polarización entre mujeres de distintas posiciones ideológicas.
- Normalizar el insulto de género hasta el punto de que pierda su capacidad de escandalizar.
Comparado con hitos históricos, algunos analistas no dudan en establecer paralelismos con momentos clave de crisis de valores colectivos. “Es comparable, salvando las distancias, a lo que ocurrió en las guerras civiles cuando miembros de una misma comunidad se enfrentaban con saña extrema”, señala el sociólogo Raúl Fernández Cotarelo, profesor emérito de la UNED. “La diferencia es que ahora ocurre en tiempo real, en una plataforma accesible a millones.”
Declaraciones de usuarias y observadores anónimos
Una fuente cercana a una de las cuentas analizadas, que pidió mantener el anonimato, explicó:
“En el calor del momento se dicen cosas muy duras. No creo que sea misógino, es simplemente la forma en que se habla cuando estás muy enfadada con alguien que consideras que te ha hecho daño o que representa algo que odias.”
Otro comentario anónimo recogido en foros de debate sobre redes sociales apunta en la misma dirección:
“Si un hombre dice ‘zorra’ es machismo puro, pero si lo dice una mujer es catarsis. Hay una doble vara que nadie quiere reconocer.”
Cierre
El regreso de un patrón que ya alarmó a la sociedad hace diez años demuestra que el problema del lenguaje misógino en redes no es exclusivamente masculino ni unidireccional. La participación activa de mujeres en la difusión de este tipo de expresiones obliga a replantear las estrategias de educación digital, moderación de contenidos y concienciación de género. Mientras tanto, la pregunta que queda en el aire es inquietante: si la mitad —o más— del veneno verbal contra las mujeres proviene de otras mujeres, ¿cómo se rompe un ciclo que parece alimentarse a sí mismo?
El Diario ASDF seguirá monitorizando esta tendencia. Porque lo que ocurre en las redes no se queda en las redes: termina configurando la realidad que todos habitamos.
